El Correo de Burgos | Domingo, 18 de noviembre de 2018

EL GABINETE

Operación bikini en Burgos

07/06/2018

EL PRIMER impulso fuerte para adelgazar comienza en enero, al verse el temido michelín en el espejo. Tras el considerable susto, vas a por todas: te compras un reloj inteligente y, por vivir en Burgos y por aquello de la evolución humana, prestas especial atención a la paleodieta, que consiste en comer lo que comían los cavernícolas antes de la agricultura y la ganadería: frutas, verduras, raíces, carnes, pescados, cuanto menos procesados mejor.


Pero nuestro objetivo se va posponiendo… el frío burgalés alimenta la pereza y nos resguardamos debajo de la ropa holgada que nos protege no solo del frío.


Es en primavera, con los primeros rayos de sol, cuando realmente pisamos el acelerador y nos entregamos a las dietas exprés, al training, al running e incluso a la electroestimulación, y comienzan las penalidades, hasta el punto de que algunos llegan a una especie de autoinmolación.


Pero justo en ese momento surgen algunos obstáculos propios de nuestra cuidad de Burgos: la fiesta del mimbre en San Agustín y el Parral, donde fluye el chorizo, el morro y la morcilla mediante lo que es toda una fiesta del colesterol; de remate, los sampedros con esa variedad de casetas llenas de amigos zampatapas.


Hete aquí que surgen los sentimientos encontrados. Te ves con un pincho-pote en la mano derecha y en la izquierda luciendo ese reloj inteligente que te recuerda las calorías que llevas quemadas. Lo que denominamos el equilibrio del gym... y el ñam...


Y cómo si estuviéramos en una película, se produce un fundido en negro y apareces de repente en esa playa. Te has ido lejos, sí, pero siempre te encuentras a alguien de Burgos y, al saludar, como un acto reflejo, tu cerebro envía un impulso para meter tripa.


Bien es cierto que, por arte de magia, al segundo día de playa compruebas que casi todos están fofisanos como tú. No hay cuerpos de revista, menos mal.


Gente normal, cansada de trabajar todo el año. Y cuando estás en el chiringuito piensas dos cosas: qué bien estaría yo trabajando en el chiringuito este y dejarme de tanto lío… y que el próximo año empezarás a hacer la operación bikini en septiembre.