El Correo de Burgos | Martes, 20 de noviembre de 2018

Patrimonio religioso

La ampliación del Museo del Retablo, imparable

Una sala dedicada a Martínez Abelenda y otra a la Virgen más el acondicionamiento del claustro como espacio expositivo permitirán redescubrir la iglesia de San Esteban a partir de primavera

A.S.R. 14/08/2018

El trajín es incesante en el Museo del Retablo. A los visitantes, ganados gracias a la pulsera turística, se suma el ir y venir de los trabajadores de Nueve Restaura, la empresa que está realizando la mejora de la accesibilidad del templo. Una primera fase de la anunciada ampliación de este atractivo cultural y turístico que permitirá doblar el espacio expositivo y redescubrir la iglesia de San Esteban, una de las grandes desconocidas del patrimonio eclesiástico capitalino.

El presupuesto total asciende a 406.000 euros, financiados por la Junta (208.000 euros) y el Arzobispado de Burgos. Su director, Antonio García Ibeas, reconoce que los plazos van justos y calcula que podrán abrir al público para primavera, al inicio de una nueva temporada en marzo.

La actuación va viento en popa. La primera fase contempla la colocación de un cortavientos en la entrada, los baños y la eliminación de las barreras arquitectónicas, objetivo en el que se centran ahora mismo los esfuerzos. Se instalará un ascensor en el escaso hueco que deja la escalera que comunica el claustro alto y el bajo.

La futura visita comenzará por este lugar, único en el conjunto de iglesias de Burgos, la sala capitular y la llamada capilla de los santos, previo paso por el vestíbulo, donde estaría la taquilla y un vídeo explicativo general del templo. Esas primeras estancias serán una extensión del espacio expositivo actual con la presencia de retablos y otras piezas del patrimonio eclesiástico, especialmente una colección de cruces de distintas épocas, perteneciente a las parroquias de la Diócesis, dejado en depósito.

Desde allí, el público ascenderá, bien por elevador o por la escalinata, a la parte superior. Su primer destino será la sala dedicada al escultor Andrés Martínez Abelenda, una estancia amplia, rectangular, en la que se van a ganar unos 45 centímetros de altura para la mejor disposición del contenido.
«Servirá para que la gente conozca cómo se ejecutaba un retablo, de principio a fin, con bocetos, proyectos, herramientas utilizadas..., a partir de la propia obra del artista y de un vídeo explicativo», sostiene García Ibeas.

Los visitantes pasarán de ahí hasta otra estancia paralela, ya acondicionada, a falta del desarrollo museístico, en la que la Virgen será la protagonista, con los focos encendidos en dos direcciones: su relación con la historia de la salvación y su presencia en la devoción popular y en las tradiciones.

Este relato se alimentará con una colección de pinturas, retablos y relieves ya seleccionada y que espera el momento del desembalaje. El director destaca que esta cámara ya está lista para la exhibición en perfectas condiciones con la instalación eléctrica adecuada y las condiciones de humedad controladas.

Esta sala concluye en una puerta que conduce hasta el coro de la iglesia, ocupado por la sección de orfebrería, con cruces procesionales, custodias y cálices, entrando así en la parte actualmente visitable. Desde aquí, el público, salvo los que tengan movilidad reducida, bajarán por la escalera de caracol hasta la propia iglesia para recorrer las tres naves, donde se disponen los retablos, sepulcros y otras piezas religiosas procedentes de toda la provincia (Cortiguera, Carrías, Castrecías, Villamorón, Bárcena de Bureba...).

«La guinda se deja para el final. Va a ser una oferta muy completa», sentencia el responsable, que, por fin, después de una larga espera acaricia el sueño de la ampliación del Museo del Retablo, al que ve muchas posibilidades a partir del desarrollo de audioguías, de un programa didáctico, de una agenda cultural -apunta que el concierto de órgano celebrado recientemente fue un éxito de público-... y otras posibles iniciativas.

El proyecto contempla a largo plazo completar este atractivo capitalino con otros museos zonales que acojan el patrimonio restaurado de las iglesias de su ámbito de actuación. El de Arte Sacro de Aranda de Duero, ubicado en la iglesia de San Juan de la capital ribereña, entraría en esa red, pero se prevé la apertura de otros en grandes localidades de la provincia hasta abarcarla toda.

El tirón de la pulsera turística
La puesta en marcha de la pulsera turística, que permite visitar la Catedral y las iglesias de San Nicolás, San Gil y San Esteban por 8 euros (la entrada solo a la Seo vale 7 euros), ha tocado con la varita mágica al Museo del Retablo. No hay duda. Ha ganado visitantes y la mayoría llega luciendo ese salvoconducto en la muñeca. A este aliciente se suma el de la entrada gratuita los martes por la tarde para todo el mundo, que atrae a turistas y burgaleses. «Esa iniciativa ha sido un éxito. Aquí más de la mitad de los visitantes vienen con esa pulsera», observa Antonio García Ibeas.

El Museo del Retablo abre de martes a domingo de 10 a 14 y de 17 a 20 horas (del 1 de noviembre al 18 de marzo cierra una hora antes). Este mes de agosto, además, incluye los lunes, en respuesta a la demanda ya que, por norma general, es un día en el que cierran la mayor parte de los monumentos y salas expositivas.

La entrada cuesta 2 euros, un euro para peregrinos, discapacitados, desempleados, mayores de 65 años y familias numerosas.