El Correo de Burgos | Miércoles, 20 de septiembre de 2017

ANIVERSARIO DEL TRASLADO AL NUEVO HOSPITAL

El HUBU suma 195.000 ingresos en sus primeros cinco años en marcha

10.500 burgaleses han nacido en las dependencias, que funcionan del todo desde junio de 2012

LAURA BRIONES 18/06/2017

Cinco años han pasado desde que se consumara el traslado del Yagüe a las nuevas dependencias. Cinco años han transcurrido desde que ingresaran en el flamante complejo a la vera de la avenida Islas Baleares sus primeros pacientes. Meses antes habían empezado a funcionar las consultas externas, poniendo a prueba el engranaje a estrenar. Cinco años después la efeméride se presta a traducir en cifras el arranque de un centro que comenzaba a construirse allá por junio, precisamente, de 2006 y a exigirse, en movilizaciones ciudadanas masivas, a finales del siglo anterior.
Y así, cinco años después de que se tornara realidad aquel clamor unánime -con el viejo Yagüe solo en la memoria, borrado ya cualquier rastro a golpe de grúa-, el Hospital Universitario de Burgos (HUBU) no solo ha consolidado su nueva denominación, sino que presume de actividad. Las cifras -frías y ajenas a los debates de fondo, que perduran- se revelan argumentos.
Porque cinco años después de que Urología trasladara a los primeros pacientes que hicieron noche en el nuevo centro, inaugurando la semana histórica en la que se completó la compleja mudanza, las dependencias suman 195.000 ingresos. Y eso sin tener operativas todas sus 744 camas disponibles, al continuar cerrada la séptima planta del bloque H.
Si bien aquel momento -el del traslado final- llegó tres años más tarde de lo inicialmente anunciado, pues el propio presidente de la Junta, Juan Vicente Herrera, se comprometió a inaugurar el edificio el 29 de junio de 2009 en la firma del contrato de los trabajos con la UTE adjudicataria, el momento llegó y las sucesivas fechas fallidas que la hemeroteca evidencia pasaron a ser un mal recuerdo. Hoy, 2,5 millones de consultas y 110.000 intervenciones después, el complejo asistencial presentado siempre como puntero ha alcanzado la «velocidad crucero» a la que apelaban los consejeros de Sanidad de cada momento -desde César Antón hasta Antonio Sáez Aguado, pasando por Francisco Javier Álvarez Guisasola- para poder valorar su rendimiento.
La comparación con el Yagüe, no obstante, es compleja, y quizá injusta, por las múltiples variables a tener en cuenta. Puede constatarse, eso sí, un descenso de la duración media de las estancias, de los 8 días de 2011 a los 6,4 actuales.
Además de permitir una apuesta por las cirugías sin ingreso y el uso de técnicas poco invasivas, las nuevas dependencias multiplican los metros cuadrados de las anteriores: más quirófanos, más camas de recuperación postquirúrgica, más espacios de consulta y exploración...
El crecimiento ya sorprendió hace cinco años, cuando las alabanzas por la amplitud de áreas antes saturadas se acompañaban de quejas por lo largo y dificultoso de los desplazamientos internos: cara y cruz de un nuevo diseño al que los burgaleses han tenido que acostumbrarse.
Eso sí, 10.500 de ellos, los nacidos ya en los paritorios del Universitario en su primer lustro de funcionamiento, no tendrán con qué comparar. Al tiempo que estos nuevos habitantes se incorporaban otros más talluditos buscaban en el HUBU solución a sus dolencias. Cabe esperar que buena parte la haya encontrado gracias a las 55.000 resonancias nucleares, los 100.000 TAC y los 35 millones de análisis realizados en estos cinco años que, de paso, han visto apagarse también al vecino hospital Divino Valles, descartado finalmente como prolongación del nuevo, del que salieron los últimos pacientes ingresados en diciembre de 2012 dejando aún pendientes de mudanza a las consultas Urología, por la reforma de su espacio de destino, y Oncología Radioterápica, en espera de sus dos aceleradores lineales, que aún tardarían otros quince meses más en estar en marcha.

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