El Correo de Burgos | Domingo, 23 de septiembre de 2018

Exposición

Una mirada al Chillida ‘de bolsillo’

El Arco de Santa María reúne la colección completa de libros de artista del escultor vasco que reflejan su admiración por otros intelectuales y sus propias inquietudes

A.S.R. 07/07/2018

Querido Eduardo: Creo que Wagner tuvo que esperar ocho años el estreno de su Tristán; yo le gano, hace diez años que fui a verte a San Sebastián para hablar del libro con tanta ilusión como miedo. El miedo se va desvaneciendo, pero no la ilusión, y como soy paciente puedo seguir esperando aún, pero ¿no te parece que podría haber llegado el momento? (...). Clara Janés fecha en Madrid, en diciembre de 1987, esta carta que remite a Eduardo Chillida. Le insta a reanudar un viejo proyecto que aún tardaría diez más en culminarse. La indetenible quietud es un libro de artista de 78 páginas con seis aguatintas. Uno de sus ejemplares, junto a la fotografía de su presentación y un puñado de misivas intercambiadas entre los implicados, se exhibe en una exposición que reúne la colección completa de los libros de artista de Eduardo Chillida, una de sus facetas más desconocidas.

Más allá: libros de artista de Eduardo Chillida, orquestada por el Instituto Municipal de Cultura (IMC) y la Fundación Eduardo Chillida-Pilar Belzunce a partir de los fondos de un coleccionista que quiere estar en el anonimato, permanecerá en el Arco de Santa María hasta el 2 de septiembre

«Se articula en torno a las relaciones de Chillida con otros escritores, con gente de la cultura universal, y permite conocer no solo al Chillida ilustrador sino también al pensador, humano, que se acerca a otras figuras a las que admira, a las que va conociendo y con las que desarrolla obra en paralelo y en conjunto mientras va creando sus esculturas», resume la comisaria y nieta del artista, Rocío Chillida, que comparte esta tarea con su padre, Ignacio Chillida, quien desde finales de los años 70, junto a su mujer, Mónica Bergareche, grabó estas obras en el taller Hatz de San Sebastián.

Las 31 publicaciones -siete son revistas- desvelan la admiración del creador por Bach, al que considera su maestro, o Esquilo, descubre la relación que mantuvo con la citada Clara Janés, Jorge Guillén, Joan Brossa o Emil Cioran, y resalta igualmente la admiración que él despierta en otros como en Martin Heidegger, que le elige de entre varias opciones para realizar El arte y el espacio. Lo primero que le pidió el filósofo alemán, recordaba ayer Ignacio Chillida, fueron sus propios escritos sobre el tema.

«Aunque esto de las amistades pueda parecer anecdótico, Chillida sí concebía su obra basada en estos encuentros, sus primeras declaraciones son sobre cómo conoce a estos artistas y escritores, cómo le influyen y se nota cómo a lo largo de décadas va desarrollando su trabajo a partir de conceptos y de estas ideas que se intercambian», añade la comisaria al tiempo que observa como estas influencias se acaban proyectando en sus piezas sobre piedra y acero y en su obra gráfica.

Pero, además, conocer a estos autores despierta su inquietud por plasmar sus ideas con palabras y comienza a desarrollar escritos, muchas veces inspirados por la gente con la que trabaja. Aun así, Rocío Chillida descarta una vocación oculta en el escultor. «No iría tan lejos, pero sí tenía intención de plasmar en palabras lo que no conseguía en escultura o cuando quería complementar su obra con su pensamiento escrito», indica.

Esta inquietud se plasma en Aromas (2000), su propio libro de artista, con aguafuertes, xilografías y serigrafías con relieve, que recoge pensamientos (Yo no entiendo casi nada y me muevo torpemente, pero el espacio es hermoso, silencioso perfecto), poemas visuales, frases de otros autores como María Zambrano o Goethe y citas de obras literarias como El Quijote.

Se utilizan distintas técnicas de grabado (aguafuerte, litografía, xilografía...) y aparecen diversas temáticas. «De primeras, le interesaban escritores que hablaban sobre el espacio, la materia, el horizonte, el límite, la música... Hablaba del esfuerzo que supone plasmar algo tanto en materiales como hierro o acero como en papel y lo frustrante que es intentar llevar conceptos metafísicos, espirituales o místicos a un material concreto y a veces se alían para ver si por dos medios diferentes, la ilustración y la escritura, aunando fuerzas, se quedan satisfechos», se explaya la comisaria.

Esta propuesta es una oportunidad de escudriñar una de las facetas más desconocidas del escultor vasco. Aunque es habitual ver alguno de estos ejemplares como complemento a revisiones de su obra, solo habían sido protagonistas en una exposición en la Biblioteca Nacional en 2007, que los juntó de forma cronológica, y en la que faltaba The shadow belongs to light, del arquitecto Louis Isadore Kahn, libro póstumo editado el año pasado al que el artista dio el visto bueno antes de su muerte en 2002.

El Arco de Santa María brinda el plus de adentrarse en la trastienda de estas piezas a través de fotografías, cartas y otras anécdotas que completan la mirada de estos libros de artista, que llevaron a Eduardo Chillida a caminar al lado de André Frénaud, Edmond Jabés, Jorge Semprún...