El Correo de Burgos | Sábado, 22 de septiembre de 2018

11:49 h. BURGOS

Sistema de extinción de incendios 4.0

Trabaja gracias a centrales de aspiración que testean el aire / Puede avisar en tiempo real al teléfono móvil

V. Cimadevilla 31/01/2017

Evitar la aparición del fuego y sus posibles acciones es la prima máxima de un sistema de protección contra incendios. Si es eficaz, con ello se consigue que se reduzcan las pérdidas económicas que se podrían ocasionar, así como salvar vidas.
En Extinbur, empresa burgalesa especializada en todo tipo de sistemas de prevención de incendios y seguridad, tienen a su disposición uno de los sistema de detección de humos más novedosos del mercado.

Se trata de un central de detección por aspiración que permitiría cerrar puertas, que salten las alarmas acústicas o incluso llamar en tiempo real al teléfono móvil. Las hay de uno o de dos canales. Éstas últimas testean dos zonas diferentes y cada una de ellas puede abarcar hasta 100 metros de longitud. Según Christian Queipo, gerente y dueño de la empresa, esta centralita absorbe el aire con un aspirador. Después, ese mismo aire pasa por un filtro y de ahí a una cámara en la que hay un detector. «El filtro sirve para que no de falsas alarmas, ya que solo puede entrar humo denso propio de un incendio», asegura Queipo.

Al detector lo califica como «ultra sensible», porque localiza cualquier partícula mínima de humo.
El equipo pertenece a la marca Notifier, «lo mejor en incendios», indica Queipo, y en su instalación se coloca un tubo de pvc especifico contra incendios. «Tiene que tener un resistencia al fuego determinada y se pueden llegar a poner hasta 100 metros», recalca el gerente.

El proyecto se realiza con un programa gráfico que les proporciona el fabricante. Posteriormente les asignan unos valores para decidir el recorrido del tubo, teniendo en cuenta cada curva y demás. «Lógicamente no haces una tirada recta y lo tienes que tener presente porque dentro del tubo se hacen una serie de agujeros de una métrica en concreto según los metros, la distancia y la altura del techo. Lo llamo detector, porque realmente es por ahí por donde entra el aire», explica Queipo.

Se enteró de su existencia a través de su propia formación, mientras se preparaba como técnico haciendo cursos. Ya había oído hablar de él pero no sabía manipularlo y al conocerlo se dio cuenta de que tenía una utilidad más considerable que el típico detector o los métodos de detección convencionales.

«Para montar una central de incendios tienes que saber hacerlo y yo me fui a las casas de todos los equipos que monto para hacer sus cursos». Fue así como consiguió ser titulado especialista en montaje de este sistema de aspiración en concreto.

Este tipo de central de aspiración suele ir conectada a una central máster o general, en este caso analógica, que se ubican normalmente en una caseta de guarda de seguridad o en una oficina de la fábrica. Eso si, siempre debe de estar en un lugar donde haya gente y que esté controlada constantemente. «Lo bueno que tiene es que cualquier problema o avería que ocurra automáticamente lo informa a la central máster para que el usuario sepa lo que ha pasado», insiste el dueño de la empresa. Y dependiendo del cliente y de sus necesidades se puede poner el tipo de sensibilidad. «Esto va por caudal, y se puede colocar una dureza u otra. No es lo mismo un silo de grano que levanta mucho polvo que una habitación», resume.

Por ello la central máster se puede programar para que cuando salte la central de aspiración cierre puertas, se activen las sirenas acústicas o llame al teléfono móvil del responsable. «Digamos que es como un brazo del sistema, es un detector con una función específica que transmite la información a la central máster».

Dispone de unos niveles que miden la calidad del aire y que van del 1 al 12. Si salta la alarma es porque pasa algo de verdad. En la central máster te indica donde se localiza y la zona concreta.
Detecta antes el humo porque está constantemente testeando el aire y cuando el umbral de los componentes del humo varía todo se pone en marcha.

Si entrase alguien fumando, por ejemplo, el detector lo notará y avisará a lo mejor con un nivel 5, pero no se activará.
La principal diferencia con los detectores de humos normales que actualmente hay en el mercado es que no da fallos de detección, es decir, no da falsas alarmas. También su radio de capacidad de actuación es más amplio. Por otro lado, la instalación es mucho más compleja y el tiempo en colocarla varía. Queipo incide en que poner una central con dos canales en una nave diáfana les puede llevar tres días. Aunque nunca suelen poner solo una.

Asimismo el precio es, por tanto, más elevado, pero a la larga, bajo la opinión del dueño de la empresa, merece la pena.
Queipo apunta que este sistema está dirigido a grandes fábricas, sobre todo en aquellas que tienen bastante riesgo, llamadas de zona Atex (atmósfera de riesgo explosivo).
Extinbur es pionera en Burgos en ofrecerla y a la vez es especialista en su instalación y una de las pocas de España que la montan de forma completa con este tipo de equipo, llevando hasta 15 centrales en una sola instalación. Ejemplo de ello es el que se refleja en la empresa Skretting, dedicada a la fabricación de pienso para animales. En ella han montado el 80% de la instalación con este tipo de central.

También se ha colocado en la sala de cogeneración del Complejo de la Evolución Humana de Burgos, en la que se guardan los equipos y sistemas de calefacción, agua caliente y electricidad.
En realidad es bastante desconocido. El gerente de Extinbur lo comprueba día a día cuando informa a sus clientes. Pero manifiesta que cuando lo oferta a las empresas comprueban que es una solución muy buena. «En una industria el dueño quiere simplificar y si ve que un equipo realiza la misma función que 20 no se lo piensa».