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Entrevista a Marta Pilar Hernando, directora del Orfeón Burgalés

«No he tenido trabas, pero sí causa sorpresa que sea mujer y joven»

Nacida en 1990, hizo sus pinitos en el Coro Amici Musicae del Auditorio de Zaragoza. Directora de coro y orquesta por el Real Conservatorio Superior de Música de Madrid, también conduce las masas Musicaire, Tourdion, Stellarum y la infantil Menudos Cantantes

A.S.R.
17/06/2018

 

El sonido del piano se escucha a través de la puerta de la sede del Orfeón Burgalés. Faltan aún unas horas para que empiece el ensayo que cada viernes reúne a las actualmente 54 voces que componen el coro que este año celebra su 125 aniversario. Pero su directora, Marta Pilar Hernando, sentada al piano, con la partitura de Dos olas, de Alejandro Yagüe, y un lapicero a mano, adelanta trabajo. El miércoles 27 de junio, cinco meses después de presentarse como nueva responsable artística de la centenaria formación, saldrá al escenario del Teatro Principal para vivir su primer concierto en Burgos. Entusiasta, risueña, joven y con una sustanciosa experiencia, afronta ilusionada el desafío de ponerse al frente de una masa con mucha historia detrás.

Pregunta- Después de su elección como directora del Orfeón Burgalés afirmó que impone enfrentarse a un coro centenario. ¿Cinco meses después ya le llama de tú?
Respuesta- Al principio da un poco de vértigo llegar a una ciudad como Burgos con tanta actividad coral y hacerlo, además, al Orfeón Burgalés, que celebra su 125 aniversario, pero desde el primer momento que pisé Burgos me he sentido muy bien acogida, he recibido el apoyo de la anterior junta directiva y de la actual y de los propios orfeonistas. Me siento como en casa. Estoy muy contenta.

P.- ¿Qué metas quiere cruzar con esta formación?
R.- Las metas más inmediatas son todos los compromisos musicales adquiridos ya, que se alargan hasta abril de 2019. A partir de ahí, creo que el Orfeón es un coro que puede trabajar a capela, que es lo más puro que hay y más para uno grande, pero también me gustaría hacer programas con orquesta, banda y otras agrupaciones que hay en Burgos, que es muy enriquecedor para todos.

P.- ¿Cuáles son esos compromisos que los mantienen atados hasta dentro de un año?
R.- Empezamos en menos de quince días con el concierto de fiestas en el Teatro Principal y la misa de San Pedro en la Catedral. En julio, conmemoraremos el octavo centenario de la Catedral haciendo la Novena de Beethoven con la Orquesta Sinfónica de Castilla y León y la Sociedad Coral de Bilbao. A finales de 2018, tenemos la Semana Cultural de Santa Cecilia, que este año es más importante que nunca por esos 125 años, y en diciembre cantamos en el Museo del Prado en Madrid por su bicentenario. Y ya en abril, para cerrar ese aniversario, daremos un concierto con la Orquesta Sinfónica de Burgos, cuyo repertorio está aún por cerrar. Además, los coros infantil y juvenil, dirigidos por Ana Ayala, grabarán un disco con este motivo.

P.- ¿Cómo andan de voces?
R.- Ahora hay 54 coralistas y está muy bien compensado, pero de cara a septiembre me gustaría incorporar algún tenor y algún bajo. Es difícil encontrar buenas voces de hombres.

P.- Toma el testigo de importantes figuras burgalesas que han dejado además partituras en el archivo. ¿Cómo se va a incorporar este patrimonio al repertorio?
R.- Es importante mantener esta tradición musical burgalesa y ya estamos preparando, por ejemplo, piezas de Antonio José y Alejandro Yagüe.

P.- ¿Le han marcado alguna directriz al respecto?
R.- Para nada, sí me aconsejan sobre obras y compositores, porque hay muchos a los que no conocía, que estoy descubriendo y me parecen muy interesantes. No me imponen, me asesoran y yo también pido consejo.

P.- ¿Cuál es el repertorio que van a trabajar?
R.- Ahora, principalmente, estamos con compositores contemporáneos de habla latina y luego iremos un poco al Renacimiento, del que ya estamos montando alguna pieza. De cara al futuro, me gustaría ahondar en el Romanticismo, que, creo, el Orfeón podría afrontar bien.

P.- ¿Tienen algún estreno en el horizonte?
R.- De momento, no.

