Si ya eres usuario, accede...

Recordarme

¿No recuerdas tu contraseña?
Si todavía no eres usuario, regístrate...

¡Regístrate ahora! para recibir los titulares del día en tu e-mail.

¡Regístrate ahora! para poder comentar noticias, participar en sorteos y concursos.

Menú Accede
Si ya eres usuario, accede...

Recordarme

¿No recuerdas tu contraseña?
Si todavía no eres usuario, regístrate...

¡Regístrate ahora! para recibir los titulares del día en tu e-mail.

¡Regístrate ahora! para poder comentar noticias, participar en sorteos y concursos.

Entrevista al poeta José Gutiérrez Román

«Ser profesor o barrendero no hace que tu poesía sea mejor»

Había ganas de leer sus versos tras la consecución del Premio Adonáis en 2010 con su ópera prima, ‘Los pies del horizonte’. La cuenta atrás ha terminado. Mañana presenta ‘Todo un temblor’ en el marco de las VII Lecturas Literarias Jorge Villalmanzo

A.S.R.
22/11/2018

 

Aquellas tardes de noviembre / de hace ya no sé cuánto tiempo... que escribe José Gutiérrez Román (Burgos, 1977) se convierten en presente para dibujar una doble celebración, la del alumbramiento de su nuevo poemario, Todo un temblor (La Isla de Siltolá), y la del recuerdo de Jorge Villalmanzo, en las ya clásicas Lecturas Literarias que sus colegas orquestan tras su muerte en 2012.

«Al principio hacer coincidir ambas citas me daba reparo porque hasta ahora había venido gente consagrada y rompíamos la tendencia, además de sentirme juez y parte, pero luego pensé que, conociendo a Jorge, seguro que le habría encantado», anota el vate antes de zambullirse en este poemario en el que juega con las palabras a veces como un malabarista, otras como un ilusionista, en el que el sarcasmo y la ironía bailan con la ternura y la amargura sin distinción y en el que la poesía se gusta, mucho. Estos versos serán la banda sonora mañana en el Salón Rojo (19.30 horas).

Pregunta- Han pasado ocho años desde su último poemario, Los pies del horizonte. Desvela en Todo un temblor que durante este tiempo le han preguntado si sigue escribiendo. Ahora contesta sin lugar a dudas. ¿Qué ha pasado para que por fin tenga respuesta cuando le preguntan qué hay de lo suyo?
Respuesta- Ha sido casualidad. Este poemario es el tercero en escritura, hay un segundo que he corregido muchas veces, no lo veía nunca terminado, y, al final, por desidia, acabó en el cajón. Y este surgió de una manera casual, sin tantos preparativos, tenía poemas que encajaban en la idea que quería. Ese primer poema, Me preguntan si sigo escribiendo, lo hice porque realmente no tenía muy claro si seguía o no. Yo escribo muy poco, de manera intermitente y esporádica.

P.- ¿Y cuál es la idea de este libro que resulta más juguetón, cargado de ironía y de metapoesía?
R.- Hay gente que dice que es más crudo. Y, es verdad, aunque yo me di cuenta luego, que hay varios poemas dedicados a la poesía, por lo que me debe de obsesionar más de lo que yo pensaba. Y está el humor, ácido en algunos momentos, porque me apetecía desmitificar la idea decimonónica de la poesía como algo elitista y también como algo romántico.

P.- ¿Desaloja definitivamente a los poetas de las torres de marfil?
R.- El poeta vive influenciado por un montón de cosas y no está por encima de nada, al revés, está en medio de todo.

P.- Me dedico a limpiar los culos de gente adulta... ¿El Gutiérrez Román más crudo se esconde aquí?
R.- Este poema, en el fondo, era una especie de desmitificación de la imagen del poeta, sobre el que hay dos mitos. Por un lado, el solemne, alguien que está por encima de todo, elevado, elitista, catedrático lo menos, y por otro, dentro de un pseudomalditismo, el que llama la atención no tanto por su obra sino porque choca que trabaje en un basurero o en la limpieza, oficios que no parecen propios de un poeta, lo que parece darle un plus. Y yo creo que ni una cosa ni otra. Ser profesor o barrendero no hace que tu poesía sea mejor o peor, simplemente es una circunstancia. No deja de ser un juego.

P.- ¿Es bueno que un poeta esté en contacto con ese ‘realismo sucio’?
R.- Para mí es realismo limpio. Yo trabajo desde hace muchos años de cuidador de personas con discapacidad y me siento muy orgulloso. Aquí juego con la palabra realismo sucio porque en la literatura se entiende como tal soltar cuatro soeces y la realidad es mucho más amplia, la literatura tiende al mito, que no está mal, pero no lo es todo. Tampoco creo que mi oficio me haya hecho ver la vida de una manera estético-literaria.

P.- ¿Y qué le ha hecho ver la vida de esa manera estético-literaria?
R.- Imagino que un montón de cosas. Las influencias literarias, el momento en el que vives, el bombardeo en el que estamos sumidos...

