El Correo de Burgos | Miércoles, 22 de mayo de 2019

Exposición

Los pinceles salen a bailar

Las burgalesas Marta Tapia y Sonia Rocano cantan a la vida y a la importancia de exprimir cada minuto en ‘Como piedra y flor’, en la que, juntas pero no revueltas, reúnen sus últimas pinturas en el Arco de Santa María hasta el 1 de abril

A.S.R. 25/03/2018

Como piedra y flor destila ansías de libertad, la ilusión de las primeras veces, la frescura de la espontaneidad y la inconsciencia de pensar que queda toda una vida por delante. Marta Tapia y Sonia Rocano se sueltan el lienzo, se calzan los pinceles y se pintan el paso del tiempo de rojo pasión como si no hubiera un mañana. Juntas salen a la pista de baile en que convierten el Arco de Santa María hasta el 1 de abril en una exposición con la que aseguran haber vuelto a una suerte de adolescencia.

Como piedra y flor, título inspirado por un poema de Luis Cernuda, es un colorista canto a la vida con el paso del tiempo como melodía. Sin nostalgias ni melancolías.

«El tiempo es el nexo que une la exposición, pero no hay relojes, ni velas que se consumen ni calaveras. Nosotras lo abordamos desde el ahora, nuestro momento vital, nuestros recuerdos vívidos. Vivir es maravilloso. Es una pasada. Una tragicomedia que hay que disfrutar», observan ambas artistas que exponen juntas, pero no revueltas. Cada una muestra su obra, aunque cuando hablan de ella sus voces se unan en una sola.

Las flores, con permiso del agua, son el motivo que más se repite en la colección de Sonia Rocano. Sus pétalos esconden los veranos en el campo con toda la familia, las tardes de invierno al otro lado de la ventana, los largos paseos con su compañera de sala, su infancia agarrada a la mano de su padre camino del colegio... Son pinturas de un color explosivo, rabioso unas veces, en calma, otras; cargadas de materia o casi sugeridas.

«Todo es muy simbólico, una alegoría del tiempo líquido, el tiempo nos transmuta en otras personas, nos hace ser flexibles y adaptables como el agua, física y mentalmente. Nos va adaptando a las épocas y al final un concepto que es inventado es tan potente que está interiorizado en nosotros de formas diferentes», señala la pintora.

Los recuerdos y los sueños de futuro marcan el paso de Marta Tapia. Los retratos dominan en su colección. Se come la infancia en los ojos de su hija, juega con las ilusiones en los de su hijo, inicia el camino en los primeros pasos de su sobrina, revive las enseñanzas de Ignacio del Río o Rai Ferrer, sueña bonito a través de la mirada de su hermano, fallecido en un fatal accidente cuando iban a poner en marcha un proyecto musical juntos, y mira de cara a la muerte tras sus chicas de pelo rojo, «mis venus, para mí el símbolo del transcurrir del tiempo».

Flores que se marchitan, piedras que permanecen en el tiempo. Ese es el paso de baile que siguen Marta y Sonia. ¡Qué bello es vivir!