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Publicación

Ni poeta ni compositor, solo David

La voz de La M.O.D.A., David Ruiz, debuta con ‘Nubes negras’. Hoy firma en la Feria del Libro de Madrid y el 16 de junio lo presenta en Burgos

A.S.R.
03/06/2016

 

«Surge de la necesidad de escribir, de expresar cosas en el papel. Además, también me apetecía. Es algo que no puedes hacer todos los días en la vida». No hay motivos trascendentales ni rebuscados detrás del debut de David Ruiz en el mundo editorial. El cantante de La Maravillosa Orquesta del Alcohol (La M.O.D.A.) lanza hoy Nubes negras, un poemario que recoge las inquietudes de un chaval de 29 años en el día a día, su desasosiego ante el paso del tiempo, su pertinaz rechazo a las etiquetas y a la excesiva tendencia al reduccionismo, sus ganas de beberse la vida, con sus días y sus noches, sin perder la vista a una realidad al borde del precipicio que se aferra al último jirón para no caer. Lo hace sin medias tintas, con naturalidad, sin mirar a los lados y sin baños en almíbar.

Poemas nuevos, escritos sobre todo en el último año, aliñados con algunas de las estrofas que luego se convirtieron en canciones coreadas por miles de voces en los conciertos del grupo entonan esta ópera prima que, aunque su autor intente mantener en paralelo a su camino en los escenarios, destila música.

Desde su diseño, con una cara A y otra B, al sello editorial, Frida, la misma que ha apostado por otros músicos como Ismael Serrano, Diego Ojeda, Defreds o Rayden.

El músico está en Nubes negras. Inevitable. ¿Qué diferencia al poeta y al compositor? David Ruiz se revuelve ante cualquier etiqueta.

«No me considero ni poeta ni compositor. Me dan mucho respeto esos términos. No me quita el sueño que me consideren una u otra cosa. Solo soy un chaval que está aprendiendo, que quiere mejorar», aclara. Y parece sincero. «Cuando me pongo a escribir no pienso si acabará siendo una canción o parte de un libro. Son momentos. Es la persona. Soy David», prosigue y se quita el sombrero cuando toca a la puerta del parnaso y se encuentra con, por encima de todos, Antonio Machado. Pero también con Lorca, Alberti, Miguel Hernández y el resto de la Generación del 27, con García Montero...

Admite una fuerte influencia norteamericana, pero reconoce que le frena no dominar el inglés para captar todos los matices de la lengua original.

Bebe de todos estos autores, de la lectura reposada que reivindica en una sociedad con muchas prisas, y de sus experiencias. No solo de las vividas como cantante de La M.O.D.A. También de los momentos compartidos con su familia y amigos, de lo que ve en la calle, de las noticias que lee en los periódicos, de los sucesos políticos y sociales, de una película en el cine, de una conversación en la barra de un bar…

«Le doy a todo la misma importancia. Esto es más personal que la música», sostiene y asegura que desde hace un año se esfuerza por escribir todos los días, aunque duda si obligarse es bueno. «A veces pienso que es mejor acumular experiencias e instantes y esperar a que llegue el momento en que se desborden y salgan solos, sin hacer ningún esfuerzo, ese momento en el que tú no importas, en el que solo eres el canal», señala y hace suyas las palabras de Machado: La página escrita nunca recuerda todo lo que se ha intentado, sino lo poco que se ha conseguido.

Gira el mundo, gira. Y David Ruiz, que hoy firma ejemplares en la Feria del Libro de Madrid y el 16 de junio presenta el libro en Hijos de Santiago Rodríguez, se sube a él sin despegar los pies del suelo.

Diez preguntas para diez versos

«La cultura está perdiendo su poder de sacudir a la gente»

1. No por ego, sino por miedo / a que llegue un día / en el que ya no se nos escuche más. ¿Ha sentido ese miedo pese a su juventud?
«Sí, la muerte es algo que está ahí desde que eres muy pequeño. Es muy impactante. Marca y llama mucho la atención. No puedes vivir con ese miedo y pensar en todo momento que esto se va a acabar, pero sí hay una urgencia en lo que hacemos. Ser consciente de esa oscuridad está bien mientras no te atenace y no te impida hacer cosas, si sirve para espolearte y motivarte no es ganarle la partida, que es imposible, pero sí esquivarla».

