El Correo de Burgos | Martes, 13 de noviembre de 2018

Móviles que son GPS precisos y de bajo coste

Investigadores leoneses diseñan y fabrican receptores que realizan el cálculo de posición en un teléfono estándar

E. L. 29/11/2016

Las llamadas han dejado de ser el epicentro de los teléfonos móviles. Estos aparatos se disfrazan de forma continua y se convierten en televisores, ordenadores y receptores GPS. Incorporan funcionalidades que les convierten en objetos pegados a las personas. Desde ellos envían correos electrónicos, compran ropa, hacen la lista de la compra, mandan un wasap para concretar la hora del cumpleaños de la abuela y... buscan una aguja en un pajar. O cualquier otra cosa.

El grupo de Geomática e Ingeniería Cartográfica de la Universidad de León (ULE) en Ponferrada ha diseñado y fabricado un receptor GPS «mucho más preciso» que los aparatos que existen en los teléfonos móviles, tabletas o navegadores del coche. Además, se ha desarrollado para que el coste de producción sea «más asumible» por un abanico más extenso de profesionales y personas interesadas en la geolocalización precisa, sostiene el investigador Enoc Sanz.

La innovación radica, en su opinión, en que el cálculo de la posición se hace en un teléfono móvil Android estándar a diferencia de los receptores GPS normales, en los que se realiza en el propio GPS. «Aprovechar toda la potencia de cálculo de los móviles actuales, su capacidad de comunicación y sus medios de interacción con el usuario, supone simplificar el receptor, ya que por ejemplo no debe encargarse de realizar tareas como conectarse a internet», señala.

En el equipo, además, han querido que el prototipo sea libre. Por esta razón todos los diseños y programaciones son «accesibles» en la web bajo una licencia Open Source. «Cualquier persona puede descargarse los modelos en tres dimensiones de los aparatos y los diseños electrónicos para fabricar un sistema como el que proponemos», expone Sanz, quien considera que el conocimiento y el trabajo colaborativo son «unas excelentes herramientas» para avanzar en la ciencia y en la tecnología.

El investigador explica que para conseguir precisión centimétrica en la geolocalización hay dos componentes esenciales. En primer lugar, dice que hace falta una electrónica especializada capaz de medir, «con precisión de nanosegundos», desfases en las ondas de radio que llegan desde los satélites. Por otro lado, hace falta desarrollar algoritmos que, a partir de esos desfases, permitan calcular con exactitud las distancias a los satélites –que orbitan a más de 20.000 kilómetros de distancia–, añade. «Conocidas las distancias, la posición del receptor se calcula mediante intersecciones».

En este sentido, comenta que desde los años ochenta algunas empresas muy especializadas han desarrollado «de forma muy cerrada» estas tecnologías, por lo que, a su juicio, la geolocalización de alta precisión siempre ha sido un producto «muy caro y restringido» a ciertos ámbitos profesionales.
«En los últimos tiempos, el mercado de los productos de posicionamiento por satélite ha dado un vuelco importante. Algunas multinacionales tecnológicas enfocadas a mercados de masas, como los drones, los teléfonos móviles o los coches autónomos están sacando chips capaces de medir desfases de onda con una alta precisión y con unos precios realmente muy bajos», expone Enoc Sanz.

Por otro lado, manifiesta que están surgiendo proyectos Open Source, tales como RTKLIB –así se llama el prototipo– enfocados en desarrollar algoritmos libres para el posicionamiento preciso. «Nosotros hemos integrado estas nuevas tecnologías tratando de acercarlas a un usuario final no especialista en estas materias». Además de la idea conceptual del equipo leonés, han diseñado una placa electrónica programable que gestiona la alimentación de todo el receptor y se encarga de las comunicaciones con el móvil. Ya han realizado el diseño mecánico del sistema, han construido varios prototipos y los han probado.

Aunque no son los únicos del mercado que realizan esto, el prototipo desarrollado es diferente a los productos comerciales actuales, que son «equipos complejos, cerrados y caros». «El nuestro es sencillo, abierto y asequible», afirma Enoc Sanz.
El proyecto comenzó hace un año, y la idea, según cuenta, surgió tratando de mejorar el posicionamiento de los drones con los que trabaja el grupo de investigación de Geomática e Ingeniería Cartográfica de la Universidad de León.

Respecto a las ventajas, considera que es una herramienta con «buenas prestaciones, muchas funcionalidades, preciso y asequible». Eso sí, puntualiza que no está destinado a profesionales de la topografía que realizan un uso «muy intensivo» de estos sistemas. «Está indicado para otros muchos ingenieros, investigadores o profesionales relacionados con el medioambiente, o simplemente personas interesadas en la geolocalización precisa y a los que los aparatos profesionales actuales les resultan inalcanzables», indica el también profesor de la ULE.

De cara al futuro, Sanz avanza que seguirán trabajando para mejorar algunas características y hacer una herramienta «más usable y amigable». De hecho, están documentando el proyecto para que llegue a todos los que quieran enriquecer el sistema. «Aunque queda mucho trabajo por hacer, ya hay interesados en la comercialización del producto».