El Correo de Burgos | Jueves, 15 de noviembre de 2018

EL EQUILIBRIO DEL TREN

El futuro de la Selección

10/07/2018

¿CON QUÉ resultado se hubiera usted conformado antes de empezar los mundiales de Rusia? ¿Con caer en octavos de final? ¿O en cuartos? Seguro que no menos que ganar el Mundial. Teníamos equipo, entrenador, jugadores, solera, habíamos ganado todos los partidos de la preparación para este parto que es el Mundial de Fútbol y éramos temidos, prácticamente, todo ganado de antemano. ¡Cuidadín que ahí vamos nosotros!, ¡Que ganamos el Mundial en 2010! ¡Cuidadín…! Pero a la segunda de cambio habíamos pasado privaciones con un equipo de Tercera División como Irán y a la siguiente costó sangre, sudor y lágrimas empatar con Marruecos. Increíblemente, una coincidencia estelar de Marte con Saturno hizo que Portugal empatase su partido y pasásemos como primeros de Grupo, con la benevolencia añadida de cuadrar con la selección en teoría más débil.


Rusia le dio lo suyo a España con una lección de trabajo en equipo y sufrimiento basado en el juego directo. La “contra” de toda la vida. Aquel juego espectáculo de tiki-taka con quinientos pasecitos en cada jugada había pasado a la historia. Luego la justicia divina hizo que Croacia, una selección principianta, le diese lo suyo a Rusia con el mismo juego que ésta practicaba. Pero claro, los españoles somos muy de calcular. ¿Qué hubiera pasado sí…? Si Rusia le ganó a España y Croacia le ganó a Rusia evidentemente Croacia le habría ganado a España por un mero silogismo en A. Por lo tanto, todo va bien. Aunque pasamos por el problemilla de que tres días antes no teníamos entrenador, Hierro cumplió decorosamente, por lo que ahí no parece estar el problema. Nos había tocado un Grupo de lo más asequible, pero nos ha costado un triunfo pasar. Y el rival de cuartos, una perita en dulce. ¿Qué ha pasado? Pues que el equipo español ya no es un equipo de raigambre preparado para lo más alto de la élite futbolística mundial. ¿Y el futuro?


Hierro, el honesto, ha caído y dimitido de todos sus cargos, así que busquemos un nuevo seleccionador. Novios hay muchos: Roberto Martínez, Quique Flores, Michel… La ocasión de empezar de cero es brillante. Entrenador nuevo, jugadores nuevos, nombre nuevo. Volvamos a la Selección Española y a la humildad. Olvidemos por un tiempo eso de La Roja y las figuritas. Sí, hemos ganado un Mundial, pero lo único que queda de él es la estrellita que llevamos cosida en la camiseta.


Ahora queda enseñar las reglas del futbol a los defensas, averiguar sí el portero titular era el más adecuado y sobre todo, buscar una normativa que enseñe al presidente a actuar recapacitando y a los presidentes de los clubs de futbol a entender que la Selección Española somos todos.