El Correo de Burgos | Viernes, 21 de septiembre de 2018

Por si atacan los franceses

EL MUNDO 02/12/2016

El origen del cocido Maragato es incierto. La leyenda más colorida lo sitúa en la Guerra de la Independencia. La versión épica asegura que, como los franceses solían atacar a la hora de comer, los maragatos optaban por engullir la carne para no tomar las armas (o emprender la retirada) con brazos y piernas débiles. En la variante burlona, los franceses son una fuerza de ocupación que se autoinvitaban a la hora de comer. Por lo tanto, se acabó comiendo de manera apresurada las mejores tajadas para que los odiados gabachos llegaran, a lo sumo, a las verduras y a la sopa. Frente a estas historias bélicas, otros defienden el origen del plato ligado al oficio de arriero, que, con un solo utensilio para cocinar el cocido, debía tomar las carnes porque eran las primeras que se hacían y así evitaba que se quemaran primero y se enfriaran, después.

Al margen qué historia sea cierta, el resultado es el mismo: los famosos ‘tres vuelcos’ del maragato: en el primero, las carnes (de siete a doce según el gusto de cada cocinero); garbanzos y verduras, después, y la sopa en último lugar para entonar el cuerpo.