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Baloncesto / ACB

El San Pablo se atasca

El cuadro burgalés tira por la borda sus opciones frente a Estudiantes en un más que discreto segundo cuarto / Una sorprendente victoria del Betis complica la vida a los del Coliseum

 

MOVISTAR ESTUDIANTES 100
SAN PABLO BURGOS 76

El San Pablo no encuentra la salida. El combinado burgalés dejó escapar una buena oportunidad para haber recuperado el pulso a la competición. Le esperaba un rival de su batalla particular tras penar en su travesía por el desierto de los gallitos de la Liga Endesa. Pero Estudiantes echó por tierra las esperanzas castellanas en un segundo cuarto nefasto para los intereses de los del Coliseum.

Ahí enterró el Miraflores buena parte de sus esperanzas de salir victorioso del WiZink Center tras un esperanzador inicio del duelo. Nunca rindió al nivel exigido en labores defensivas, lo que le restó confianza en el aro contrario frente a un rival por momentos tocado por la varita mágica. Pese a que quemó todas las naves en la segunda mitad apenas pudo recortar distancias ante un Movistar que convertía en oro cada acción ofensiva.

El máximo anotador de la Liga, Landesberg, fue el encargado de inaugurar el electrónico en un encuentro entre dos rivales que apostaban por un baloncesto alegre y con mucho ritmo, con posesiones muy cortas y lanzamientos constantes en ambos aros. El duelo se convirtió en un mano a mano de artilleros. El San Pablo demostró su valentía y arrojo para este tipo de combates. La buena mano de Jenkins desde 5 metros y un triple de Fisher permitieron a los castellanos cobrar ventaja en el electrónico (8-9).

Se encontraba cómodo en este escenario el cuadro de Epi, que se encomendó al talento de Thompson en la pintura. El americano hacía estragos en el poste bajo. Siete puntos consecutivos del americano pusieron el 13-16 en el tanteador.

Pero enfrente Estudiantes, el equipo que más lanza desde la línea de 6,75 de la Liga -aunque el que cuenta con peores porcentajes-, seguía a lo suyo sin que le temblara el pulso. No había tregua. El balón cabalgaba a velocidad de vértigo de uno a otro tablero. San Pablo sacaba tajada de la velocidad de sus transiciones (17-21).

El cuadro madrileño no lo veía nada claro y su técnico tuvo que pedir un tiempo muerto para refrescar conceptos a los suyos. Y surtió efecto inmediato. De la mano de su mejor referente ofensivo, Landesberg, se echó al equipo a sus espaldas. Y con un parcial de 8-0 los anfitriones dieron la vuelta a la tortilla (25-21). El principio del fin.

Epi tuvo que parar el partido, ya con su segunda unidad en pista, para intentar cambiar el rumbo en el tramo final del primer periodo. Pero Movistar tuvo todavía tiempo para seguir agrandando la brecha.
San Pablo se había atascado en ataque. Y no lo desaprovechó el cuadro madrileño. Las defensas querían adquirir el protagonismo que no habían tenido en el arranque del choque. Sobre todo la local. El parcial local se estiró hasta un 14-0 que hizo saltar las alarmas. No quedaba otra que incrementar la intensidad en la retaguardia para volver a meterse en partido (34-25).

Pero no carburaba el Miraflores, atrapado en la tela de araña que tejió su oponente. Y mientras, los madrileños intentaban echar sal en la herida con lanzamientos desde el perímetro.

Diego Epifanio se desesperaba en la banda buscando una solución para retomar la senda correcta. Tuvo que parar de nuevo la contienda para leer la cartilla a sus pupilos. Ni por esas. Vicedo, Caner-Medley y Brizuela castigaban el aro castellano sin remisión (44-26).

Definitivamente el choque se les escapaba de las manos. Su falta de acierto en campo contrario se convirtió en nervios y muchas pérdidas que regalaron opciones a su lanzado oponente, que presentó unos porcentajes muy superiores a los habituales desde el perímetro.

San Pablo perdió la concentración y el rumbo. Ni siquiera Thompson tenía la claridad suficiente para atacar el aro. En esa tesitura el cuadro burgalés se desangraba, pues no daba con la tecla para frenar la sangría en defensa, lo que reducía considerablemente su confianza en campo rival, sin paciencia para seleccionar los tiros y encadenando errores sin solución de continuidad.

A la desesperada San Pablo quería recortar distancias desde el triple sin ninguna fortuna. Jenkins intentó desatascar a los suyos, abusando desde el triple, pero le salió el tiro por la culata (54-29).

Tras un arranque más que notable el Miraflores se había un diluido como un azucarillo. Y la desventaja con la que se retiró al descanso se antojaba prácticamente insalvable (54-30). Sebas Saiz quiso abrir una ventana a la esperanza. Comenzó a correr. Jugando a campo abierto volvió a encontrar el camino del aro. Pareció encontrar una vía de agua en la defensa madrileña, pero fue un espejismo porque Estudiantes se encontraba muy cómodo en el intercambio de golpes. Y la reacción castellana tuvo un alcance muy limitado (64-41). Los tiros libres tampoco sirvieron de tabla de salvación a un fallón Miraflores.

Había mejorado en ataque, pero si no era capaz de hacerse fuerte en defensa todos los esfuerzos resultarían baldíos. Y en esta faceta el San Pablo no supo dar un paso adelante.

Las intentonas castellanas para meterse en la pomada resultaron completamente infructuosas, pues Estudiantes anotaba con demasiada facilidad, con Cook al mando de las operaciones con sus asistencias y el acierto exterior de Landesberg.

La última incorporación burgalesa, Cancar, siguió acumulando minutos sin demasiado acierto. El ritmo del duelo decreció de forma más que notable, lo que favorecía los intereses del equipo que dominaba con claridad. Pese a todo, los de Diego Epifanio consiguieron una mínima victoria parcial en el tercer cuarto (25-29).

El acierto desde el perímetro de los anfitriones hacía imposible la remontada castellana. Huskic, hasta el momento desaparecido en combate, empezó a hacerse fuerte en la pintura. Misión imposible si Movistar mantenía su nivel en el tiro exterior. Así que la renta no se reducía lo más mínimo.

 

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