El Correo de Burgos | Martes, 25 de septiembre de 2018

LESLIE Y HAMMOND

Títere con cabeza

25/06/2018

Cada insinuación vecinal y deseo ciudadano, debiera tratarse con especial cariño por parte de los responsables municipales, para que esta Ciudad fuese la urbe mimosa. Fría como ninguna, aprovecha de vez en cuando, noches del verano recién estrenado. En la madrugada de este sábado, ardieron hogueras, pero otras se ahogaron en ese mar de papeles y permisos administrativos. Nada sucede ya sin que el ojo municipal que todo lo ve, cuente y recuente fiestas o verbenas que sumen más de mil almas. Como guardián de la divinidad legal, exige el famoso plan de seguridad a quien ose poner en peligro a propios y extraños. Será la concejalía de turno, o se la coge con papel de fumar o tiene que ser así. Sin duda, lo segundo. Pero, aunque así pase, algo cruje y dice de políticos que se están ganando a pulso el revolcón de las urnas. Los funcionarios hacen bien cuando exigen cumplimiento de normas y cautelas que evitan sustos como la quema de la sardina en Carnaval. Sabemos que quien juega con fuego, se quema. Así es, ha sido y será en las cálidas noches de San Juan. También arden las mediocridades municipales de concejales desmotivados, acorralados y aturdidos por el devenir político que les devora de su particular hoguera de las vanidades. Dos fuegos distintos. El primero purifica, hace pensar al ver caracolear las pavesas encendidas que ascienden al cielo estrellado. El segundo, quema la confianza que tenemos en nuestros representantes municipales. Va a ser que sí, que cada año siga el milagro de barrios que prenden sus astillas y de otros que, por despiste o inexperiencia como Juan XXIII se queden a dos velas. El vuelva usted mañana de Mariano José de Larra, está presente en la ventanilla única de nuestro ayuntamiento donde cada vez más, los papeles corren por cuenta de vecinos y parroquianos. Si quiere fiesta, organícela y rellene el formulario, mire usted. No olvide extintores, recorridos de evacuación, guardas privados de seguridad y manga riega. Funcionarios hay en el Excmo. que bien saben de latinajos legales, a quienes nada se les reprocha por hacer cumplir normas. La chusca va para este ayuntamiento que no sabe tratar con la suficiente psicología ciudadana a barrios y barriadas. Las municipales están a la vuelta de la esquina y en breve se fotografiarán en obras recién terminadas. Los augures que duermen en el Castillo y salen a veces de la cueva del moro, dicen esta vez que un tiempo nuevo de políticos llegará, con caras nuevas. Que no habrá sitio para los que erraron y no quedará, títere con cabeza.