El Correo de Burgos | Martes, 13 de noviembre de 2018

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La transformación de residuos agroganaderos que pide Europa

Quesos Sasamón y la DOVinos de Uclés se benefician de este innovador proyecto que genera un biomejorador que aumenta la fertilidad del suelo / El Panel Intergubernamental del Cambio Climático (IPCC) ya lo considera un «referente»

DIEGO SANTAMARÍA 23/01/2017

El proyecto se ha dado a conocer por toda España. Ahora estamos intentando difundirlo a nivel europeo». El coordinador del proyecto LIFE+Integral Carbon, Carlos Rad, se muestra «optimista» de cara al futuro. La transformación de residuos agroindustriales en un biomejorador de suelos a partir de microalgas se revela como la mejor alternativa para el aprovechamiento de recursos y la reducción de la huella de carbono en el sector lácteo y vitivinícola. Comparte su apreciación uno de los exalumnos aventajados de las universidades de Burgos (UBU) y de Valladolid (UVA) y cofundador de la empresa Agrae -spin off reconocido por ambos centros-, Jorge Miñón. No es para menos, ya que el Panel Intergubernamental del Cambio Climático (IPCC) «ha seleccionado nuestro proyecto como referente para que sus resultados sean analizados en un ámbito internacional».

El siguiente paso, una vez finalizado el proyecto y con los resultados definitivos sobre la mesa, consistirá en «llevar la tecnología al mercado», subraya Rad. Para ello, Agrae jugaría un papel fundamental dada su experiencia sobre el terreno y la implicación de Miñón con las investigaciones que se están efectuando.

Con unas inversiones «relativamente aceptables», el profesor de la UBU afirma que este «suplemento de fertilización» sería de gran utilidad para «pequeñas explotaciones ganaderas, industrias lácteas o de otro tipo». Bajo esta perspectiva, el principal objetivo es «rentabilizar la inversión en un tiempo razonable».

La infraestructura

La base de operaciones del proyecto se localiza en la instalaciones de la Ropulpat, perteneciente al Grupo Ecoalia, cuya actividad se centra en la gestión de residuos y subproductos. Ahí se encuentra el módulo de pretratamiento de Kepler, que alberga un reactor de tres cuerpos -dos de hidrólisis y un digestor anaerobio-, una balsa de 30 metros cúbicos en la que se crían las algas y una caseta de control para registrar datos.

Rad explica que «el proyecto tiene que seguir en funcionamiento cuatro años más, es el compromiso con la Comisión Europea, y va a estar instalado aquí». En esta infraestructura, los residuos procedentes de Quesos Sasamón son tratados mediante un proceso de digestión anaerobia para generar biogás, «que no altera la huella de carbono», y un digestato líquido con un alto contenido de nutrientes como «nitrógeno, fósforo y todos los oligoelementos que no se consumen» que posteriormente se emplean para criar las algas.

La continuidad del proceso «depende bastante de la climatología». En concreto, de las «horas de sol», ya que se alimenta a través de placas fotovoltaicas y un pequeño aerogenerador. Por lo tanto, en los días de niebla «no tenemos energía suficiente para bombear digestato y airear» las microalgas, que «necesitan el CO2 de la atmósfera». No obstante, «cuando hay condiciones despejadas se alcanza un ciclo de producción a las tres semanas de unos 20 metros cúbicos que se pueden aplicar».

Al margen de los residuos con los que actualmente trabajan, el profesor indica que «puede ser muy interesante para otro tipo de residuos como los cárnicos o las conservas de frutas y verduras».

Diferencias entre sectores

El coordinador del proyecto LIFE+Integral Carbon confiesa que resulta más «sencillo» gestionar los residuos procedentes del sector lácteo porque «el estiércol está poco fermentado y va muy bien para la digestión anaerobia». Para la producción de piensos que alimentan al ganado, el equipo ha aplicado el biomejorador en un cultivo de plurianual de esparceta y otro de cereal en Ros (Valle de Santibáñez). De momento, «por el carácter de las algas y del digestato», sostiene que funciona mejor en cobertera que en abonado de fondo.

Por contra, con los residuos de los viñedos han tenido «más dificultades» por diversos motivos. Y es que aparte de ser «mucho más estacionales» y carecer de la posibilidad de almacenar las vinazas en Burgos -la Denominación de Origen (DO) Vinos de Uclés se encuentra en Cuenca-, Rad remarca que «son muy difíciles de digerir», sobre todo el raspón de uva. Más aún cuando contiene restos de madera, de ahí la necesidad de añadir residuos de explotaciones ganaderas». Y claro, el problema en este punto radica en que «provocaban malos olores», un factor inevitable al que las bodegas no están acostumbradas.

Resultados

Aunque asevera que «necesitaríamos más tiempo aplicando el residuo para observar en la viña un efecto positivo», Rad ha podido constatar que «se produce un incremento del crecimiento respecto a los fertilizantes naturales». Por otra parte, aboga por la aplicación de las algas «en superficie» porque «si las mezclamos mueren» y además «necesitan luz». De momento, su incorporación en los viñedos de Uclés se ha llevado a cabo mediante «riego en las calles».