El Correo de Burgos | Martes, 25 de septiembre de 2018

11:22 h. PERFIL

«Hay relevo en el sector, crecimiento y formación»

Jesús Montes, de 44 años, es apicultor de segunda generación / Su padre le inculcó el amor a una actividad que «incita a los jóvenes a regresar al medio rural»

M.C. 19/12/2016

Jesús Montes es apicultor de segunda generación. Este joven leonés, natural de Almanza, en la comarca de Tierra de Sahagún, reconoce que el número de apicultores ha crecido en la provincia en los últimos tres o cuatro años. Probablemente debido a la crisis que ha favorecido una «pequeña fiebre» por esta actividad.

Hay gente nueva, demanda de cursos de formación y, por tanto, relevo. Así lo cree Jesús, que pone en valor la importancia de la apicultura para fijar población en unos pueblos que, dice, «se están muriendo». Un hecho que le preocupa especialmente. En este sentido, asegura que esta actividad relacionada con el campo, la biodiversidad y la naturaleza «está incitando a que los jóvenes regresen al medio rural». Un dato muy positivo.

La apuesta por la crianza y el cuidado de las abejas tiene probablemente mucho que ver con el riesgo del profesional en la inversión. Y es que iniciarse en esta actividad supone un desembolso mucho menor que el que se exige en otro tipo de ganadería. Lo que no quiere decir, en ningún caso, que el reto sea sencillo, como explica Jesús.

De hecho, este apicultor recomienda a las nuevas incorporaciones que entren en la profesión «poco a poco», hasta contar con un «dominio» y manejo «adecuado» de esta actividad. Y es que la apicultura de hoy en día «nada tiene que ver con la de hace diez años». Por eso, aconseja «formarse» para hacer frente a los problemas que pueden surgir, y que «cada día son más».

Jesús gestiona actualmente 800 colmenas que están ubicadas en el entorno de Almanza. Su padre le inculcó el hábito de la apicultura desde niño, aunque estuvo a punto de acabar como funcionario de prisiones. La impugnación de las oposiciones a las que se había presentado paralizaron este proyecto inicial, lo esto supuso su desembarco definitivo en la apicultura, dentro de la explotación familiar.

Una actividad que ha «mamado» desde pequeño y a la que está vinculada desde niño. Jesús asegura que siempre le gustó el contacto con la naturaleza. Para este joven leonés la apicultura supone además un «valor añadido», por su efecto polinizador. Así, destaca que «si desaparecen las abejas, desaparecerá la humanidad», parafraseando a Einstein.

La apicultura es una actividad muy delicada. «Cada vez hay más colmenas y se produce menos», lamenta este profesional. Jesús alude, por ejemplo, a uno de los principales problemas sanitarios como es la varroa, junto a otros que tienen que ver con la normativa que regula el etiquetado con referencia al origen de la miel, entre otros aspectos, además de las importaciones.

Define la campaña de este año como «bastante mala», en general, en términos de producción. La primavera no discurrió en las condiciones «adecuadas», lo que junto a un verano seco y la incidencia de las enfermedades ha supuesto una merma en los rendimientos. En cuanto a los precios, las mieles oscuras de su zona mantienen «valores más altos», aunque con altibajos. Jesús denuncia en este caso las importaciones de miel de China que, a su juicio, «desvirtúan el mercado»
Hay razones para ser optimistas de cara al futuro. Así lo cree este apicultor para quien «hay relevo, crecimiento y gente formada» que está llegando al sector. Eso sí, los nuevos apicultores deben tener claro, según Jesús, que esta actividad exige formarse constantemente ante las nuevas amenazas.
Por el momento, en León no hay problemas con la ‘vespa velutina’, un grave problema que está causando estragos en otras zonas de la Comunidad, aunque no se puede decir lo mismo en relación al oso. Los ataques han aumentado, según Jesús, que confirma que en los últimos tres años ha sufrido directamente la baja de 140 colmenas debido a los destrozos ocasionados por este animal. Una especie protegida indemnizable. Solo en la provincia leonesa COAGha cuantificado cerca de 300 ataques en el año 2015. Un problema que afecta también a Palencia. En este sentido, este apicultor muestra su discrepancia con las condiciones exigidas por parte de la administración para abonar las indemnizaciones. Se ha modificado la orden que regula estos daños y se obliga al profesional a tomar medidas preventivas, es decir, a mantener una estructura para cobrar después las ayudas. Jesús cree que la administración debería «implicarse más» con un objetivo claro: minimizar los daños.
Este profesional de la apicultura cree que la mejor forma de reivindicar éstos y otros temas, y buscar soluciones globales para el sector, es «estar agrupados», por eso forma parte de la Ejecutiva de COAG en León. Cree que hay que «copiar» el trabajo desarrollado en otros sectores y actuar. Valora el trabajo desarrollado desde algunas asociaciones, aunque cree que la labor de un sindicato va «más allá».
Jesús está centrado en las labores de su explotación donde se completa el ciclo, es decir, cuida sus abejas, envasa y comercializa la miel que producen. Y lo hace bajo la marca propia de ‘El Robledal’. Una producción que varía año a año, dependiendo de la climatología, pero que se sitúa en torno a los 12.000 kilos de miel anuales.
Este joven leonés cree en la apicultura y en su futuro. Una actividad que le permite estar en contacto con el campo, con su pueblo, al que llegó con seis años, y donde vive actualmente. Asegura que su labor contribuye al desarrollo de la biodiversidad.