El Correo de Burgos | Martes, 15 de octubre de 2019

Burgos renueva la devoción a su patrón entre bailes y colas

Centenares de personas aguardaron a probar los pinchos y comprarse unos roscos del santo

29/01/2018

Burgos
Era día de fiesta y bien que se veía desde primera hora que la ciudad se había preparado para la primera de sus grandes celebraciones del año. Con la calle de San Lesmes ya cortada a la espera de que llegase la comitiva de autoridades a la parroquía del santo patrón, las primeras capas y los primeros trajes regionales ya se dejaban ver por la plaza de San Juan, epicentro de la celebración del homenaje de Burgos y sus vecinos al benefactor francés. El fraile Adelelmo fue elevado a los altares tras su muerte por aclamación de los burgaleses, agradecidos por su generosa entrega, su ciencia y laboriosidad en pro de la salud pública y su dedicación a los peregrinos y los necesitados.

Han pasado mil años de aquellas buenas obras, pero Burgos sigue recordando con cariño a su santo forastero. Así que la iglesia, como cada año, estuvo repleta de fieles, tantos como los que se agolpaban fuera a la espera de ver bailar a los gigantillos en su primera salida del año y los que aguardaban a que se formase la fila para degustar el rosco de pan con un trocito de morcilla, tan típico de esta fecha. Y ayer fue un buen día para hacer cola, con un sol espléndido y una temperatura mucho más llevadera que en años precedentes. Así que la plaza estuvo hasta los topes con burgaleses de todas las edades deseosos de cumplir con la tradición. También los grupos de danzas honraron la suya y se repartieron por los rincones de la plaza y alrededores para amenizar la mañana o la espera, según el caso. Tampoco faltaron las foros de los niños posando para sus padres junto a las faldas de los gigantes y cabezudos.

Desde el escenario a los pies del monasterio de San Juan sonaban las marzas o la jota de Salas con un público en permanente rotación en torno a un vallado que dejaba poco espacio para moverse y cada vez más gente en las colas para comprar los roscos, dulces o salados, o llevarse un pincho al cuerpo. Las autoridades, encabezadas por el alcalde que cumplió con la tradición de renovar los votos de la ciudad con el santo, y concejales de los grupos Popular, Socialista y de C’s, bien agrigados confraternizaron con los invitados de Pessac, Loudun y la Chaisse Dieu así como con representantes de las peñas, fajas y blusas y las reinas y damas.