El Correo de Burgos | Jueves, 17 de octubre de 2019

NADA ES CASUALIDAD

¿Infrastruc… qué?

28/01/2018

QUE NI UNOS NI OTROS, ya no nos creemos nada; porque gobiernan unos, gobiernan otros, pero aquí nada cambia. La autovía A-11 lleva veinte años de retraso; más de 7.000 días en los que los conductores literalmente nos jugamos la vida en una carretera peligrosa, con cambios de rasante, nieblas y un sinfín de vehículos, camiones y los tractores propios de una zona de campo y viñas.

Hablemos del tren Directo, la vía más rápida para conectar el norte con Madrid, aunque algunos no lo quieran ver. En el ámbito político solo parecen creer cuando están en la oposición, porque cuando hay responsabilidad, la respuesta del Ministerio de Fomento siempre es la misma, cero voluntad. Lo vimos en 2010 cuando gobernaban los socialistas con José Luis Rodríguez Zapatero y lo seguimos viendo cada año con el Partido Popular. Sólo así se explica los continuos informes que el ministerio pide y pide con tal de retrasar una decisión que parece estar clara.

Sin ferrocarril, los arandinos y ribereños que no tienen coche, - que los hay-, se ven obligados a depender del único servicio disponible, el autobús. No voy a entrar en el estado lamentable de la estación de autobuses que la Junta de Castilla y León tiene previsto adecentar este mismo año; quiero centrar la atención en el pliego que hace algo más de un mes sacó el Ministerio de Fomento; un pliego que reduce hasta en un 50% algunos trayectos y que impide a la actual adjudicataria hacer paradas en tramos donde sigue actuando como gestora la empresa Alsa. Sin duda, es el ejemplo práctico de los inconvenientes de gestionar a 200 kilómetros de distancia.

Porque aunque ahora Fomento esté dispuesto a aprobar el código compartido para que Aisa pueda incrementar sus servicios, no nos engañemos. La responsabilidad no es de la actual empresa adjudicataria, que está haciendo lo posible y lo imposible por mejorar su oferta y que cumple escrupulosamente las condiciones y exigencias del pliego. El problema radica una vez más en la mala gestión, en la incapacidad de algunos y la incompetencia de otros y así nos va.

Solo pido que cuando lleguen las elecciones nos ahorren el trago de poner titulares que sabemos no van a cumplir.