El Correo de Burgos | Lunes, 19 de noviembre de 2018

12:58 h. PERSONAJES ÚNICOS / ENRIQUE PÉREZ

Traductor del cáncer de colon

Este químico burgalés estudia el papel del calcio intracelular en la enfermedad / Averigua cómo y de qué modo puede influir en que las células adquieran propiedades tumorales y la capacidad de éstas para proliferar de manera desregulada y producir metástasis

E. L. 31/01/2017

Se van porque no tienen más remedio. La realidad es que Castilla y León es una comunidad donde dedicarse a la investigación es complicado. Sin embargo, de vez en cuando y sin previo aviso, los brotes verdes aparecen y apadrinan el talento. Enrique Pérez fue tocado por esa varita llamada financiación que permite moverse entre pipetas y reacciones para extraer el jugo de las enfermedades más letales y diseñar estratégicas terapéuticas que las pongan en jaque.

Este trotamundos nació en Burgos, pero con cuatro años se trasladó a Valladolid, donde pasó su infancia. La adolescencia la vivió –y disfrutó– en Santa Cruz de Tenerife y con 16 años regresó a la capital del Pisuerga. De todos los lugares extrajo sensaciones y vivencias que cargaron su mochila vital, un macuto donde la Química ocupaba un lugar fundamental. «Decidí ser químico por mis profesores. Su pasión me llevó a seguir este camino», cuenta muy emocionado.

Tras licenciarse en la Universidad de Valladolid (UVA), comenzó a estudiar dos másteres de forma simultánea. Por un lado, el posgrado de Investigación Biomédica y, por otro, el máster en Técnicas Actuales en Estadística Aplicada. Una formación que quería completar con un grado en Matemáticas y el doctorado en Química de la UVA. Sin embargo, la Asociación Española contra el Cáncer (AECC) se cruzó en su camino. Le concedió una beca dotada de 60.000 euros para estudiar el papel del calcio intracelular en el cáncer de colon.

El objetivo de este trabajo –que tiene una duración de tres años–, tal y como explica, es descifrar cómo y de qué modo este elemento químico desregulado puede influir en las células tumorales y su capacidad para proliferar y producir metástasis.

¿Y por qué poner la lupa en el calcio? «Es un ion muy nombrado, pero quizá muy desconocido», subraya Pérez, quien comenta que, entre otras funciones, participa en la proliferación y en la migración celular que son dos «puntos clave» en la tumorogénesis y en la invasión de tejidos adyacentes. Su idea es estudiar las diferencias entre los individuos sanos y enfermos en las mutaciones y cambios en ciertas proteínas que intervienen en el «correcto» mantenimiento de los niveles de calcio, tanto en la concentración como en la localización.

En este sentido, el investigador burgalés comenta que en los cánceres las células mutadas empiezan a proliferar «indiscriminadamente», e incluso, a migrar a otras ubicaciones del organismo donde se encuentran.

Enrique Pérez quiere utilizar los datos para llegar a buen puerto. Por ello, considera que una «buena estrategia» para investigar las bases moleculares de los tumores puede ser comenzar desde el nivel más básico hasta llegar a una visión en todo su conjunto, en la que se ataque el problema mediante el análisis bioinformático y estadístico de la información obtenida por las técnicas de secuenciación de nueva generación de muestras humanas de pacientes con cáncer de colon.

Su rutina diaria, dice, es un estilo de vida. Se levanta bastante temprano, hace deporte y acude al laboratorio donde busca enfoques a las distintas cuestiones que se le presentan y así poder resolverlas. Con el trabajo realizado y no siempre terminado, ya que la investigación es un ensayo y error continuo, se relaja con sus amigos y practica alguno de sus pasatiempos, como son la cocina, la música –toca el piano, la guitarra y la batería–, el dibujo realista, la cartomagia y la numismática.

El estudio es el broche a sus jornadas, puesto que los científicos tiene que abrir los ojos para ver la realidad y seguir empapándose de conocimiento que les ayude a avanzar por el sendero correcto.
Sobre la investigación y la innovación en Castilla y León, asegura que «hace falta un mayor flujo de dinero porque estas disciplinas son vida, evolución y creación». Además, señala que, aunque se haga en un laboratorio concreto, revierte en el mundo entero. «Es una aportación que salva vidas y mejora la calidad de vida de las personas», apostilla.

El burgalés reconoce que todo el mundo ha sufrido el mazazo de la crisis económica, no obstante, los jóvenes, a su juicio, son uno de los eslabones más débiles: «Han luchado por estudiar y, tras un largo camino, han visto que sus sueños se desvanecen y caen en saco roto porque no hay una inversión que les permita poner en práctica todo lo que han aprendido y para lo que han sido formados». Así, añade, cada vez que alguien que se ha formado en España, cuya sociedad ha invertido «una gran cantidad» de capital para que se forme, es una inversión que «se va fuera» del país, por lo que, según subraya, habría que hacer todo lo posible para que esa inversión no se volatilice y permanezca en el lugar que se forjó.

Enrique Pérez afronta la vida con las gafas de la positividad puestas. Eso sí, es consciente de que la sociedad, en ocasiones, opina que la innovación y el talento son «una pérdida de tiempo» y que «lo importante es salir de fiesta y vivir de las rentas», apunta. «Es verdad –prosigue– que yo soy el primero que sale a divertirse pero en esta vida hay que saber priorizar y saber que hay un momento para cada cosa, y que con una buena organización puede hacerse todo y disfrutar de los placeres de la vida», expone el burgalés. También comenta que hay personas que piensan que no merece la pena el sacrificio que tiene que hacer un estudiante «por las escasas recompensas» que, a veces, se tienen al acabar sus estudios. «La investigación, la innovación y el talento son tres pilares sobre los que todo el mundo debería reflexionar muy detenidamente porque sin ellos la sociedad sería otra», concluye.