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ARTES ESCÉNICAS

‘El congelao’ se deshiela 20 años después

La Casa de Europa culmina su 25 aniversario con el reestreno de esta obra escrita por su socio Luis Morcillo


28/02/2014

 

A.S.R. / Burgos

José Alonso, Pepillo en el mundillo del espectáculo local, ha cambiado el hambre de escenario y la ilusión desbocada por un apetito saciado de experiencia y una emoción serena en su reinterpretación de Juan, el protagonista de El congelao, que se reestrena veinte años después con el mismo actor en el papel principal a modo de homenaje de la Casa de Europa a su autor, Luis Morcillo, socio fundador de esta entidad que con esta representación, en el Teatro Principal el domingo (19.30 horas), culmina la celebración de su 25 aniversario.

Fue Pepillo, que se ve como el buen vino, que mejora con los años, el que embaucó a todo el elenco en esta aventura. «Me parecía que dentro de los dramaturgos burgaleses, Morcillo podía ocupar su lugar, aunque cada uno tenga su opinión sobre lo que ha escrito», relata y dobla el aplauso a este autor aficionado precisamente por ello, porque descubrió una pasión dormida. «Es vivir en el mundo de la ficción. Es corazón y entrega, como somos nosotros aquí ahora. Yo a ese tipo de personas se lo doy todo», espeta el actor, que recuerda el impacto que produjo en el círculo de teatro aficionado hace dos décadas.

El congelao es una disparatada comedia de enredo que cuenta la historia de un decimonónico Walt Disney que decide congelarse hasta que den con la fórmula que lo resucite y que encomienda a cada generación su guarda y custodia a cambio de disfrutar de sus bienes. La única condición es que todas las generaciones tengan un hijo varón que garantice la continuidad de la estirpe. La mujer de Juan, Belinda, se resiste a entrar en este juego y se niega a darle ese niño que les permita gozar de la herencia. Al quite entra su amiga Mónica, dispuesta a tener ese vástago y a lo que haga falta, y al acecho se encuentra Bernardina, la cuñada.

«Este nuevo congelao está más tejido, los personajes totalmente definidos y hay un segundo Juan, creación del director, que merece la pena ver, y que es lo más bonito que he hecho en mucho tiempo, esto y el Juan Rana (que estrenó en 2011)», compara un Pepillo que por unos minutos se desprende de la piel de Juan.

 El intérprete se siente más maduro y piropea a sus nuevas compañeras de reparto -ellas sí han cambiado- ante el rubor de estas.

«Hemos construido nuestros personajes tirando mucho de nuestro bagaje personal, como nos dijo el director, recordando momentos parecidos a los de estas mujeres sacando a escena esas emociones y energías. Somos nosotras pero a través de las palabras que escribió Morcillo», comenta María José Romero (Belinda), que en 1994 tenía solo 5 años, también en nombre de Mónica (Beatriz Ortiz) y Bernardina (Isabel González).

Confiesan que en un primer momento el texto les dio miedo. Lo veían antiguo. Su percepción ha cambiado en este tiempo. Poco a poco han hecho el texto suyo y ahora lo sienten como propio. Siete meses de trabajo y ensayos han dejado su huella.

Ese director al que aluden es Roberto Méndez -en 1994 fue Fernando Quintana- que ha imprimido más dinamismo a esta segunda representación para acercarla a la actualidad. «El mayor juego interpretativo recae en el protagonista, que unas veces es el Juan decimonónico y otras el actual, con lo que añade confusión al enredo», arguye mientras se escucha de fondo a unas efusivas Belinda y Bernardina.

El otro protagonista de El congelao es su autor. Luis Morcillo sorprendió a propios y extraños aquel año 1994 con este texto. «Hasta entonces ignorábamos que nuestro amigo Luis entre sus muchas capacidades, escondiera también la condición de atrevido y chispeante comediógrafo», señalan desde la Casa de Europa.

Actores y director apuran los ensayos. Es miércoles y en el reloj están a punto de dar las once de la noche y una mano golpea la puerta de La Parrala. Es Cristino Díez. Entra el artista, no el concejal. Trae lo prometido. Un baldaquino que faltaba al decorado. Cristino firma la escenografía que, en opinión de Méndez, le da un aire de comedia romántica a la obra frente a la atmósfera de «vodevil, risa rápida y choteo» que respiraba en su primer estreno.

Esta suerte de UTE de actores nacida en La Parrala, formados todos en la Escuela Municipal de Teatro, desconoce si la función del domingo se convertirá en una y única. Las puertas de este congelador están abiertas a los programadores.

 

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