2. Que el dolor y el dinero / mueven montañas. ¿Qué mueve más a David Ruiz: dolor o dinero?
«El mundo funciona así, solo lo mueve el dinero y el dolor. Son dos motivadores para mucha gente».

3. Por eso, pensar por ti mismo es un / acto de rebeldía y no hacerlo / una pena de muerte. ¿Cuándo ha sido un rebelde y cuándo un condenado a muerte?
«No pensar por ti mismo es una pena de muerte en todos los sentidos. El único arma que tenemos muchas veces es la mente y es una pena desperdiciarla. La palabra rebelde está, como muchas otras, prostituida, le han quitado valor. Ahora coge un anuncio Iberdrola y te habla de constancia, lucha, esfuerzo, y ha jodido esas palabras, ya no significan lo mismo porque ni de coña Iberdrola puede representarlas. Yo no me considero rebelde. No quiero etiquetas, ya están manidas y te acaban llevando a otro lado. Tenemos que llegar a nuestras propias conclusiones porque más que nunca nos sirven un rancho informativo que es peligroso. Quieren que pensemos igual. ¿A quién le conviene una sociedad de tontos? (¿A quién?) Cada uno debe responder a esta pregunta».

4. Leer poesía es dejar al alarma mirarse en un espejo / por primera vez. ¿Qué ve ese alma?
«Cada uno verá una cosa, lo importante es verlo. La cultura ha perdido espacio, capacidad de actuación y de impacto, bueno o malo. La cultura está perdiendo su poder de sacudir a la gente. Ya no hay tiempo para leer un libro, y hacerlo es especial. Esa frase reclama el poder de la literatura, que te hace reflexionar, avanzar, crecer, sentirte mejor como persona y sentir que tienes un lugar en el mundo».

5. Nos habéis convertido en esclavos de la libertad, / no obstante, seguimos anhelando. ¿Quiénes son ellos y quiénes nosotros?
«Ni yo mismo lo tengo claro. No creo que haya buenos y malos. El poder se alimenta de pequeños poderes y de las relaciones de autoridad que existen de las que a veces no somos conscientes. De padre a hijo, profesor a alumno o capitán a jugador malo de fútbol… Han atado nuestras manos con las mismas manos que acarician a sus hijos».

6. Dime tú que son los sueños, dime tú lo que es volar. ¿Qué son los sueños? ¿Y qué es volar?
«Lo pregunto yo. Quiero saber lo que opina el otro. Es interesante no solo dar respuestas, sino también formular preguntas».

7. Pensé que así, cuando sea viejo y la encuentre / recordaré que aunque yo no salga / todos me mirabais a mí. ¿Qué se siente cuando todos los ojos le miran a uno?
«Aquí escribe la persona. Da lo mismo que esté en un grupo de música. Es la postura del chaval que está en la habitación. Mucho de lo que escribo no sabría racionalizarlo y explicarlo lógicamente. De ahí la necesidad de expresarme a través de canciones o poemas».

8. Hay canciones que pueden curar a los heridos. ¿La música es terapéutica?
«¡Claro! Igual que la poesía. La música está con nosotros desde que nos levantamos hasta que nos acostamos. Nos produce emociones y posee mucho poder».

9. Quieren hacer el agosto a nuestra costa, / quieren hacerlo y no saben / que los campos castellanos / arden fácil en verano. ¿Viva la revolución?
«¿Por qué tenemos que simplificar sentimientos en una palabra? Tendemos a reducirlo y a etiquetarlo todo. Hay que ser consciente de las trampas y lo que nos limita el lenguaje, de lo que esconde la excesiva simplificación».

10. Que lo importante no es saber venderse, / es no dejarse comprar. ¿Qué cuesta más?
«Hay mucha gente de mi edad que está frustrada, que ha soportado una fuerte presión por no cumplir esas expectativas en la que nos han educado de que la felicidad es estudiar una carrera, conseguir un trabajo y comprarse una casa en la playa. Nadie nos habló de luchar por dedicarnos a algo que nos llenara. Hay gente muy perdida. Pero hay esperanza, siempre hay un asidero al que agarrarse cuando te estás cayendo. Y no todo es el dinero. No todo se puede comprar. Igual que la cosa esté tan jodida cambia el chip. Quizás nos enseñe a no movernos solo por la marca, a que no por tener un cochazo has triunfado en la vida».

 

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