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ENTREVISTA

Stelios Kouloglou: "La corrección política está hoy fuera de control"

El cineasta y eurodiputado griego presenta en el CCCB un documental sobre el humor y la sátira como formas de activismo

RAFAEL TAPOUNET
17/02/2018

 

Stelios Kouloglou (Atenas, 1953) es cineasta, periodista y diputado en el Parlamento Europeo por Syriza, coalición de izquierda en la que no milita pero a cuyas listas accedió a petición de Alexis Tsipras. Este sábado presenta en el CCCB su última película, 'Morir de risa', un documental sobre el humor como forma de acción política que incluye, entre otras historias, un acercamiento al dúo de activistas estadounidenses The Yes Men y la última entrevista que concedió Charb, director de 'Charlie Hebdo', antes de ser asesinado en el ataque yihadista a la sede del semanario del 7 de enero del 2015. Tras la proyección, Kouloglou participa en una mesa redonda titulada 'Los límites del humor', así que la primera pregunta es casi obligada.

¿El humor debe tener límites? En mi opinión, los únicos límites que no deben ser traspasados son los de la ofensa o la intimidación personal y el ataque a las minorías o colectivos en situación de debilidad. Naturalmente, también están los límites que impone la ley, pero a veces las leyes no son buenas y es nuestro deber desafiarlas.

Pero ese límite entre lo que resulta ofensivo y lo que no lo es puede cambiar en función de la época y los intereses del momento. Sí, claro, esto no es blanco o negro. Hoy en día la corrección política está fuera de control. Pienso que al principio era una iniciativa muy positiva, porque era necesario que se alertara, por ejemplo, sobre las connotaciones peyorativas de expresiones como 'negro' o 'moro'. Pero esa bandera, que en origen era progresista, está ahora siendo utilizada por el poder para evitar cualquier tipo de crítica o para llevar a cabo sus propias vendettas.

Algunas voces advierten de que esa deriva puede pervertir campañas tan bienintencionadas como la del #MeToo. En parte, así es. El movimiento #MeToo empezó como una forma de protesta muy valiente y necesaria contra el acoso sexual del que son víctimas muchas mujeres, pero ahora todo el mundo está contra todo el mundo, y hay quien intenta resolver conflictos personales acusando a alguien de haberle besado hace 30 años. 

¿El mundo es cada vez más intolerante? Desgraciadamente, sí. En Estados Unidos, que sigue siendo la potencia que marca el ritmo del planeta, existe una larga tradición de intolerancia que alcanzó su expresión más visible durante el macartismo y la caza de brujas. Ahora estamos entrando en una nueva era de macartismo, y para hacerle frente, necesitamos el humor más que nunca. Verá, la risa es un elemento indispensable de la calidad de vida, y tratar de limitar nuestras oportunidades de reír es una manera de reducir nuestra calidad de vida.

¿El humor es un instrumento útil para la acción política? ¡Es una herramienta muy útil! Mire lo que ocurrió cuando propuse a los Yes Men que hicieran una acción en el Parlamento Europeo. A mí me interesaba hablar sobre el error que supondría responder a los ataques terroristas de París con una ofensiva bélica, como había propuesto Hollande. Podría haber convocado una rueda de prensa convencional, sí, pero probablemente no habrían venido muchos periodistas y habría tenido un impacto mínimo. En lugar de eso, organizamos la 'performance' y logramos estar en las primeras páginas de los diarios, en la television, en la radio…

[La 'performance' aparece en 'Morir de risa'. Los Yes Men se hicieron pasar por expertos estadounidenses en terrorismo y pronunciaron una conferencia en la que desaconsejaron a los europeos que respondieran a los ataques bombardeando países y les sugirieron, en cambio, que adquirieran unos escudos protectores muy bien equipados que incluso permitían reciclar la orina. El único problema era que el prototipo resultaba extremadamente caro, por lo que solo los muy ricos podrían estar protegidos frente al terrorismo].

Con ese tipo de acciones, ¿no se corre el riesgo de frivolizar el mensaje? ¡No, el mensaje se hizo más fuerte! Fui a la televisión y pude hablar durante dos horas sobre lo que quería hablar.

Pero se convirtió en un tipo peligroso para los burócratas de Bruselas. Poco después le censuraron una exposición de viñetas de humor politico. Sí, eso fue muy decepcionante. Me dijeron que la exposición era inapropiada porque en ese periodo había elecciones en Alemania y podia interferir de alguna manera. Era un argumento sorprendente, porque la exposición debía inaugurarse justo el día después de las elecciones. En realidad la prohibición fue una decisión personal de una diputada. Las viñetas no tenían nada particularmente ofensivo, pero ella tuvo miedo de posibles consecuencias e hizo valer su veto. Esa diputada demostró que tiene poco sentido del humor pero también que es una excelente relaciones públicas, porque gracias a la prohibición la exposición tuvo una repercusión que no habría tenido de otro modo. De hecho, le propuse públicamente que trabajara para mí como publicista. Al fin y al cabo, es británica, así que se va a quedar pronto sin trabajo [risas].

También organizó las 'Soirées Dijsselbloem', unas bacanales en homenaje al presidente del Eurogrupo, que acusó a los países en crisis del sur de Europa de gastar el dinero de las ayudas "en copas y mujeres". Sí, y le invité, pero no apareció. La cuestión era: ¿qué hacemos con este tío? Con todo el drama que estaba atravesando la gente de los países del sur, lo único que se le ocurre decir es que todo es culpa es suya porque se pasan el tiempo de juerga. ¿Qué es mejor? ¿Darle un puñetazo en la cara o usar el humor para poner de relieve su estupidez? 

¿Queda terreno para la sátira política cuando alguien como Donald Trump se presenta a las elecciones y las gana? Tengo una teoría al respecto. Creo que el mandato de Trump es una conspiración contra los humoristas, y que él se comporta del modo en que lo hace para neutralizar a los cómicos. Él mismo es una parodia, así que no hay forma de parodiarlo.

¿Qué es lo que más le ha sorprendido de su inmersión en la política institucional europea? El nivel de cinismo con el que se manejan asuntos que afectan a la vida de millones de personas. Por otro lado, me brinda la posibilidad de abordar mi trabajo de periodista y de documentalista desde una perspectiva nueva. Para mí, este está siendo un periodo de hacer cosas buenas y de descubrir cosas malas.

¿No se arrepiente entonces de haber concurrido a las elecciones? No. Uno no se arrepiente cuando tiene la oportunidad de comprobar que el rey está desnudo.

 

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