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LA ESPUELA / JOSÉ MANUEL LÓPEZ GÓMEZ, director de la Institución Fernán González

"La eterna juventud sería muy agotadora"

A.S.R.
08/07/2018

 

Pregunta- Real Academia Burgense de Historia y Bellas Artes. Institución Fernán González. ¿Se les da mal la economía de palabras?
Respuesta- Se nos da muy bien.

P.- Pues con el nombre no han escatimado...
R.- En efecto, pero reúne las características reales de la institución.

P.- ¿Con la obtención del título real han prohibido su entrada a los republicanos?
R.- No, los académicos tienen ideologías variadas y cada cual mantiene la suya todo el tiempo que desea.

P.- ¿Es la institución que dirige un espacio cardioprotegido?
R.- Sí, para eso su director es médico.

P.- Cuando despertó, ¿el dinosaurio seguía allí?
R.- Quizá en el pasado en algún tiempo, en el presente los dinosaurios están ya en el Museo de la Evolución.

P.- Dicen que de niño devoraba los boletines de la Fernán González...
R.- Sí, en mi juventud enloquecida (ríe).

P.- ¿Qué le faltaban a las aventuras de Tom Sawyer para cambiarle de esa manera?
R.- Más excursiones por el Mississippi.

P.- ¿Qué diagnóstico hace de la intelectualidad burgalesa?
R.- Hay figuras de considerable relieve y otras susceptibles de perfeccionamiento.

P.- ¿Con qué académico compartiría un chocolate con churros?
R.- Con don Ignacio López Saiz, psiquiatra y médico como yo.

P.- ¿Qué le preguntaría?
R.- ¿Cómo pudo desarrollar su iniciativa psiquiátrica en Burgos en los años cuarenta?

P.- ¿Antes estaban más locos que ahora?
R.- No, la locura existe siempre y la documentación lo certifica, pero los tratamientos son distintos.

P.- ¿Es el dulce su único vicio confesable?
R.- Quizá, el principal.

P.- ¿E inconfesable?
R.- Puede haber algunos, pero, lógicamente, la palabra lo dice: no se pueden confesar.

P.- ¿Cómo es el matrimonio entre medicina e historia?
R.- En mi caso, muy complementario y satisfactorio. Aunque resulta trabajoso, una cosa propicia trabajar en la otra y la otra en la una.La medicina es una actividad eminentemente social y esto permite adentrarme en el comportamiento y conocimiento de la persona humana, lo que es muy útil para ahondar en la historia.

P.- ¿Ha vivido alguna crisis a punto de la ruptura?
R.- No la ha habido en 40 años que llevo de ejercicio y como ya estoy más próximo a la jubilación, espero que no la haya (ríe).

P.- ¿Quién se topa con más charlatanes, el médico o el historiador?
R.- Ambos, la medicina hasta que ha tenido un arsenal terapéutico eficaz tenía capacidades resolutivas limitadas y daba pie al charlatanismo, y la historia, si no se revisan las fuentes documentales con profundidad y rigor, da entrada a opiniones poco fundamentadas.

P.- De niño soñaba con ser...
R.- Dentista (ríe). ¡Fíjate! ¡Qué prosaico!

P.- ¿Y el color caqui no le gustó nunca?
R.- Nunca, soy inútil para el Servicio por miope, aunque vengo de una familia militar.

P.- ¿Qué ha heredado de ese gen?
R.- He heredado mi amor por España, completa, integrada y modernizada, por el orden, que me enseñó mi abuelo, que era coronel de Caballería, y por los caballos.

P.- Y si tras confesar ese amor por España le pregunto por el procès...
R.- Como se puede desprender, no estoy en absoluto de acuerdo, no ahora, sino desde hace 35 años, cuando fui designado profesor de Historia de la Medicina de la Facultad deBarcelona y no persistí en una situación profesional que podría haber sido confortable.

P.- Y, además, es barcelonés...
R.- Soy de Barcelona, me gusta y la conozco bastante a fondo, voy a menudo y tengo amigos allí.

P.- Y entre las Ramblas y el Espolón...
R.- Prefiero El Pinar de Fuentecén (ríe).

P.- ¿Cuál es el avance médico más revolucionario y nosotros sin saberlo?
R.- Aunque es muy sabido, los antibióticos.Fue un enorme arsenal para combatir las enfermedades infecciosas, que antes eran la principal causa de mortalidad.

P.- ¿Se descubrirá el elixir de la eterna juventud?
R.- No, por el momento. Aunque la genética es un campo de trabajo amplísimo y diversificado que nos va a dar grandes logros, pero de ahí a la eterna juventud... Además, sería muy agotadora.

P.- ¿Qué parte de su infancia corre en las aguas del Riaza?
R.- Toda. Nací el 2 de junio y con un mes fui a Fuentecén y mi prima Carmen me cogió en brazos y me paseó por todo el pueblo, me presentó a todo el personal, así que desde ese momento, en 1957, hasta hoy no he dejado jamás de ir. Está en mi vida continuamente.

P.- ¿Y qué paseo le gustaría compartir ahora con su abuelo Hilarión?
R.- Mi abuelo Hilarión era un hombre serio, riguroso y muy estudioso. Creo que la investigación histórica tanto de Fuentecén como de la ciencia le hubiera gustado mucho y estaría satisfecho de ver los logros que, sin ser extraordinarios, he ido haciendo.

P.- ¿La despoblación es la muerte anunciada del cronista de un pueblo?
R.- La despoblación es un gravísimo problema para los pueblos de Castilla, pero no la muerte de un cronista porque este se dedica al estudio no solo del presente, sino del pasado, y los pueblos castellanos tienen un pasado muy importante y los cronistas, mucha tarea que hacer en ese rescate.

P.- ¿Con quién bailó el último pasodoble en la verbena?
R.- Con mi prima Benita, que entonces era la mujer del alcalde, que bailaba muy bien.

P.- ¿Más de pasodoble o de jota?
R.- De jota no soy. Me gusta mucho la copla, soy fan de María Dolores Pradera, Carlos Cano... y, por supuesto, de Serrat, que cantaban en mis primeros años de universidad, en el 74.

P.- Y habrá cantado con conocimiento de causa eso de ‘qué le voy a hacer si yo nací en el Mediterráneo’...
R.- Sí, sí, porque yo nací en el Mediterráneo.

P.- ¿Cuándo sudó la gota gorda?
R.- La última gorda, gorda fue subiendo un mueble por las escaleras de mi casa porque no cabía en el ascensor. Era el mes de agosto y sudé lo que no está en los escritos.

P.- ¿Y cuándo no fue por calor?
R.- Preocupado por la evolución clínica de algún paciente.

P.- ¿Qué libros meterá en la maleta este verano?
R.- Hay un libro que leo casi todos los veranos que es El gatopardo. Me fascina Sicilia, soy un enamorado total, y releo esta obra y otras relacionadas con ella o el autor, además de otros escritores de allí como Leonardo Sciascia. En verano también me gusta evadirme con los casos del comisario Montalbano y los de Brunetti o novelas policiacas de escritores nórdicos. Leo literatura muy variada. Ahora estoy con Los pacientes del doctor García, de Almudena Grandes.

 

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