El Correo de Burgos | Miércoles, 26 de septiembre de 2018

Las barras de uranio podrían seguir durante decenios en el ATI de Garoña

El Almacén Temporal Individualizado (ATI) enterrará entre dos losas de hormigón sísmico 54 contenedores especiales que preservarán las 2.500 barras de combustible de la piscina

20/08/2018

BURGOS
Los almacenes individualizados de una central nuclear pueden utilizarse durante decenios para albergar los contenedores con las barras de combustible gastadas para después trasladar esos contenedores a plantas de reproceso o a repositorios definitivos. Esa es la situación que se afrontará a partir de 2019 en la central burgalesa de Santa María de Garoña cuando se empiecen a extraer las 2.505 barras de combustible y decenas de bultos radiactivos que están almacenados en la piscina junto al reactor, algunos durante más de veinte años.

La clave de ese almacenamiento está en los contenedores ENUN 52B, que proveen de un sistema de «doble propósito» para almacenamiento y transporte y están construidos en acero inoxidable, plomo y venenos neutrónicos en una configuración cilíndrica. Además, según los datos de Foro Nuclear, están rellenos con un gas inerte y provistos de dos tapas herméticas y se puden almacenar tanto verticalmente como en horizontal sobre una losa de hormigón sísmico. Cada uno de esos contenedores, diseñados por la empresa Equipos Nucleares (ENSA), tiene capacidad para 52 elementos combustibles BWR que serán retirados desde la piscina y colocados en estos receptáculos por Nuclenor, la empresa propietaria de la central mediante grúas en una operación relativamente sencilla pero delicada que será supervisada por Enresa.

Para trasladar todas las barras de combustible de la piscina del reactor al ATI que se construyó en una explanada anexa a la central, serán necesarios 49 o 50 contenedores, pero hasta el momento sólo han llegado cinco de ellos, según confirmó a este periódico uno de los portavoces del comité de empresa y UGT, Pedro San Millán.

Para albergar las barras de uranio consumidas en Garoña ha sido necesario aumentar la capacidad del ATI pero también los contenedores ya que existen barras de combustible a las que no les ha dado tiempo a perder temperatura de la misma manera que otras que llevan almacenadas más de veinte años en la piscina. Por ello los contenedores deben ser especialmente resistentes y de ahí, quizá, su precio: más de un millón de euros cada uno.

El Consejo de Seguridad Nuclear les da una vida útil de 20 años, mientras que el fabricante los garantiza para al menos 50 años.

Los residuos de muy baja, baja y media actividad se almacenan en España en el centro de almacenamiento de El Cabril, en Córdoba.

Bunker de hormigón
El ATI de Garoña, según la documentación del Consejo de Seguridad Nuclear, consta de dos losas de almacenamiento de hormigón armado, de dimensiones en planta de 40 x 20 metros apoyadas sobre roca. Sobre cada una de ellas reposarán hasta un máximo de 16 contenedores en posición vertical sin anclar. El diseño de la losa también permite el almacenamiento de los 16 contenedores en posición horizontal. La superficie está pavimentada con hormigón armado y dispone de una extensión aproximada de 5.500 metros cuadrados, rodeados por un muro perimetral de aproximadamente 3,5 metros de altura sobre el que se ha dispuesto un recrecido en tierras para formar una berma de tres metros de anchura en coronación, que queda a cinco metros de elevación sobre la cota del pavimento del Almacén Temporal Individualizado.

Su tramitación y construcción ha consumido seis años y cinco millones de euros. El diseño y ejecución correspondió a la empresa bilbaína Idom, que opera en 60 países. Nuclenor adjudicó a IDOM en 2012 el diseño y la asistencia técnica para la construcción del almacenamiento del combustible ‘en seco’, sin sistema activo de refrigeración. Posteriormente, en 2014 se recibió la aprobación del CSN para su ejecución y en junio de 2016, Enresa adjudicó las obras para su construcción a OHL.