El Correo de Burgos | Domingo, 23 de septiembre de 2018

TRIBUNALES

El acusado tiró a Alicia por la ventana porque vio en ella «la semilla del mal»

La acusación califica de «puro teatro» la declaración del asesino de la bebé burgalesa

06/09/2018

Daniel M., el joven acusado de matar a Alicia, una bebé burgalesa de 17 meses en Vitoria en 2016, reconoció, en el juicio que se celebra en la Audiencia Provincial de Álava, que lanzó a la niña desde una ventana, y aseguró que actuó de este modo porque tenía que acabar con «la semilla del mal» que percibía en ella y en su madre. D.M. dijo que se veía a sí mismo como un «ángel blanco» que debía evitar el fin del mundo, argumento que la acusación ha tachado de «mero teatro».

Este joven sevillano, que en el momento de los hechos tenía 30 años, se enfrenta a una pena de prisión permanente revisable por el asesinato de la bebé Alicia y por tentativa de homicidio contra su madre Gabriela, que cuando se produjo el trágico suceso tenía 18 años. La defensa, por su parte, solicita que se aplique la eximente completa por enajenación mental.

Daniel M, que trabajaba como profesor de música, había conocido a la madre de la bebé a finales de 2015. En el momento de los hechos, en la madrugada del 25 de enero de 2016, se encontraba junto a ella y la niña en un piso de Vitoria, al que había invitado a Gabriela para pasar la noche. En respuesta a las preguntas del fiscal, D.M. reconoció que en la madrugada del 25 de enero de 2016, «lanzó» a la bebé por la ventana. Según aseguró, actuó de esa forma porque estaba «enajenado» y porque, en un momento dado, durante una pelea entre él y Gabriela, la niña le miró «con los ojos desorbitados» y «con maldad y rabia», informa EuropaPress.

El presunto asesino explicó que la pelea se inició cuando la joven -que en ese momento dormía junto a su hija en una habitación del piso de la calle Libertad-, se despertó y descubrió que él había entrado en la habitación y que tenía la mano sobre el pecho de la bebé. Daniel M. ha asegurado que con aquel gesto tan solo trataba de «transmitir luz» a la niña.

El acusado afirmó que en ese momento él se veía como un «trabajador de luz» y un «ángel blanco» con poderes, que debía acabar con «la semilla del mal», que percibía en la madre y la bebé, y con «el diablo que iba a acabar con la humanidad».

«Mi misión se concretó en acabar con la semilla del mal y la destrucción del mundo», afirmó, antes de reconocer que, por ese motivo, inmediatamente después «lanzó» a Alicia por la ventana. «Tenia que hacerlo; era un trabajador de luz y estaba obligado a hacerlo sí o sí. Tenia que acabar con la semilla del mal, con el diablo, con ese futuro destructivo. Era mi misión», manifestó. Por el contrario, y pese a su afirmación de que observaba a Gabriela como a un «ángel oscuro» y como a la «semilla del mal», aseguró que a ella en ningún momento trató de lanzarla por la ventana. Daniel M. insistió, a lo largo de toda su declaración, en que siempre se ha sentido como un «trabajador de luz» que tiene la «misión» de proteger el mundo. Además, ha asegurado que el día en el que se produjeron los hechos, esa sensación era más intensa, ya que percibía todo tipo de «señales» que indicaban que «la oscuridad acechaba» y que se avecinaba «el fin del mundo». La acusación popular tachó toda esta argumentación de «mero teatro», con el que el acusado y su defensa pretenden exculparlo.

«Sexo oral»
Por ese motivo, manifestó que aquella noche, cuando Gabriela se había ido a dormir con su hija a otra habitación de la vivienda, envió un mensaje a la joven para que le practicara «sexo oral», con la esperanza de que eso le ayudara a aliviar el «estrés» y el «abatimiento» que sentía por las señales que evidenciaban que «no había futuro» para el mundo. Gabriela, no obstante, no contestó al mensaje.

El acusado también aseguró que aquella noche fumó marihuana y consumió dos latas de cerveza. Además, aseguró que desde la adolescencia sufría «brotes psicóticos» y que un médico de Osakidetza, cuya identidad no ha revelado, le había advertido de que dichos brotes se debían al consumo de marihuana.

En respuesta a la acusación particular, afirmó que desde hace varios meses toma 75 gramos diarios de Seroquel, un antisicótico, pero que aunque este medicamento «filtra» las señales e imágenes que dice percibir, sigue pensando que existe «una oscuridad muy poderosa» y que debe continuar con su «misión».

Además, se ha declarado víctima de un «complot» orquestado por los «agentes de la oscuridad», en el que participan el «aparato judicial» y los poderes del Estado, y que se dedican a fomentar la «discordia» entre las personas. Según ha dicho, él es «el ángel enviado» para «desvelar» y hacer frente a esa amenaza.