El Correo de Burgos | Miércoles, 14 de noviembre de 2018

Hortigüela pedirá a Fomento que ponga badenes en la N-234

Ayer se suspendió, por no tener permiso, una sentada vecinal prevista en la travesía a su paso por el pueblo, donde el pasado lunes un autobús de línea golpeó a una niña

M. M. 23/08/2018

El Ayuntamiento de Hortigüela solicitará al Ministerio de Fomento que coloque bolardos o reductores de velocidad en la entrada del tramo de la N-234 que cruza la localidad. Además de transmitirle su preocupación ante el peligro que supone para los vecinos este tramo de travesía que atraviesa el pueblo (tramo de carretera que transcurre por una localidad), después de que este lunes una niña fuera golpeada por el autocar de línea que comunica Burgos con Salas de los Infantes, haciendo parada entre otros pueblos, en Hortigüela.

El alcalde de la localidad, Juan Martín, afirmó que la intención municipal «es acordar en el próximo Pleno municipal el contenido de un escrito con el que hacer esta solicitud de forma oficial a Fomento, al ser el Gobierno central el dueño de dicha carretera». Reunión plenaria que tendrá lugar a mediados del próximo mes de septiembre, «en que la corporación y la secretaria municipales volverán de vacaciones y se retomará la actividad con normalidad», añadió.

Percance que motivó un fuerte malestar entre los vecinos de la localidad, quienes organizaron una sentada a modo de protesta para el mediodía de ayer, junto a la N-234 a su paso por el pueblo. Sin embargo, tuvo que suspenderse al no haberles sido concedidos los pertinentes permisos para ello desde la Subdelegación de Gobierno.

Actuación que si bien no tienen previsto realizar otro día, sí ha hecho que piensen en trasladar por escrito su queja al Ayuntamiento, «ahora que los ánimos están un poco más calmados». Reconocen que si bien el accidente pudo haber tenido consecuencias trágicas, y finalmente quedó en un golpe y un gran susto y la atención de la pequeña por parte de los sanitarios del 112, también creó gran inquietud entre las familias.

«Sabíamos que iba a pasar algún día y antes de que suceda algo más grave, insistiremos para que se tomen medidas e intentar evitarlo», comentaron.

De esta forma prevén hablar con el Ayuntamiento para que sea él quien abogue por que se coloque alguna medida de seguridad, «porque esto puede volver a repetirse, y no sólo ahora en verano que el pueblo triplica su población sino durante el resto del año, donde siguen viviendo más de 100 personas y el autobús sigue entrando al menos una vez diaria, cosa que ahora hace varias veces diarias», detallan.

Desde el Consistorio local, el alcalde lamenta el percance, y agradece sobre todo que la niña se encuentre bien aunque con un gran susto en el cuerpo, y se muestra de acuerdo en que no debe repetirse, «está visto que no basta con las señales de velocidad máxima de 30 que ya hay», añade. «Aunque también, a veces, venimos a los pueblos y se nos olvida que sigue habiendo carreteras y que debemos tener cuidado», lamenta.

Recuerda que la carretera ya fue objeto de mejoras hace unos años entre las que estuvo la realización de una rotonda y un desvío. «Pero es verdad que al autobús, cuando entra en dirección a Burgos, le es más fácil entrar por este lado para dejar o coger a los pasajeros, y salir por abajo», explica.

Y aunque reconoce que «no nos gustaría que nos quitaran la carretera, ya que nos comunica con todo el entorno», también puntualiza que es una entrada que usan muchos otros aparte del autobús de línea. «Por lo que no estarían de más estas medidas, pues esta vez fue el autobús y la poca visibilidad que tiene por su gran tamaño -ya que el conductor no iba rápido y en cuanto vio a la cría se quedó clavado-, pero pudo ser un turismo o una moto e incluso una bici, pues hace poco también tuvo que atenderse a una mujer a la que golpeó uno de los chavales yendo con la bici», recuerda.

Y es que, como detalla, son apenas 103 los vecinos censados en la localidad burgalesa, a los que en fechas veraniegas se suman muchos otros, «siendo cerca de 1.000 personas las que pueden estar en el pueblo, por lo que tenemos que poner todos de nuestra parte para convivir», argumenta.