P.- ¿Cómo se conjuga la tradición y el peso de una institución centenaria con la realidad de estar en el siglo XXI?
R.- Creo que la frescura que puedo aportar al Orfeón es un punto importante.

P.- ¿Ha tenido más trabas en el mundo de la dirección por ser mujer o por su juventud?
R.- Trabas no me he encontrado, pero sí causa mucha sorpresa que sea una chica y encima joven. Eso sí. En la sociedad en la que vivimos ahora es un paso importante que el Orfeón tenga por primera vez una mujer directora, pero eso no debe ser ni ventaja ni desventaja, es lo que hay, nunca presumo de ser mujer y todo lo que he logrado ha sido por mi trabajo.

P.- Pero sí le llama la atención esa sorpresa...
R.- Sí, me sorprende que en la sociedad del siglo XXI, a estas alturas, se sorprendan de que sea mujer. ¿Pero por qué no? Es cierto que en el mundo de la dirección hay muy pocas mujeres, aunque ahora repunta.

P.- Es curioso porque cantando sí hay mayoría de mujeres...
R.- Sí, es un poco extraño, porque siempre estamos buscando hombres para los coros.

P.- ¿Existen aún prejuicios sobre la pertenencia a los coros? ¿Se los continúa viendo como algo viejuno?
R.- Sí es cierto que entre los jóvenes hay reticencias a apuntarse a un coro si es una persona que no ha cantado nunca, pero si lleva un bagaje musical y coral es más fácil atraparlos. Aquí tenemos la suerte de que contamos con un coro infantil y juvenil y de ahí pasan al adulto.

P.- Pero parece que estas reticencias no existen si se trata de tocar otros instrumentos...
R.- El problema es que nos da mucha vergüenza cantar, te expones mucho, a lo chicos sobre todo, las chicas somos más lanzadas. La voz es un instrumento muy nuestro, siempre lo llevamos incorporado, y nos preocupa el qué dirán, sobre todo a ellos. Los prejuicios aún no se han superado.

P.- La educación musical también tiene mucho que decir ahí. Y no pasa precisamente por sus mejores momentos. ¿Por qué es tan importante y por qué los políticos no se dan o no quieren darse cuenta?
R.- La educación musical es súper importante. No solo para alguien que quiere dedicarse profesionalmente a ella. La música tiene más trasfondo. Llega muy hondo a los niños y los ayuda con el resto de saberes, yo lo he vivido en carne propia, pero además genera un gusto especial, crea vínculos sociales muy importantes... ¿Los políticos? No creo que el problema sea económico y es necesario dar un empuje a la educación musical porque ahora en vez de añadir horas se están quitando y en ocasiones se comparten con la artística. Da rabia porque al final es nuestra cultura, no digo que no haya otras materias importantes, pero si las matemáticas y la lengua lo son, la música, también. Crea personas distintas y especiales.

P.- Es miembro de la Asociación Española de Directores de Coro, que reivindica una mayor visibilidad y profesionalización...
R.- La profesionalización de los directores es esencial. Es cierto que la experiencia se va cogiendo dirigiendo y que, como en todos los mundos profesionales, hay mucho intrusismo laboral. Por eso es importante que nosotros mismos nos hagamos valorar, que nuestra formación viene de muchos años atrás y nunca termina. También es verdad que no es necesario un título para ser director. He conocido a muchos que no tienen formación musical y dices qué pena y, a la vez, qué valientes. Y es que muchas veces se da el caso de que se va el director de un coro y se pone delante de él el que más sabe, aunque sea poco. Desde las federaciones corales deben ofrecer una formación más profesionalizada a estas personas que están salvando al grupo. ¿Por qué a nadie se le ocurre ponerse delante de una orquesta sin saber de música y sí al frente de un coro? La voz es un instrumento muy delicado, que llevamos desde que nacemos hasta que morimos, y hay que cuidarla especialmente y mirar qué persona la guía cuando cantamos.

P.- ¿Qué diagnóstico hace de la salud coral de la capital burgalesa una persona que viene desde Madrid y Zaragoza?
R.- Me sorprendió, hay mucha actividad coral, tanto en Burgos como en el resto de la Comunidad, y me impactó porque en Zaragoza estamos cojos. Aquí hay muchos coros y directores y esto enriquece la sociedad.

