El Correo de Burgos | Martes, 20 de noviembre de 2018

Luz que cura desde dentro las lesiones

El Hospital de León firma una técnica pionera para sanar tumores y daños en la piel sin necesidad de pasar por el quirófano.

E. L. 14/02/2017

La piel es el órgano más expuesto a las agresiones. Cubre y defiende el cuerpo humano, y al mismo tiempo es frágil. Su mayor enemigo es la radiación solar que daña el ADNhasta en la sombra. Esto puede parecer paradójico ya que muchos profesionales sanitarios recomiendan aprovecharse de la estrella más cercana a la Tierra para recargar los depósitos de vitamina D.

Cura y daña. Un continuo tira y afloja. Y es que el sol es una de las principales causas del cáncer cutáneo, incluido el melanoma que es menos común que el carcinoma basocelular, pero más agresivo que el resto, y de cientos de lesiones que, hasta hace un tiempo, estaban abocadas al quirófano. Tras siete años de seguimiento, el servicio de Dermatología del Complejo Asistencial Universitario de León, liderado por el doctor Manuel Ángel Rodríguez, ha creado una técnica que mediante la terapia fotodinámica y un fármaco sensibilizante ocasiona la eliminación de las células tumorales gracias a un nuevo tipo de láser de diodo, que permite llevar la luz hasta el interior de las lesiones dermatológicas precancerosas y cancerosas de forma segura y eficaz.

Hasta la llegada de este método, sólo los tumores de menos de dos milímetros podían ser tratados con la terapia fotodinámica, pero Rodríguez y la residente María Jesús Suárez han conseguido demostrar que inyectando el sensibilizante en la zona dañada y sustituyendo la luz que se proyecta por un láser de 630 nanómetros, el tumor se cura en el 95% de los casos. Este porcentaje es el mismo que los pacientes que pasan por quirófano, sin embargo, añaden los especialistas, existe un mayor ahorro sanitario y mejor calidad de vida para el paciente ya que el tratamiento es ambulatorio y evita el tiempo de preoperatorio, convalecencia y recuperación. Además, si fuera necesario repetir la técnica, tampoco existe riesgo alguno para la salud del enfermo, puesto que ofrece la posibilidad de manejar varias afecciones con la mínima invasión.

La terapia fotodinámica clásica se basa en tres elementos: un tejido patológico, una sustancia sensibilizante –ácido aminolevulínico– y una luz cuya longitud de onda sea absorbida por el sensibilizante. Según explican los doctores del Hospital de León, la sustancia se aplica durante tres o cuatro horas sobre el tumor. Pasado ese tiempo de incubación, la sustancia es consumida, únicamente, por las células patológicas, no por las normales y una vez dentro se convierte en una sustancia activa. Más tarde, se irradia con una luz no coherente que es capaz de activar el sensibilizante. «Esto hace que se produzca una fotoxidación en el interior de las células anormales, y solo éstas se destruyen», señalan.

Pero este asunto no se queda ahí, Rodríguez y Suárez han ido un paso más allá y su técnica sana todas las lesiones sin importar ni el grosor ni la profundidad porque sustituye la luz led por un láser de diodo que, tal y como aclaran, se puede usar de forma externa, mediante un aplicador o intralesional, a través de una fibra de 400 micras. De hecho, han comprobado, y así lo han publicado, que con esta luz láser aplicada en superficie se pueden tratar lesiones de hasta un centímetro de grosor.

«Lo original y novedoso es la utilización de un láser y la introducción de la sustancia sensibilizante y/o la luz dentro de las lesiones, mejorando la limitación de la penetración en la piel de la técnica anterior», resumen Manuel Ángel Rodríguez y María Jesús Suárez, antes de añadir que la innovación radica también en el uso del ácido aminolevulínico en forma de gel para el tratamiento de determinadas enfermedades.

Reconocen que no son los únicos que aplican esta técnica, pero sí que tienen el mérito de ser sus descubridores. El método está implantado en algunos hospitales de España y de Sudamérica. Y puede que se amplíe la cartera de clientes, ya que China y Reino Unido están interesados en conocer los entresijos de una técnica que salió de este departamento leonés.

El origen se encuentra en el estudio del tratamiento del carcinoma basocelular, un cáncer frecuente en humanos que comienza con una simple mancha en la piel ocasionada por el sol. Es un tumor que se infiltra localmente, pero sin capacidad de producir metástasis. Suele localizarse en áreas expuestas a la luz, siendo la exposición crónica solar y el acumulo de daño causado por éste, uno de los principales factores en su desarrollo. En colaboración con otros miembros del servicio, cuentan con publicaciones internacionales en revistas dermatológicas de alto impacto, que avalan una curación del 93,7% de los pacientes tratados con la técnica, con un seguimiento de seis años, manifiestan los dermatólogos leoneses.

La idea surgió, relatan, un buen día pensando en la terapia fotodinámica convencional y en cómo se podría mejorar la aplicación para superar las limitaciones que tenía. «Se nos ocurrió que lo que había que hacer era cambiar la luz no coherente por una luz láser con la misma longitud de onda, pero con mayor penetración», aclaran. A partir de ahí, contactaron con Intermedic, una empresa de láseres, que dio el visto bueno y cedió un prototipo. De igual manera, se pusieron en contacto con el doctor Luis Ortega del servicio de Farmacia del Hospital de León para que valorara la preparación de la sustancia sensibilizante, quien también lo vio posible y comenzaron a trabajar. «De esta forma, podíamos colocar tanto la luz con el fotosensibilizante a la profundidad deseada. Desde entonces, hemos aplicado esta técnica para el tratamiento de distintas enfermedades», indican Manuel Ángel Rodríguez y María Jesús Suárez.

Este proyecto está empezando, puesto que hay muchas enfermedades subsidiarias de este método tanto a nivel dermatológico como en otras especialidades médicas como Cirugía General, Ginecología, Digestivo, Urología, Cirugía Plástica y Traumatología que están también interesadas, exponen los especialistas, quienes aseguran que los cirujanos generales ya han usado esta terapia en sus patologías.

La aplicación no acaba aquí. Los dermatólogos han demostrado que funciona también en la hidrosadenitis supurativa –un proceso inflamatorio crónico que afecta a axilas, ingles, mamas y glúteos– y en los queloides, unas lesiones fibrosas benignas que afectan al 16% de la población.
En concreto, la primera dolencia es «muy limitante» y «de difícil tratamiento», con múltiples opciones de tratamiento –cirugía, antibióticos, antiinflamatorios, inmunosupresores, biológicos–, pero con una respuesta pobre. «La cirugía, muy agresiva y con un posoperatorio complejo, era el tratamiento recomendado hasta ahora, pero tiene un porcentaje de recidiva del 50%», afirman. Lo mismo pasaba con la terapia biológica que produce una mejora en el 50% de los casos, pero no su curación, por lo que era, a su juicio, una pérdida de tiempo y con «importantes» efectos secundarios y contraindicaciones, además del coste por enfermo que rondaba los 24.000 euros.

Con el nuevo tratamiento se consigue una curación en torno al 80% de las lesiones tratadas y, en sus propias palabras, con menos de dos de estos tratamientos se amortiza el equipo, si bien esto no quiere decir que algunos pacientes necesiten combinar más de un tipo de tratamiento. El método también se puede aplicar a quistes sinoviales, fístulas anales y fístulas mamarias.