El Correo de Burgos | Sábado, 22 de septiembre de 2018

EL GABINETE

La trampa de Amazon

05/07/2018

El razonamiento parece sencillo: compro en Amazon porque es un poco más barato, porque me ahorro medio euro más que si compro en la tienda de abajo. Este razonamiento, en principio sagaz, como veremos, es un arma de doble filo. 

Pongamos por ejemplo que compras algo por internet por medio euro menos, un aparato que podrías conseguir en la tienda de abajo. Y de tal guisa, con el tiempo, el comercio que tienes debajo de tu casa acaba cerrando.

Uno de los debates en urbanismo es el modelo de ciudad; vemos que avanza un modelo anglosajón de adosados, muy poco ecológico, donde se precisa el coche para ir al centro de la ciudad para todo, modelo contrapuesto a la ciudad policéntrica, esto es, aquella en la que se intenta crear un centro en cada barrio, lo cual implica que no tengas que coger el coche para comprar el pan.

Salvando las distancias, Amazon es una de las muchas consecuencias del modelo de ciudad americano, donde hay que llevar el paquete con rapidez y sin mucho pensar al lejano adosado.

Y como todos sabemos, si se deja de invertir en los negocios locales, estos se vendrán abajo, cerrarán sus puertas y, finalmente, tendrás que coger el coche para ir a comprar el pan a ese único centro de la ciudad.

Por otro lado, si se compra por internet frente al modelo de barrio, y las tiendas sigilosamente van cerrando sus puertas, no está demás recordar que los pisos, en pocos año, valdrán mucho menos en esas zonas, puesto que una vivienda insertada en un barrio bullicioso, comercial y con vida vale más que un piso en un barrio fantasma donde solo llega un ciclomensajero exhausto, un mal pagado repartidor que no suele tener contrato laboral, a quien no le ampara ningún convenio sectorial como antaño y tiene que cruzar los dedos para no tener un accidente, pues él mismo tendrá que correr con los gastos; esto forma parte de lo que se llama la gig economy (economía de los recados).

Un amigo, a la hora de tomar café, me decía que hay que ir cada vez a un bar diferente y me recordaba que distribuir la riqueza es una herramienta muy positiva contra la desigualdad.