El Correo de Burgos | Miércoles, 19 de septiembre de 2018

LESLIE Y HAMMOND

Poca cabeza

27/08/2018

POR MÁS que intentamos vestir, la mona de seda, nuestra preciosa ciudad no termina de ser un lugar de referencia para el turista. Nadie se engaña al pensar que la gente prefiera venir antes que aquí, a Canarias. Burgos es lo que es y milagros no se pretenden, aunque tenemos un fuerte valor añadido por ser lugar de paso y encuentro en la reconocida encrucijada de caminos. Esa que atraviesa en vertical España hasta Europa. A pesar de todo y más, el que viene se queda a dormir una noche o a lo más, dos. En un fin de semana se ve lo más representativo, la vieja historia de piedra sobre piedra a la moderna de aluminio y vidrio. Catedral, Cartuja, Huelgas Reales, Atapuerca y Museo de la Evolución Humana son mucho y poco a la vez. Nuestros hoteles y tiendas cuentan lo que pasa y al parecer, lejos de mantenerse y subir, el nivel de visitantes que dejan un duro, baja cada año. Puertas hay de entrada por tierra, mar y aire que abiertas sueltan caudal suficiente. Aeropuerto bajo mínimos, tren de vía lenta y carreteras que por fin cierran el anillo a nuestro perímetro. Todo llega y se mejora con el tiempo, pronto veremos un AVE que volará rápido, traerá y llevará lejos sin saber si quienes se queden sean más de quienes marchen. Quizás haya que resignarse a entender que solo somos lugar de paso. No va conmigo y siento que el mal viene de más adentro que las apariencias de culpa y frío. Ese turista tipo que imaginamos, quiere una ciudad a la que llegar fácil, cosa que tenemos. Quiere a mano por donde pasear, chiquitear, comprar, comer y beber bien. Haberlo, haylo. Quiere dormir limpio, caliente, con buenas vistas y a precio, así son la mayoría de nuestros hoteles. Al día siguiente, sorprenderse con la marca de ciudad que vendemos desde siempre, catedral y cordero asado, retórica y trasnochada. Poco más da de sí. Pero hay una mina aún por explotar, la bomba si se sumase a nuestra vieja ciudad castellana. Nuestra provincia de pueblos cargados de historia, paisaje, arte, cultura y buenas gentes. Sólo funcionar al mismo tiempo puede hacer de Burgos, Capital de Provincia, un referente para el viajero. Dicen, la imaginación al poder. Es lo que falta en la casa grande de Plaza Mayor y en la correspondiente de Diputación. Por supuesto, la Junta de Castilla y León echaría una mano si ambos le pidiesen consejo y ayuda. Burgos y Provincia son, sucesos desconectados que se miran pero no se tocan. Tenemos poca cabeza.