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La nostalgia se toma la penúltima

Jesús Toledano propone un viaje en el tiempo y recupera la memoria de la ‘movida burgalesa’ de los ochenta a través de sus bares en ‘Si te dicen que salí...’. Se presenta mañana en la Sala Polisón


25/04/2013

 

A.S.R. / Burgos

La nostalgia y la memoria serán las auténticas protagonistas y llegarán hasta el último resquicio. Se vestirán con sus pitillo de cuadros escoceses y se peinarán la cresta para llegar a El gato cósmico, se volverán a enamorar de aquel militar en el Trastos, se zambullirán en un nuevo poemario en el Oliver, buscarán la excomunión en El diablo cojuelo, saltarán con sus chupas de cuero en el Torrington... Jesús Toledano las abre las puertas de par en par en Si te dicen que salí... (Editorial Gran Vía), un libro que recupera la memoria de los ochenta a través de sus barras.

«Aquellos años eran tremendamente dinámicos en lo que se refiere a bares. Todo el mundo habla de la movida de Vigo, de Madrid... y la de Burgos no fue en ningún caso pequeña ni desdeñable. Fue concurrida, importante, divertida y potenciada», comenta el autor, que vibra con cada recuerdo, cada anécdota contada, cada curiosidad, cada golpe de suerte servido por el destino...

Si te dicen que salí... propone un viaje al origen de aquellos años, cuando en Burgos convivían en armonía las barras americanas y las bodegas de vinos e irrumpieron los hermanos Payno, recién llegados de Inglaterra, cultos y con el bolsillo lleno, para dar un vuelco a ese paisaje con la apertura del Oliver, lleno de propuestas culturales; desvela que fue El diablo cojuelo el primer local con licencia de pub; se come la primera hamburguesa en el de Pilar y Pepe, el Pipen’s; se adentra en el Trastos, el primer bar fiestero, que rompe la línea roquera dominante de la Pécora, el Ópalo o el citado El diablo cojuelo; se detiene en los años duros, en torno a 1983, en los que la droga y la delincuencia provocan el cierre de míticos establecimientos, pero sobre todo, se regodea en su resurgimiento unos años más tarde, con papel principal de Nines, la actual dueña de La Pécora, unos años de esplendor que se alargarían hasta 1995...

«Es una década gloriosa de locales que se abren y de gente... A las cuatro de la mañana una ardilla podría trasladarse de las Llanas a las Bernardas de cabeza en cabeza. Era una marea humana. Fueron años muy felices», exclama Toledano, que fue un joven de Gamonal y ha tenido que documentarse exhaustivamente para completar una historia asombrosa y descubrir mil y una anécdotas...

... La demanda millonaria que el Banco de España puso a La Farándula cuando se le ocurrió promocionarse en las monedas de cien pesetas; el encierro de un policía dentro de El gato cósmico cuando pedía la identificación a un punkarra; la disputa entre el Metropol, el Dem Future y el SOS por ver quien fue el introductor del Acid en la ciudad...

El volumen, que se presenta mañana en la Sala Polisón del Teatro Principal a partir de las siete de la tarde en lo que promete ser una fiesta ochentera, se articula en torno a varias partes. Arranca una introducción histórica, de la mano del autor, con las circunstancias y las claves de esta ebullición, y otra urbanística, firmada por el presidente del Colegio de Arquitectos, Félix Escribano,

Continúa con una reseña de 64 bares, uno a uno, de las Llanas, San Juan, La Puebla y Bernardas, que se une a la de cinco discotecas: Volta, Finca, Armstrong, Pentágono y Roma .

El libro se completa con un relato de Óscar Esquivias sobre el panorama en Gamonal, un análisis sobre la hostelería de aquellos años del populoso barrio y un relato, La luz, del propio Jesús Toledano.

Hasta aquí la primera parte de este guiño a la nostalgia porque su autor se compromete a una segunda. ¿La última? Siempre la penúltima.

TRES EJEMPLOS

New Gallery: Un hallazgo, un susto, un nombre
Emprendedores de principio a final, los propietarios se ponían el mono y acondicionaban los locales. Manos a la obra estaban cuando se encontraron una piedra con inscripciones góticas. Ellos, muy legales, se lo comunican al Ayuntamiento. Se para la obra, se llama a la Junta, aparece un arqueólogo, les dice que tiene pinta de ser una nueva galería de la Catedral desconocida y les advierte de que si se confirma... Pasaron un mes acojonados, hasta que una llamada les comunica que ha sido una falsa alarma. Ellos respiran y utilizan la anécdota para dar nombre a su nuevo local, en inglés, claro, que era la moda del momento. Había nacido el New Gallery, que sigue dando guerra 
Torrington: La señora que vino de Alemania y los ‘heavys’
Había una inmigrante burgalesa que en los ochenta regresó de Alemania a su ciudad. Pasaba de los cincuenta y había trabajado como una condenada en una fábrica de lavavajillas germana, pero no había ganado tanto como para vivir de las rentas. Decidió abrir un bar. Vio un anuncio en el periódico, visitó el local y se lo quedó. Su idea era servir vinos. Sin más. Pero el día de la apertura entraron tres heavys, que se quedaron alucinados con el tocata que tenía el local. Preguntaron a la señora qué música iba a poner. Ella no tenía ni idea. Les dio dinero y les dijo que compraran unos discos. Fueron al Clash y se hicieron con AC/DC, Iron Maiden... Por la tarde se llevaron a unos amigos. En un mes estaba lleno de melenudos, la señora hablaba de los grupos por su nombre y casi se va de conciertos con sus clientes. Había nacido el Torrington.
Oliver y El diablo cojuelo: Dos pioneros, dos leyendas
El Oliver, también en pie, es el auténtico pionero de la movida burgalesa. En medio de una zona dominada por las barras americanas y las bodegas de vinos, en 1971 abre sus puertas y da un vuelco total. Es una ventana a la modernidad. Se venden libros que habían estado prohibidos hasta un día antes, suena música anglosajona, traen whisky de importación de Inglaterra... Ocho años más tarde, nacía el primer pub, otro clásico: El diablo cojuelo. Era un bar con la música muy alta, donde la gente bailaba. El Ayuntamiento se encuentra con un modelo nuevo, aunque ya en Reyes Católicos existía alguno, y lo rastrea en el Reglamento Municipal de Actividades Molestas, Nocivas y Peligrosas. Le obliga a sacarse la licencia de pub y le convierte en el primero en su especie.

 

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