El Correo de Burgos | Martes, 13 de noviembre de 2018

AVANCES

La peste del nacionalismo

24/05/2018

LA IDEOLOGÍA denominada neoliberal, basada en el principio del capitalismo en estado puro y del libre mercado que resume la expresión laissez-faire, implica una sociedad de personas fragmentadas, intocables, atrapadas en su ombligo narcisista y con un mínimo de relaciones humanas, pues crea la ilusión de que uno mismo es del todo autosuficiente y logra que la propiedad e intereses individuales primen sobre los del resto y hasta excluya abiertamente a los demás. Pero todavía más grave es que impregna no solo a las personas sino incluso a los Estados, como evidencian realidades actuales como el Brexit en Reino Unido o el Gobierno de Donald Trump.

Por otro lado, esta corriente económica y política se traduce en una suerte de pseudo-filosofía grupal cuya divisa es la creencia en el derecho de cada uno a decidir sobre su propio destino con total independencia de los intereses del prójimo y de los distintos agentes sociales, lo cual, en una época necesitada de un convencido ejercicio de ejemplaridad civilizadora en lo tocante a derechos civiles y ciudadanos, no puede constituir sino un nuevo y engañoso canto de sirenas.

Quizá por esto el escritor y periodista Javier Cercas comentaba recientemente en un artículo de opinión que «el cóctel nacionalista que se ha servido en Cataluña —un cóctel hecho de victimismo y narcisismo supremacista, aliñado con gotas de xenofobia— no sólo es incompatible con los ideales de la izquierda sino letal para la Europa unida».

Y he aquí la gran paradoja: que una corriente neoliberal de derechas, excluyente y narcisista sea apoyada en gran medida por la izquierda, tradicionalmente integradora y solidaria.

De ello resulta un cuadro sinóptico muy confuso, un revuelo de intenciones no siempre honradas donde a la postre los que salimos perdiendo somos los demócratas, pues cuando las posturas se hacen extremas y dogmáticas brota el confusionismo y el miedo, y ya se sabe que a río revuelto, ganancia de pescadores y demagogos.

Diariamente vemos cómo tanto las derechas como las izquierdas, en lugar de intentar aportar soluciones conjuntas a los problemas que acucian a la sociedad, prefieren dedicarse a publicar en las redes sociales noticias negativas de unos y otros, a criticar sin piedad y de forma casi patológica a los representantes de signo opuesto, creando así una nueva forma pública de canalizar su propio odio e instaurando una gimnasia exhibicionista de las ideas más extremas.

Aun después de tantos años, lamentablemente y más que nunca, sigue siendo imprescindible recordar aquel célebre texto de Stefan Zweig que reza: «Por mi vida han galopado todos los corceles amarillentos del Apocalipsis, la revolución y el hambre, la inflación y el terror, las epidemias y la emigración; he visto nacer y expandirse ante mis propios ojos las grandes ideologías de masas: el fascismo en Italia, el nacionalsocialismo en Alemania, el bolchevismo en Rusia y, sobre todo, la peor de todas las pestes: el nacionalismo, que envenena la flor de nuestra cultura europea».En primer lugar, la recuperación económica y la creación de empleo, en un momento en el que, si bien, nuestro crecimiento y el del conjunto de España superarán ampliamente el de la media de la zona euro, la debilidad de las economías de nuestro entorno introduce incertidumbres sobre el futuro de las exportaciones. En este contexto, la bajada de impuestos permitirá reactivar la demanda interna. Y el nuevo fondo para el empleo juvenil abrirá oportunidades a este colectivo tan castigado por la crisis.

En segundo lugar, la cohesión social y la calidad de los servicios públicos.