P.- Dicen que quien canta su mal espanta. ¿A cuál ahuyenta?
R.- Muchas veces tienes un mal día y, cuando cantaba, iba a coro y allí se te olvida todo, te elevas, es una terapia. Yo ahora como directora intento tener en cuenta que las personas que tengo delante han podido tener un mal día. Hay que ser exigentes y responsables, pero siempre con un toque de humor, también por mi manera de ser. No quita que me ponga seria (ríe).

«Siempre llevo el CD de ‘El Mesías’ de Haendel en el coche»

Pregunta- ¿Cuál es su primer recuerdo en un coro?
Respuesta- En Amici Musicae, el coro del Auditorio de Zaragoza. El primer recuerdo es del día de la presentación a todos los nuevos. Nos preguntaron el nombre, yo dije ‘Marta Pilar’ y todos me preguntaron si me podían llamar Marta, a lo que contesté ‘no, yo me llamo Marta Pilar’ y todos se quedaron mirándome. El Amici ha sido mi escuela coral, allí crecí musicalmente, hice amigos que aún conservo, lo ha sido todo para mí.

P.- ¿Una canción?
R.- La que estaba estudiando, Dos olas, de Alejandro Yagüe.

P.- ¿Qué sintió la primera vez que se puso frente a un coro?
R.- Fue con Musicaire en Zaragoza. Eran todos mis amigos y los ensayos era como estar jugando, todos cantábamos y yo era la guía. El primer concierto fue muy especial, tenía un tío en una residencia de ancianos y fuimos a cantar allí en Navidad. Estaba atacada, recuerdo los nervios antes del concierto y la felicidad ante las caras de las personas que nos estaban viendo.

P.- ¿A quién se muere por dirigir?
R.- Hay que ir poquito a poco, sembrando y recogiendo, pero todos los directores nos morimos por dirigir un coro profesional. También es mi sueño, aunque ya no tanto.

P.- ¿Y por hacerlo en qué escenario?
R.- Sería muy especial volver a Zaragoza y dirigir en la Sala Mozart del Auditorio. Resultaría bonito volver al lugar del que salí. Y en Madrid en el Teatro Real ya he dirigido, me queda el Auditorio Nacional. Sería muy importante.

P.- ¿Un concierto para guardar?
R.- Con cada agrupación he tenido conciertos muy especiales, pero, por decir uno solo, me quedaría con el último con la Fundación para la Acción Social por la Música, que trabaja con niños en exclusión social. Dimos un concierto en abril en el Teatro Real y fue para recordar sobre todo para los niños. Cantaron con la Orquesta Sinfónica de Madrid, dirigida por Pablo Heras-Casado, y se volvían locos pensando cuántas personas iban a verlos.

P.- ¿Y uno para olvidar?
R.- Ha habido muchos, hay conciertos que resultan un desastre. Dirigiendo ha habido momentos muy bonitos, pero también otros de sudar la gota gorda.

P.- ¿Su compositor fetiche?
R.- A nivel orquestal, tengo el corazón partido, me encanta Brahms y Mendelsohn, y a nivel coral, Josep Vila i Casañas, por el que siento especial admiración, es un gran compositor, pedagogo, profesor y persona. También Javi Busto y Alejandro Yagüe, al que estoy conociendo y descubriendo desde que estoy aquí.

P.- ¿Y quién le da pereza?
R.- Me cuesta Carlo Gesualdo, un autor del Renacimiento, aunque, en contraposición, me encanta Tomás Luis de Victoria.

P.- ¿De mayor quiere ser como qué batuta?
R.- Es difícil porque cada director tiene su propia personalidad y yo quiero ser como yo misma, como Marta Pilar Hernando, pero sí es cierto que Josep Vila y Enrique Azurza tienen un gesto muy elegante. ¡Me gustaría ser como todos juntos a la vez!

P.- ¿Qué música escucha en el coche?
R.- Suelo poner la radio para desconectar, pero el CD que siempre llevo en el coche es El Mesías de Haendel y donde la radio no llega me lo pongo.

P.- En el patio de butacas disfrutó con...
R.- Hace mucho que no voy a conciertos porque me coinciden con las horas de ensayo, pero tengo en la memoria uno de Zubin Mehta de hace muchos años, en Zaragoza, al que fui con mi padre. Fue espectacular. Me quedé totalmente extasiada.

P.- ¿Qué hace cuando deja a un lado la música?
R.- (Ríe). Te diría hacer deporte, pero aunque estoy apuntada al gimnasio, no voy. Quedo con mis amigos, aunque la mayoría son de este mundo, y me gusta relajarme viendo series en la tele, leyendo...

 

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