Si ya eres usuario, accede...

Recordarme

¿No recuerdas tu contraseña?
Si todavía no eres usuario, regístrate...

¡Regístrate ahora! para recibir los titulares del día en tu e-mail.

¡Regístrate ahora! para poder comentar noticias, participar en sorteos y concursos.

Menú Accede
Si ya eres usuario, accede...

Recordarme

¿No recuerdas tu contraseña?
Si todavía no eres usuario, regístrate...

¡Regístrate ahora! para recibir los titulares del día en tu e-mail.

¡Regístrate ahora! para poder comentar noticias, participar en sorteos y concursos.

Vuelta a los pinceles por amor

Ksenia Filippova se reencontró con la pintura hace un año tras renunciar a ella. Ahora reta al frío para preparar su próxima muestra


16/01/2012

 

A.S.R. / Burgos
Muchos piensan que está loca y pasan de largo abrigando las orejas entre las solapas del gabán. Los hay que también creen que está loca pero merodean su caballete y aplauden su pintura. La mayoría de los que pasean por El Espolón se sorprende al ver a una pintora apostada frente a la Catedral. No es para menos. Los grados negativos rondan el termómetro, el chirimiri es persistente y esta mañana de domingo es más para calentarse las manos con una taza de chocolate que no enfriándolas agarrando un pincel. A no ser, claro está, que uno esté loco como Ksenia Filippova, que sí lo está, pero de amor. La historia de esta pintora moscovita casada con un profesor de español burgalés podría inspirar el guión más romántico.
Ksenia Filippova y Raúl Cejudo le ponen palabras, más él que ella, que, con las manos enguantadas, no da descanso a la paleta.
Se conocieron a través de un chat para aprender idiomas. Se gustaron, se vieron, se enamoraron y el pasado mes de febrero se casaron. Viven en la capital rusa, aunque, dice ella, no aguanta más de dos meses sin salir de allí y visitan con frecuencia la ciudad del Arlanzón.
Cuando sus mundos se cruzaron, Ksenia era, y sigue siendo, pero cada vez menos, una fotógrafa profesional. Hace desfiles de moda, bodas y ha ilustrado muchos libros de gastronomía. Desconocía su novio entonces que antes de engancharse a la cámara lo había hecho a los pinceles. Había sido profesora de arte. Pero cuando las cosas en la Unión Soviética se pusieron feas y tuvo que dejar su oficio, Ksenia se negó a dedicarse a la pintura como afición. Era imposible. Era más que eso y si no podía hacer de su pasión su trabajo simplemente no sería.
Los intentos de Raúl por que ella volviera a ponerse frente a un caballete fueron en vano. Ni los versos que él la escribía le ablandaron. «Tenía miedo de volver», ilustra ella. «Es muy exigente con todo lo que hace», añade él.
¿Quién les iba a decir a ellos que sería una bronca la que rompiera todas las cerraduras? Ocurrió hace un año en Moscú. Tan monumental fue que el burgalés cogió un avión y se plantó en su ciudad. Dos días después, Ksenia hacía el mismo trayecto. Era jueves y solo tenía visado hasta el sábado. La reconquista tendría que ser rápida.
Compró los materiales, lienzo, pinturas, pinceles, y se plantó en el mismo lugar en el que ayer se instaló con sus bártulos. Aquel 13 de enero de 2011, los dedos no le respondían tan bien, las pinceladas eran mucho más dudosas, le costó que los colores la obedecieran... Y cuando al fin lo consiguió empezó a cantar. ¡Era tan feliz! ¿Le estaría escuchando alguien? Se dio la vuelta y sí, alguien le oía canturrear. Detrás de ella estaba Raúl. Su madre le había avisado de la llegada de Ksenia y de donde se encontraba. Y allí se presentó él. «No hicieron falta palabras», convienen ambos.
Aquel cuadro, nacido de la necesidad, creado con muchos temblores -hoy algunas gotas de pintura continúan siendo testigo de aquello-, está colgado orgulloso en la casa de Raúl.
Es el símbolo de su reconciliación, pero también de la vuelta de Ksenia Filippova al mundo de la pintura. «¡Aleluya que nos enfadamos!», dice Ksenia con alegría el día en el que recuerda aquella hazaña y repite la misma pintura.
Desde entonces no ha dejado de crear. Ha vendido varios cuadros en Moscú, recibió un accésit en la última edición del Premio AXA y expondrá en la Sala Espolón de Cajacírculo entre el 8 y el 20 de mayo.
Será una muestra monotemática, con el paisaje como gran protagonista, vistas de Moscú -también a la intemperie- y, sobre todo, de Burgos. Todas están realizadas a la antigua usanza, con el caballete a cuestas, aguantando frío y lluvia, conviviendo con las miradas de extrañeza de los viandantes...
La pareja lleva dos semanas aquí, el viernes coge un avión de vuelta, y ella ha aprovechado hasta las noches para pintar al aire libre. Ksenia afirma ver un cuadro en cada calle de la ciudad. No entiende como sus pintores no exprimen más esta magia. Ella adora su luz frente a la oscuridad y penumbra que alumbra su tierra natal. Unas tinieblas que tampoco consiguen dejarla en casa. Ya ha dejado claro que las temperaturas bajo cero no le asustan.
El color marca su obra, su paleta cromática es rica, aunque no se atreve a etiquetarse dentro de un estilo. «Todavía lo estoy buscando», asegura sin retirar los ojos de la pintura, con una pincelada certera a pesar de los guantes, que ralentizan su trabajo. No le importa. Es feliz y sus cuadros son su reflejo.

Última hora

© Copyright El Correo de Burgos
Avda. de la Paz 28, Entreplanta - 09004 BURGOS. España
Contacte con nosotros: info@ecb-elmundo.com

El Correo de Burgos se reserva todos los derechos como autor colectivo de este periódico y, al amparo del art. 32.1 de la Ley de Propiedad Intelectual, expresamente se opone a la consideración como citas de las reproducciones periódicas efectuadas en forma de reseñas o revista de prensa. Sin la previa autorización por escrito de la sociedad editora, esta publicación no puede ser, ni en todo ni en parte, reproducida, distribuida,comunicada públicamente, registrada o transmitida por un sistema de recuperación de información, ni tratada o explotada por ningún medio o sistema, sea mecánico, fotoquímico, electrónico, magnético, electro óptico, de fotocopia o cualquier otro en general.

Edigrup Media: Diario de León | Diario de Valladolid | El Correo de Burgos | Heraldo-Diario de Soria