El Correo de Burgos | Domingo, 23 de septiembre de 2018

SIN VENIR A CUENTO

Barriendo para casa

01/07/2018

SI ALGO me enorgullece de los últimos Sampedros es el plantel de grupos que se suben al gran escenario. No por la elección de los cabezas de cartel, sino por la ya tradicional presencia de paisanos que han superado el aislamiento musical de la vieja Castilla para reventar el panorama nacional. Los clásicos por excelencia son La Maravillosa Orquesta Del Alcohol y el combo Víctor Rutty-Rober del Pyro-Dj Kaef. Pesos pesados ‘made in Burgos’ con mucha carretera a sus espaldas y un estilo propio que les diferencia del resto.

Los primeros se me resisten musicalmente hablando, pero la primera vez que les vi en directo me dejaron con la piel de gallina. Fue hace tres años, con el MEH de testigo, junto a cientos de personas que coreaban al unísono sus temas. En eso yo estaba a uvas, pero no perdía detalle de la entrega de un grupo de ‘chavales’ -de mi quinta más o menos- cuyo nombre lleva varios años colándose, en letras grandes, en los principales festivales del país. Ahora, casi a diario, en mi casa cae su colaboración con Juancho Marqués en ‘Nos vamos a comer el mundo’. Igual el título suena pretencioso, y aunque no va de fliparse la historia, es una verdad como un templo.

A Rutty y compañía les sigo desde The Louk. «No sé qué tienen, pero tienen algo», me decía hace más de 10 años un buen amigo convencido de que llegarían lejos en esto del rap. Y vaya si tenía razón. En poco tiempo sus maquetas sonaban a todo trapo por Pucela y muchos me preguntaban por «esos de Burgos». Ahora son como El Almendro, solo que en vez de Navidad vuelven por San Pedro. Con lleno hasta la bandera, treintañeros y adolescentes nos reunimos en torno a tres chicos de barrio que han cerrado muchas bocas desde que empezaron a rimar su realidad bajo la batuta del maestro Kaef.

Tampoco me olvido de otras bandas, a mi juicio infravaloradas, que de cuando en cuando se dejan caer por fiestas. Sexma, Lobocordero -fruto de los siempre grandes Entrevías-, Eslabón, Cronometrobudú... Los que ya no están, y ojalá vuelvan algún día, son los Misplace.