El Correo de Burgos | Sábado, 20 de julio de 2019

Las cooperativas agrarias renuevan su alianza con las cajas rurales

Urcacyl defiende la «trascendencia económica y social» de un modelo en auge

D. SANTAMARIA 02/03/2018

Sobraban los motivos para renovar el convenio anual entre la Unión Regional de Cajas Rurales (Ucar) y la Unión Regional de Cooperativas de Castilla y León (Urcacyl). El principal, sin lugar a dudas, es la «trascendencia económica y social» de dos sectores capaces de crecer incluso en tiempos de crisis y «fijar población en el medio rural».

Los datos hablan por sí solos. Según detallaba ayer el director general de Caja Viva Caja Rural en Burgos, Ramón Sobremonte, las entidades de Ucar superan los 11.000 millones de facturación de negocio bancario, cuentan con una plantilla cercana a los 1.000 empleados y disponen de 300 oficinas repartidas por toda la Comunidad. Por su parte, las cooperativas regionales facturan 2.460 millones cada año, representan a más de 40.000 agricultores y mantienen en nómina a unos 4.000 empleados.

La «fructífera» relación entre el sector financiero y agrario no es un fenómeno reciente. De hecho, las cajas rurales «históricamente han defendido nuestros intereses y son nuestra arma financiera», destacaba Jerónimo Lozano, director gerente de Urcacyl.

«Tenemos la misma filosofía», subrayó el presidente de Ucar, Pedro García, convencido de que ambos modelos no se basan ni en el «capitalismo» ni en el «colectivismo», sino en la «economía social». Por tanto, lanzó un recado a los «poderes públicos» al considerar que «tienen la obligación de proteger y fomentar el cooperativismo», máxime cuando el artículo 16.5 del Estatuto de Autonomía recoge dicho apoyo. Con o sin ayuda institucional, el presidente de Urcacyl, Gabriel Alonso, puso en valor el «carácter social» que «practicamos y ejercitamos» para que Castilla y León siga manteniendo la «media de facturación más alta» en España.

Si algo está claro es que los tiempos cambian. Las multinacionales ganan cada vez más terreno, aunque no en el campo porque «no hay un mercado amplio de tierras». En cualquier caso, Sobremonte señaló que las grandes compañías están cada vez «más presentes» en la transformación. Esto, a juicio de Lozano, debería traducirse en «más empleo» dentro del sector agroalimentario, sobre todo si tenemos en cuenta que cada vez hay menos agricultores y ganaderos debido a que las explotaciones están «cada vez más dimensionadas».