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SEGURIDAD

La Policía alerta de nuevos casos de timos como el ‘tococomocho’

Los delincuentes logran que las víctimas les den grandes cantidades de dinero


04/09/2018

 

«Nadie da duros a cuatro pesetas». Esa frase tan escuchada durante toda nuestra vida, puede salvar nuestros ahorros ante una estafa. Se están volviendo a producir el tipo de estafas conocidas comúnmente ‘tocomocho’ o ‘estampita’. Estafas clásicas, que tienen muchos años y que casi todos sabemos cómo funcionan. Pero que siguen siendo utilizadas por los delincuentes, y eso significa que todavía funcionan.
El modus operandi es el siguiente: un delincuente hace el papel de
‘tontito’, de alguien que no está en plenitud de facultades mentales y
que, curiosamente, porta un montón de dinero en efectivo o cupones de lotería premiados. Es decir, tiene algo muy valioso en su poder y, supuestamente, no es consciente de ello. Esta persona se acerca a la
víctima preguntando por una dirección o similar. A la vez, le enseña el dinero que tiene, o los cupones premiados, y le dice que los va a tirar, que están viejos ya, o que los tiene repetidos. Básicamente, hace creer a la víctima que se va a deshacer de todo el dinero que porta.
A continuación se presenta el ‘listo’, alguien dispuesto a «ayudar» al ‘tontito’ y que es el compinche del primer delincuente. Al ver que el ‘tontito’ tiene mucho dinero (o lotería premiada) y que lo va a tirar, intenta convencer a la víctima de que, entre los dos, le entreguen cierta cantidad de dinero (o joyas) al ‘tontito’ y así ellos se repartirían lo que porta el ‘tontito’ que, supuestamente, es de un valor muy superior a lo aportado por la víctima. De este modo, el ‘tontito’ solo pierde una parte del dinero y ellos ganan mucho más de lo que aportan. Si en la estafa hay billetes de lotería supuestamente premiados, será el ‘listo’ el que, casualmente, lleve un listado de los décimos premiados y el que mire que están premiados. Realmente, ese listado será falso, es decir, no tendrá validez alguna. Una vez convencida la víctima, los tres (aunque puede haber más
implicados) se dirigen en un vehículo, perteneciente a los delincuentes, al domicilio de la víctima, o directamente a un banco para sacar dinero en efectivo. El objetivo es que la víctima aporte dinero u objetos de valor. Una vez han acercado a la víctima al banco, intentará hacer reintegros de dinero en efectivo en la ventanilla. Los reintegros suelen ser cantidades que exceden, con mucho, lo que estas personas suelen
utilizar en su día a día, por lo que el cajero les suele preguntar pará qué quieren tanta cantidad de dinero en efectivo. Los delincuentes saben esto muy bien y aleccionan a la víctima para que dé alguna excusa como que es para una obra en casa. Es decir, una excusa poco creíble, pero que, desgraciadamente, suele funcionar. Una vez la víctima ha conseguido el dinero en efectivo, se lo entrega al 'listo', que lo junta al dinero que éste aporta y lo introduce todo en una bolsa que entregarán a la víctima. De este modo no desconfiará de ellos ya que porta el premio del negocio que cree que está haciendo. Tras ello, dirán a la víctima si puede bajarse del coche e ir a comprar agua (o cualquier otra excusa para que se baje del vehículo), lo que la víctima hará confiada, puesto que tiene todos los objetos de valor del
'tontito'; que se iba a repartir con el 'listo';. Una vez fuera del vehículo, los delincuentes se marcharán rápidamente, dejando a la víctima sin dinero, sin décimos premiados y con la bolsa que supuestamente tiene una gran cantidad de dinero. La víctima, al ver que no regresan, abrirá la bolsa, y se encontrará con una desagradable sorpresa: no hay dinero, sino papeles de periódico. Es entonces cuando se dará cuenta de que ha sido víctima de una estafa.

 

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