P.- El guiño a César Vallejo es evidente en España, aparta de mí este trauma...
R.- Sí, me valgo de su verso para realizar este poema que es directo y sencillo. No tiene muchas vueltas. Se refiere a este país en el que vivimos situaciones tan absurdas como que el propio nombre sirva para idolatrar o insultar.

P.- ¿Es de los de arcada o de los de erección cuando dice España?
R.- ¡De ninguna! Deberíamos pronunciar España con naturalidad. Son palabras. Nada más.

P.- En Ayuntamiento y en Residuos eleva a poesía realidades tan prosaicas como la burocracia o la política. ¿He ahí su esencia, sacar belleza de donde, a priori, no la hay?
R.- El contraste entre mundos que parecen opuestos crea el tono poético. Otra vez son juegos.

P.- ¿Comentario de texto es una crítica al afán por buscar explicación a cada renglón o verso de un escritor?
R.- En la poesía, y en la literatura en general, pasa mucho eso de querer ver mucho más de lo que hay, dar un halo a poetas que en su vida han sido gente totalmente inadaptada. Hay mil ejemplos. Pessoa lo fue, estaba alcoholizado, era solitario, y con el paso de los años se convirtió en un símbolo para Portugal por su escritura, porque lo vale, pero en vida no fue ningún ejemplo a seguir. No deja de ser curioso.

P.- ¿En Donde se cuenta la historia de un joven poeta que casi se va de fiesta con Carlos Marzal aflora el miedo a que le decepcionen sus ídolos?
R.- Es un pobre consuelo, realmente si quieres conocer a alguien, no piensas en eso. Para que te decepcione alguien tienes que conocerlo mucho, suele ocurrir por crearnos unas expectativas falsas. Tampoco he sido nunca muy de ídolos. No me gusta mitificar a nadie, la gente es como es, no como tú quieres.

P.- ¿Un poemario no lo es si no transitan por él el amor y el desamor? Léase La historia.
R.- No es necesario, se puede escribir de todo, que llegue a la emoción poética depende de la suerte, el ritmo, las imágenes, de descubrir algo escondido... Yo siempre digo que he abusado de la pornografía sentimental, intento no hacerlo, pero al final queda un ramalazo.

P.- ¿Pornografía sentimental?
R.- Antes solía escribir más poemas donde presentaba abiertamente los sentimientos, especialmente los amorosos, ahora intento evitarlo, pero me lo pide el cuerpo. Es un vicio.

P.- Aparece también el amor de madre, en Temblor esencial...
R.- Son circunstancias vitales. En la edad en la que estamos empiezan a suceder cosas que antes no te habían ocurrido, son nuevas experiencias, y una es vivir la ancianidad de tus padres, si tienes suerte, porque hay quien no la tiene. Es un poema de cómo se enfrenta uno a esa sensación de ver a un ser querido, no solo la madre o el padre, que poco a poco se deteriora.

P.- Y no hay amor sin odio. ¿Cómo convive con uno y otro?
R.- Depende del día, como todo el mundo. Autoconsejo vespertino es otro juego. Realmente, nadie te va a querer tanto como tú, pero seguramente tampoco nadie te odiará tanto como tú.

P.- ¿Los Días soviéticos son las verdaderas musas de un poeta?
R.- Hay barrios obreros, que, supongo, son iguales en una pequeña ciudad soviética que en una castellana, es una geografía universal, y esa imagen, con esa sensación de frío, de desgana vital, me dio el poema. No sé si son las musas o no, pero los días más aburridos, en los que la vida parece más gris, son un decorado propicio.

P.- Dicen que últimamente visita mucho el taller de Eros...
R.- (Ríe). Tengo un coche con muchos años. El poema es muy realista, es un juego surgido por el nombre del mecánico, que se llama Eros.

P.- ¿Suscribe las palabras del reciente ganador del Premio de Poesía Ciudad de Burgos, Juan Pablo Zapater, que dijo que la poesía te visita cuando ella quiere?
R.- Sí, es difícil que te salga un poema de encargo, surge antes de una circunstancia vital o de una intuición, aunque no siempre cuaja.

 

Última hora

© Copyright El Correo de Burgos
Avda. de la Paz 28, Entreplanta - 09004 BURGOS. España
Contacte con nosotros: info@ecb-elmundo.com

El Correo de Burgos se reserva todos los derechos como autor colectivo de este periódico y, al amparo del art. 32.1 de la Ley de Propiedad Intelectual, expresamente se opone a la consideración como citas de las reproducciones periódicas efectuadas en forma de reseñas o revista de prensa. Sin la previa autorización por escrito de la sociedad editora, esta publicación no puede ser, ni en todo ni en parte, reproducida, distribuida,comunicada públicamente, registrada o transmitida por un sistema de recuperación de información, ni tratada o explotada por ningún medio o sistema, sea mecánico, fotoquímico, electrónico, magnético, electro óptico, de fotocopia o cualquier otro en general.

Edigrup Media: Diario de León | Diario de Valladolid | El Correo de Burgos | Heraldo-Diario de Soria