El Correo de Burgos | Domingo, 18 de noviembre de 2018

El agua que se pierde en fugas se reduce un tercio desde 2015

Las averías detectadas en los últimos tres años ascienden a 643 / El porcentaje de agua no registrada es del 13%, una parte es del riego de jardines

N. E. 03/09/2018

La búsqueda de la eficiencia de la red de abastecimiento de la ciudad es el objetivo de Aguas de Burgos que, entre sus planteamientos, apuesta por identificar y reducir las fugas al mínimo de metros cúbicos perdidos.

En los últimos tres años (2015, 2016 y 2017) se ha conseguido reducir en un tercio el volumen de agua desperdiciada en las fugas en acometidas, fuentes, hidrantes, tuberías o jardines de la capital burgalesa, aunque el número total de averías no ha disminuido en la misma proporción. Se ha pasado de los 54.073 metros cúbicos perdidos en el año 2015 en un total de 251 fugas a los 35.306 en 198 averías. El descenso porcentual en el volumen de agua es de un 34,71%, mientras que en el de fugas detectadas la bajada es del 21,72%. Esto viene a decir que las pérdidas en la red se detectan antes y permite acudir con cierta rapidez para evitar que se desperdicie mayor cantidad de agua.

El director gerente de la empresa municipal, Juan Antonio de Miguel, explica las ventajas que ha supuesto la sectorización de la ciudad, en 25 áreas, para acotar mejor las zonas y controlar con rapidez cualquier escape de agua, es lo que se denomina el control de agua no registrada.

Este año se cumple una década desde que en agosto de 2008 se adjudicó el concurso para la redacción del proyecto de sectorización por un importe de 222.750 euros. Un proyecto que consistió en la división de la red de distribución en zonas independientes de modo que cada una de ellas puede considerarse de forma autónoma. Los límites de cada sector están controlados mediante contadores, de manera que es posible realizar el balance de los volúmenes entrantes y salientes.

Después de la experiencia de todos estos años, De Miguel apunta que estas mejoras han permitido reducir el volumen de agua no registrada junto con la reparación inmediata de las fugas aparecidas. Desde la empresa pública apuntan que la eficiencia de la red de distribución de aguas es superior al 85% cuando se compara la evolución del agua tratada y el agua facturada. En 2017 se habría conseguido el hito de reducir ese porcentaje de agua no registrada al 13%, un valor muy inferior al valor medio nacional que se sitúa en el 23%.

La explicación sería la siguiente. El agua tratada para el consumo en la ciudad estaría en 2017 en 25.107.258 metros cúbicos y el agua facturada fue de 21.842.404 metros cúbicos. La diferencia son los 3,2 millones de metros cúbicos no registrados, un 13%. En los datos con los que cuenta Aguas de Burgos, creada como sociedad municipal en el año 2011, figura que el agua no registrada en ese ejercicio de 2011 superaba los 6.700.000 metros cúbicos de agua no registrada, lo que representaba entonces un 23,65%.

En estos ejercicios ha bajado diez puntos y prácticamente a la mitad el agua no registrada. Así, precisan que entre el agua no registrada están los consumos en jardines o el de baldeo de calles, que no disponen de contador, así como las pequeñas pérdidas en tuberías y válvulas que no son detectadas. «Teniendo en cuenta los más de 600 kilómetros de redes de abastecimiento de agua y el gran volumen de válvulas (25.914) y acometidas (14.241) suponen en conjunto una cantidad de agua importante», añaden.

2,5 MILLONES ANUALES

La inversión en la sustitución de redes es una de las claves de haber conseguido reducir los niveles de agua no registrada hasta unos valores que pueden considerarse «muy satisfactorios», como comenta el gerente del servicio.

En los últimos años se dedica una media de algo más de 2,5 millones de euros anuales a la renovación de las redes tanto de abastecimiento como de saneamiento. Para las próximas cuatro anualidades las previsiones pasan por contar con un presupuesto de 10.725.000 euros para la sustitución y acondicionamiento de redes y mejora de las infraestructuras existentes. La concejal responsable de la Sociedad de Aguas, Carolina Blasco, aseguraba este mes de agosto que se pondrá en marcha un plan de actuación que no solo contempla «la renovación de la red de abastecimiento, algunas actuaciones se centrarán en la ETAP (Estación de Tratamiento de Agua Potable) y en la EDAR (Estación depuradora de aguas residuales)». En estas infraestructuras se han realizado grandes inversiones en los últimos años y se seguirá trabajando en «elementos en los que no se ha actuado».