El Correo de Burgos | Martes, 13 de noviembre de 2018

LESLIE Y HAMMOND

Mateo 26:69-75.

13/08/2018

DESDE la ventana de mi ático en Pedreña veo como respira el Cantábrico en la bahía de Santander. Hincha y deshincha el torbellino de agua salada en este mar frío. Mareas que al subir y bajar, dejan su marca en rocas y pilastras de puentes. Todo tiene un ritmo y repetir de forma tranquila. Así es la política cuando deja ver su monótona virtud cíclica que cada cuatro años llama a nuestra puerta para que nos fiemos. Se viste de seda como la mona que es, pinta sus labios de rojo socialista o azul popular. Lazo naranja ciudadano en el pelo y bolso morado podemita. Lápiz de pinturas multicolor para nuevos partidos que esta vez saldrán de bajo las piedras y servirán para rellenar huecos de ayuntamientos y Comunidades Autónomas en las que nunca más habrá gobiernos mayoritarios. Salsas agridulces y cocktails de concejales que desfilarán de nuevo por la pasarela engañosa. El año que viene y se nos echa encima puede ser la alineación astral de las urnas, con municipales, autonómicas, generales y europeas a la vez. En pocos meses a Europa, España, a Castilla y León o Burgos, puede que no las conozca ninguna enciclopedia escrita. Delirio parlamentario con forma de muñeca rusa que marca nuestro destino desde escaños lejanos. Votaremos tres veces como Pedro negó al Galileo otras tantas, así lo cuenta Mateo 26:69-75. Si todo va normal, la primera será en mayo con municipales y autonómicas. A finales de ese mes serán las europeas puesto que son cada cinco años y toca. Qué decir tiene, el rumbo de nuestra España del alma querida, al paso que va y los trozos que se despegan, pronostica adelanto electoral antes del 2020. O sea, reset en lo pequeño y grande que si sale con barbas, San Antón, y si no, la Purísima Concepción. Amén Jesús. Queda dicho, el año que viene será intenso en currículums, masters, renuncios y espectros ideológicos. Resucitarán consignas del pasado, desenterraremos el hacha de guerra y al cabo de otros cuatro años fumaremos la pipa de la paz. Esto se repite y seguirá siendo porque así es y conviene que sea. La cuestión, algo tiene la política, sea municipal o continental que embelesa e hipnotiza, engaña y deja engañar. Es mimosa y está por encima del bien y el mal. Cuando un político mete la pata en su gobierno, el descalabro es grande. Cuando un empresario se equivoca, pierde lo suyo y condena a los demás. No se mueven las cosas en el mismo plano de responsabilidad y cercanía. Más gestión y menos política es lo que necesitamos. Menos consignas e ideologías. Veremos nuevos grupos políticos en Burgos – CSD - Contigo Somos Democracia ya se ha presentado.