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El flechazo del director con el joven actor

Borja González Carpintero protagoniza la película 'Viene una chica'


07/12/2011

 

A.S.R. / Burgos
Cuando Chema Sarmiento lo vio en un programa de Televisión Castilla y León supo que él era su actor. El cineasta leonés buscaba a una persona con Síndrome de Down que interpretara el papel principal de su nueva película. Y en un bar de Ponferrada, en medio del ruido, por casualidad, lo vio a él en la pequeña pantalla. Se puso en contacto con el canal, le dirigieron al Centro Estela de Burgos y allí conoció a Borja González Carpintero, el protagonista de Viene una chica, estrenada en la última edición de la Semana de Cine de Valladolid (Seminci).
Es lunes por la mañana y Borja está en clase como todos los días. También cuando llegó Chema Sarmiento a conocerlo. Lo observó de lejos, sin decirle nada, mientras estaba en el aula de gimnasia. Sabía que era su actor, pero las molestias que le causaría el rodaje en León le movieron a buscar en su ciudad natal a otros candidatos. Un mes después regresó a la ciudad del Arlanzón. Borja era Tino. Una primera lectura del guión confirmó su pálpito. Apenas hicieron falta unos fragmentos. Habló con sus padres y con el adolescente y hasta León se trasladaron durante el mes de grabación.
La ilusión con la que, dice Borja, vivió aquellas largas jornadas se refleja en sus ojos y en el entusiasmo con el que habla de esta experiencia, nueva totalmente para él, porque sus pinitos escénicos se limitaban a un taller de teatro en un centro cívico hace ya algunos años.
La preparación del papel empezó en Burgos con lecturas y diferentes ejercicios. Cuando estuvo listo empezó el rodaje. Y le gustó, le gustó mucho. Ver tantas cámaras, grúas de siete metros, la posibilidad de verse y escucharse en ese momento... Lo que peor llevaba eran las repeticiones y algún que otro madrugón necesario.
Viene una chica narra la historia de un chico de 17 años con Síndrome de Down que se enamora de una compañera de colegio. Se lo confiesa a su mejor amigo y entre los dos idean la manera de seducirla. Tino no sabe todavía que le traicionarán y que la obra de teatro que ensayan se convertirá en su mejor venganza. Antes tendrá que saborear el rechazo de este primer amor y conocer a otra chica, una joven que llega al grupo de su hermana y que enamorará a dos de la pandilla y también a Tino, un personaje que se aleja mucho del actor. Borja destaca que mientras aquel es muy tímido, él es todo lo contrario. Y lo demuestra. 
La relación con el resto de sus compañeros de reparto fue fabulosa. Comenta que a todos les dio pena despedirse. «Pero la vida es así y podemos seguir hablando a través de Facebook», anota.
¿Qué sintió la primera vez que se vio en la gran pantalla? «En ese momento sentí alegría por verme cómo lo hacía. Me quedé flipado en colores», exclama y admite que le sorprendió el resultado final.
Pero, además, recuerda aquella ocasión de manera especial por la presencia en el patio de butacas de Vicente del Bosque. El seleccionador nacional acudió con su mujer, Trini, y expresa con las mismas palabras, y encantado, lo que ambos le dijeron cuando se encendieron las luces. «Muy bien Borja, lo has hecho muy bien, has estado realmente genial en la película», traslada este joven que ya ha firmado algún que otro autógrafo y que es el orgullo de sus padres y, sobre todo, de su hermano, más pequeño.
De momento, Viene una chica no ha seducido a las salas de cine. Luis Mayoral, gerente de la Asociación de padres y madres de niños con Síndrome de Down, no sabe si algún día saltará a la cartelera burgalesa, aunque está seguro de que si no lo hace en el circuito comercial se programará más adelante en algún espacio cultural.
¿Un Goya?
No se le ha subido el éxito a la cabeza. González Carpintero tiene los pies en el suelo y lo demuestra cuando se le habla de la posibilidad de recibir el Goya al mejor actor revelación. «Todavía no estoy nominado, solo Chema ha presentado los datos de la película», señala. Hasta febrero no sabrá si su nombre aparece en la lista. Y todavía queda mucho para pensar en qué decir si finalmente sube al escenario a recoger la estatuilla. No le preocupa. Tampoco continuar o no el camino cinematográfico. De nuevo demuestra que no tiene pájaros en la cabeza. «Me dijeron si me gustaría hacer otra película, y yo les dije que primero íbamos a hacer esta, ver qué tal y cuando terminemos todo este rollo ya veremos si hacemos más», expone con la humildad de las grandes estrellas.

 

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