El Correo de Burgos | Martes, 20 de noviembre de 2018

Una explosión de gas deja dos heridos graves en la Barriada de La Inmaculada

La fuga de una bombona en contacto con una llama reduce a escombros una vivienda y parte de su anexa / La Policía baraja todas las hipótesis y no se descarta que fuese intencionado

D. SANTAMARÍA / Burgos 06/09/2018

Un colosal estruendo puso ayer en alerta, pasadas las 9 y 20 de la mañana, a todos los vecinos de la Barriada de La Inmaculada. La incertidumbre era máxima y, en cuestión de minutos, la Policía y los bomberos acudían al lugar del siniestro tras las múltiples llamadas que informaban al 112 de una explosión de gas en el número 46 de la segunda manzana. La deflagración redujo a escombros la casa donde se originó el siniestro. En el interior se encontraba su actual inquilino, que logró salir por su propio pie aunque con múltiples quemaduras de gravedad en «manos, brazos, pecho, cara...». Entretanto, los tres jóvenes que residen en el domicilio contiguo -dos hermanas y el novio de una de ellas- corrieron distinta suerte. La pareja logró salir con síntomas de intoxicación por inhalación de humo pero ilesa al fin y al cabo. La otra joven, de 23 años, permanecía atrapada bajo los cascotes mientras los bomberos se afanaban en desescombrar la zona lo antes posible con el objetivo de rescatarla.

Desde el «primer momento», el jefe del Parque de Bomberos de Burgos, Julio Estébanez, permaneció en contacto con la chica por teléfono. Fue él quien realizó la llamada con la esperanza de que pudiese descolgar. Cuestión de «suerte» y «casualidad», la joven dormía en la planta superior y tenía su móvil a mano. La conversación entre ambos se mantuvo hasta que se produjo contacto físico, pues «ella necesitaba estar hablando y en comunicación con el exterior». Obviamente, se encontraba «muy nerviosa» y con «miedo», pero Estébanez trató de que mantuviese la «calma» mientras sus compañeros trabajaban con «premura» y «cuidado» por la «inestable» situación de la vivienda.

La joven salvó la vida porque la explosión generó una «burbuja de supervivencia» que evitó su aplastamiento. No en vano, tal y como apuntaba el bombero Juan José Martínez, «tenía atrapadas las dos piernas» y «se quejaba mucho de la rodilla derecha y del pie izquierdo». Entretanto, el primer herido era atendido en la UVI del Hospital Universitario de Burgos (HUBU) antes de su traslado Unidad Específica de referencia de Quemados del Hospital Río Hortega de Valladolid. En total, según informaba la dirección del HUBU a última hora de la mañana, fueron atendidas siete personas, entre ellas una mujer de 46 años que sufrió un ataque de ansiedad.

Tras el susto y la pertinente revisión médica, Ariadna y su familia recogían sus enseres por la tarde. Visiblemente más tranquila aunque completamente atareada, confirmó a este periódico que su hermana se encontraba «bien». Por su parte, la Policía Judicial de Burgos proseguía su investigación para esclarecer las causas de la explosión. Por ahora, se mantienen todas las líneas de investigación abiertas y no se descarta que el siniestro fuese intencionado. En cualquier caso, y a la espera de que hoy se incorporen expertos en explosivos de la Policía Nacional desde Valladolid, los bomberos mantienen la hipótesis de que se produjo una «fuga de gas» que se expandió por la vivienda y que entró en contacto con una llama que desencadenó la deflagración. Por lo tanto, podría tratarse de un acto «voluntario o involuntario», apostilló Estébanez. Previamente, precisó que este domicilio era el único del bloque que aún recurría al gas butano.

Otro de los frentes abiertos que puso en jaque a los cuerpos de Seguridad y de Emergencias fue la posible presencia de dos menores en la vivienda más afectada. Afortunadamente, la Policía Nacional pudo saber que se encontraban «a buen recaudo con sus abuelos», tal y como corroboró el subdelegado del Gobierno, Pedro Luis de la Fuente, durante su visita a la Barriada para interesarse por el estado de los heridos y el balance de daños materiales. No en vano, ante la posibilidad de que los niños se encontrasen bajo los escombros, el 112 comunicó la incidencia a la Unidad Canina del Grupo de Rescate Espeleológico y de Montaña (GREM), que acudió rápidamente al lugar de los hechos para «descartar su presencia». Una vez allí, los agentes les comunicaron que se había confirmado su ausencia. Aún así, los perros rastrearon la zona «por si acaso», explicaba el máximo responsable del equipo, Álvaro Martínez.

También se desplazaron hasta La Inmaculada técnicos de Iberdrola y Gas Natural para cortar el suministro de toda la manzana mientras se realizaban los trabajos de rescate, apuntalamiento de la infraestructura y supervisión de las casas colindantes y las de enfrente, que sufrieron daños en fachadas y ventanas. De entrada, los vecinos de cuatro viviendas fueron desalojados para que los bomberos pudiesen garantizar la seguridad de sus respectivas estructuras. A partir de ese momento, los trabajadores sociales del Ayuntamiento comenzaron a gestionar «realojos urgentes» entre los damnificados, aunque ya por la tarde la mayoría pudieron regresar a sus domicilios.

Bulo en la red

Las fotografías del siniestro circulaban por los teléfonos móviles al igual que un sinfín de rumores y alguna que otra noticia falsa que incluso llegó a publicarse en medios de comunicación online hasta que fue desmentido por la Policía, las autoridades y los equipos sanitarios de emergencia presentes en la Barriada de La Inmaculada. El bulo más sonado, sin lugar a dudas, hacía referencia a dos fallecidos a consecuencia de la explosión.