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LA BIBLIOTECA DE UN ESCRITOR Y CINEASTA

«La erudición quita el humor a los libros y es un gran error»

David Trueba guía al público por las estancias de su casa siguiendo el rastro de los libros en una divertida charla trufada de anécdotas e íntimos detalles


27/05/2014

 

A.S.R. / Burgos

David Trueba sabe cómo hacer feliz a una persona. Lo ha conseguido con sus películas, con sus novelas y el vivo y el directo también se le da bien, pero que muy bien. El escritor y cineasta interpretó ayer el papel protagonista en la charla que entabló con el periodista Jesús Marchamalo acerca de su biblioteca particular y logró atrapar al público, que llenó el salón de actos de la Biblioteca Pública, en una animada charla plagada de anécdotas, detalles íntimos y secretos más que confesables, sin olvidar las graciosas imitaciones de Fernán Gómez o de don Aniceto, alias El Conguito, un sacerdote profesor suyo que, sin saberlo entonces, le revelaría la importancia de los libros que hacen reír.   

«La erudición quita el humor a los libros y es un gran error. Hay que potenciar su carácter divertido», señalaba antes de acordarse de don Aniceto, que los obligaba a abrir las ventanas para que el aula no pareciera un club nocturno.

A este punto llegó cuando Marchamalo le interrogó por su historia con el Ulises, una obra que, confesó, leyó de muy joven sin entender absolutamente nada y que muchos años después rescató felizmente. «Es muy bueno tener complejos. Está bien pensar que otra persona es más inteligente que tú. La gente ahora es muy desacomplejada», manifestó y, por otro lado, apuntó con el dedo a aquellos que cuando no comprenden un libro o no lo terminan culpan al escritor: «No se puede pensar que el libro es una mierda porque no te ha atrapado, sino pensar que tú eres una mierda. (...). El lector debe tener un punto de humildad. Hay que quererlo pero no ser sumiso ante él».

David Trueba contaba estas historietas al tiempo que, a través de unas fotografías, seguía el rastro de su biblioteca repartida por toda su casa.

Desde el recibidor, una sala de espera donde se encuentran los recién llegados, hasta la cocina, donde llama la atención una Biblia                   -confesó que a sus hijos los leía algún pasaje mientras cenaban-, un libro de antónimos y sinónimos, con el que jugaba y provocaba la competición a sus vástagos y amigos, o una enciclopedia, para saciar en un santiamén cualquier dato que surgiera en la mesa.

El autor de Saber perder, Cuatro amigos o Abierto toda la noche descubrió igualmente que los poemarios están en su dormitorio y lee un poema todas las noches -«menos cuando llego a altas horas y voy acompañado, osea que leo todas las noches», observó provocando otra vez las risas-. «Un poema al acabar el día es como una ducha. Todas las multas, el telediario, las cartas del banco, las malas noticias se van si lees uno antes de dormir», comentó antes de pasar al cuarto de baño.

No se conforma él con las clásicas revistas. Trueba tiene libros de peso. Sus invitados se pueden encontrar un volumen de aforismos de Schnitzler u otro de entrevistas de Montilla, que tuvo una vez.

Y es que en el lugar que sea, el estudio, el salón o el recibidor, los libros de David Trueba van y vienen. La renovación y el orden es un compromiso que se impuso, recodó, cuando compró la casa a un poeta que los tenía por todos los lados y le costó años librarse de ellos. Se juró que a él no le pasaría y, entre regalos y una caja que prepara todos los meses de diciembre para donar, lo está consiguiendo.

Casi dos horas de charla dieron para hablar del joven Trueba, de la admiración que siempre hubo en casa por los libros, aunque sus padres no hubieran estudiado, de los Goya que va a regalar o entregar, de Harry Potter, del ejemplar de Cien años de soledad, que regaló a su hija al morir García Márquez, de cómo publicó su primera novela, Abierto toda la noche, gracias a su pareja, que lo rescató de una caja de mudanza, y cómo se lo rifaron Anagrama, Tusquets y Alfaguara, de por qué los libros de Azcona están al lado de los de Pla, aunque el resto sigue un orden alfabético...

 

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