El Correo de Burgos | Lunes, 24 de septiembre de 2018

INVESTIGACIÓN

Cerámica del calcolítico en Pico de la Mora

Los trabajos arqueológicos en el yacimiento, desarrollados por tercer año consecutivo, son coordinados desde la Universidad de Burgos, con la incorporación de técnicas de prospección realmente novedosas

05/09/2018

Durante los meses de julio y agosto, ha tenido lugar diversas actividades que se encuadran dentro de la 3ª campaña de actividades arqueológicas que se vienen realizando en el Pico de la Mora (Peñafiel, Valladolid). Estos trabajos, financiados por la Junta de Castilla y León, han sido coordinados desde la UBU por el Dr. José Antonio Rodríguez Marcos, Profesor del Área de Prehistoria de la Universidad de Burgos (UBU) y por Rodrigo Villalobos García (Dr. por la Universidad de Valladolid [UVa] y responsable de los trabajos de campo).

Dichas labores contribuyen a dar continuidad a las actuaciones que, desde 2016, vienen desarrollándose en El Pico de la Mora; las cuales, entre otras aportaciones, han contribuido a demostrar que en el centro de la Meseta española existen, durante la Edad del Cobre ([Calcolítico] [3100-2200 antes de Cristo]), asentamientos dotados de una fortificación muraría. Este hecho no se había documentado convenientemente antes de la localización, estudio y datación (2700 años antes de Cristo) de una muralla en este castro que se asentó sobre el espigón de páramo que, emplazado entre los términos municipales vallisoletanos de Peñafiel y Rábano, se conoce con el nombre de Pico de la Mora.

Los trabajos desarrollados este año, han consistido, en una primera intervención llevada a cabo durante la segunda semana de julio, en la ampliación de un área de excavación, próximas a la muralla, donde el año pasado se encontraron dos pequeñas planchas de bronce (unidas por un remache) que formarían parte, en origen, de un «caldero de chapa broncínea claveteada», de probable inspiración atlántica. Este hallazgo y otros restos cerámicos localizados en esta campaña tienen indudable interés, ya que confirman que tras ser abandonado el enclave a finales del Calcolítico, coincidiendo con el desarrollo del “horizonte del vaso Campaniforme”, la actividad humana se reanudó mucho después del asentamiento originario, en una época coincidente con la Edad del Bronce Final / I Edad del Hierro (800 años antes de Cristo).

En esta misma campaña también se realizó una nueva cata en el sector este de la muralla, a fin de conocer la estructura y sus características en un punto distante del intervenido en campañas anteriores.
A las citadas intervenciones, se han sumado las labores que durante los días 23 y 24 de agosto ha realizado un equipo de expertos de la Universidad de Granada, al frente de los cuales está el Profesor de Prehistoria José Antonio Peña-Ruano, que ha consistido en la Prospección Magnética del yacimiento. Para ello, se ha utilizado un “magnetómetro de vapor de potasio”, capaz de identificar anomalías magnéticas procedentes del subsuelo las cuales podrían relacionarse con posibles estructuras originadas por la actividad humana. Además, también se han realizado una serie de tomografías eléctricas que complementen los datos del magnetómetro en este empeño.

El fin de todo este proceso es, en resumidas cuentas, disponer de una orientación que habrá de servir, a los arqueólogos que dirigen el proyecto arqueológico, a la hora de proyectar dónde puede resultar más conveniente realizar sucesivas intervenciones arqueológicas. No en vano, con esta prospección geofísica podremos disponer de datos eficaces para determinar la localización, previa su excavación, de aquellas construcciones de las distintas épocas en que tuvo lugar la ocupación del yacimiento. Al fin y al cabo, un magnetograma no es más que, utilizando lenguaje coloquial, un escáner o una radiografía, del subsuelo.

La campaña de este año 2018 todavía no ha llegado a su fin, pues en este mes de septiembre se tiene previsto concluir los sondeos iniciados el pasado mes de julio.