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UN VERANO DE LIBROS / Javier Gil

«Hubiera sido bonito llevarme a Ana María Matute de crucero»


07/07/2014

 

A.S.R. / Burgos

A caballo entre las playas de Almería y las charangas de las fiestas de San Pedro ha pasado el cuentero Javier Gil sus vacaciones. Le toca ya volver a sus quehaceres en el Museo del Libro y empollando está para la cita que tiene en el Tablero de Música con Javier Perkins el 17 de julio. Entre unas olas, unos cánticos y el jaque mate también tiene tiempo para surfear otros mundos, los literarios.

Pregunta- Si las bicicletas son para el verano, los libros...

Respuesta- Los libros son para todas las estaciones, pero sí hay géneros que se adaptan más a unas que a otras. Quizás la primavera, por su alegría, y el otoño, por la melancolía, son más de la poesía, el invierno para los novelones grandes y el verano, como se suele decir, para lecturas más ligeritas.

P.- ¿Qué títulos aparecen en su equipaje de vacaciones?

R.- Normalmente, suelo llevar novela policiaca. Me tienen que enganchar porque ahí no puedes fallar. Cuando estás en casa dejas uno y coges otro, pero en vacaciones te puedes llevar cinco o seis. No entran más. También meto algo que me ha quedado pendiente y alguna cortita para poder acabarla en ese tiempo.

P.- ¿Cuáles se ha llevado a Almería?

R.- En los cinco días que estuve, me leí: Los jardines cifrados, de Carlo Frabetti; El maestro del Prado, de Javier Sierra, ambos son sospechosamente muy similares porque en los dos hay un encuentro casual en el Museo del Prado y aparece la pintura de El jardín de las delicias; Memento mori, de César Pérez Gellida; y una antología de Pessoa para catar un poquito.

P.- ¿En sus veranos gana la poesía o los cuentos?

R.- Los cuentos. La poesía está casi todo el año, sobre todo cuando preparo actuaciones. Los cuentos son cortitos y cuando te vas a algún lado quieres acabarte lo que te llevas.

P.- El que le dejó un buen recuerdo fue...

R.- El último topless, de Juan Bonilla, muy divertido, un poco paranoico, que nunca me he planteado contar porque es muy raro, hace muchos saltos, es surrealista...

P.- ¿Es el libro electrónico compañero de viaje?

R.- Yo todavía no soy lector de libro electrónico, pero creo que para mucha gente sí porque puedes portar mil sin que ocupen sitio. Pero yo, por ejemplo, no me lo bajaría a la playa, se puede estropear, yo ya llevo mis libros forrados y reforrados...

P.- ¿El mejor para leer al lado del mar?

R.- Océano mar, de Alessandro Baricco, porque habla de varias personas que viven en una posada que está junto al mar y cada una tiene su motivos por los que ir. Una va porque cree que el mar le ayudará a perder sus nervios y miedos, otra lo quiere pintar, otra quiere medir dónde termina... Es un entorno muy poético, curioso y muy para leerlo en la playa escuchando de fondo el sonido del mar.

P.- ¿Ha llegado a leerlo en la playa?

R.- Queda pendiente.

P.- ¿En cuál sería?

R.- En cualquiera del Mediterráneo, que el autor es italiano.

P.- ¿Cuál metería en la mochila para subir una montaña?

R.- Metería libros de poesía, que son pequeños, pesan poco y duran mucho porque los puedes releer muchas veces y siempre son diferentes. Incluiría un buen poemario de Walt Whitman.

P.- ¿Con cuál enamoraría a la chica que se sienta en la mesa de al lado de esa terraza donde disfruta de una caña?

R.- Se me caería sin querer El cartero de Neruda.

P.- ¿Conseguiría algo?

R.- Posiblemente no.

P.- ¿Qué títulos no faltaron en los veranos de su niñez?

R.- La colección entera de Los tres investigadores, que eran mi debilidad, y los libros de capa y espada, Los tres mosqueteros, Scaramouche, El capitán Blue...

P.- ¿Y en la adolescencia?

R.- Empecé ya a leerme cosas un poco raras. Recuerdo que con 12 años me llevaba a la piscina Los renglones torcidos de Dios y luego estaba Arturo Pérez Reverte, que me empujó a leer con sus libros de intrigas como El Club Dumas.

P.- ¿Cuál es su sitio de lectura favorito en estos meses?

R.- Hace un par de veranos leí mucho en el jardín que hay entre Almirante Bonifaz y San Lorenzo, que ahora está cerrado, en el parque del doctor Vara y en La Isla. Son sitios muy chulos. La piscina es muy incómoda y en la playa este año he descubierto unas sillas y he estado como un rey.

P.- ¿Al sol o a la sombra?

R.- A la sombra, que es lo mejor del sol.

P.- Su propuesta alternativa para las sobremesas de Tour de Francia...

R.- Un libro de relatos de Sherlock Holmes, que algunos durarán justo el final de etapa

P.- ¿En cuál se ve reflejado?

R.- Me gustaría verme reflejado en otro de Alessandro Baricco, Mr. Gwyn, que es un señor, escritor de éxito, que se dedica a hacer retratos de personas.

P.- ¿Con qué escritores se iría a Benidorm?

R.- Con Óscar Esquivias, para que me cuente muchas cosas y podamos echarnos unas risas sentados en una terraza inventando historias de la gente que pasa.

P.- ¿Con quién no compartiría destino vacacional?

R.- Con Fernando Sánchez Dragó, porque es muy pesado, muy canso, y con Juan Manuel de Prada, que también habla demasiado, aunque me gustan mucho sus libros. Además cuando vino aquí le regalé uno de los folletines que aparecían en La máscara del héroe que había encontrado en un mercadillo y apenas me dio las gracias. Me enfadé con él y ya no he vuelto a leerle más. Tengo ese defecto, no suelo leer libros de gente que me cae mal.

P.- ¿Alguno más en la lista negra?

R.- Hay, pero no me puedo buscar más enemigos.

P.- ¿A qué autora invitaría a un crucero?

R.- Hubiera sido bonito llevarme a Ana María Matute, pero como ya no puede ser, a Elena Medel, que la conocí hace poco y lo pasamos muy bien. Me pareció muy sincera y creo que tiene muchas historias que contar, es editora, poeta, ha estado en muchos festivales...

P.- ¿Qué volumen disfrutaría a la luz de la luna?

R.- Poemas de otros, de Mario Benedetti. Le he releído muchas veces y no me cansa y como me los medio sé no necesitaría mucha luz.

P.- ¿Cuál le haría bailar sobre un tejado?

R.- Fruta extraña. Casi un siglo de poesía española del jazz, con poemas muy, muy curiosos. Por ejemplo, hay uno de Jardiel Poncela que es un auténtico rap.

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