El Correo de Burgos | Viernes, 16 de noviembre de 2018

ARANDA

Urgencias se colapsa por el verano, pero no por las fiestas

Los médicos del Santos Reyes aseguran que este año ha sido especialmente complicado

08/09/2018

Aunque en fiestas patronales la aglomeración de gente pueda hacer pensar en un mayor colapso del hospital durante esos días, los datos a los que ha tenido acceso este periódico son claros: las urgencias del Santos Reyes no sufren un incremento de pacientes ni en Sonorama, cuando la organización Art de Troya afronta la mayoría de los incidentes con profesionales propios, ni en las fiestas de septiembre. La vida en el hospital de Aranda de Duero se complica cada verano de forma generalizada por el aumento poblacional de una comarca que, en muchos pueblos, llega a duplicar el número de habitantes.

Si echamos la vista atrás, las fiestas apenas inciden en la media del mes de septiembre. En el año 2013, con 2.120 urgencias atendidas en total y una media de 71 diarias, en fiestas se trataron 69. En 2014, las fiestas mantuvieron la media de 76 urgencias diarias mientras que en 2015 y 2016 hubo dos urgencias más en fiestas que la media del mes. El año pasado, la cifra incluso bajó de una media de 79 a 76.

A raíz de la denuncia pública que esta semana ha hecho el grupo de Ciudadanos sobre las largas esperas que sufren los pacientes en urgencias -con demoras de más de 10 horas en algunos casos-, este periódico ha intentado conocer los motivos. «No ha sido un verano fácil», aseguran en el centro hospitalario. Según explican los expertos consultados, a las vacaciones se han unido dos bajas, un embarazo y dos traslados, uno a Primaria y otro a otro hospital, y una bolsa de empleo semivacía donde resulta complicado encontrar especialistas disponibles.

Pese a las dificultades, puntualizan, se han hecho verdaderos esfuerzos por encontrar profesionales dispuestos a ejercer en Aranda de Duero. Así, se ha contratado a cuatro facultativos más uno que se ha incorporado por oposición. Además, hay otros dos apalabrados para mediados de octubre: una tiene pendiente acabar el MIR porque estuvo embarazada y el otro, que es su marido, pendiente de trámites de extranjería.

Pero volvamos a las largas esperas. Según concretan fuentes cercanas al equipo médico, se han producido siempre después del triaje. «La práctica totalidad de los pacientes son atendidos antes de veinte minutos», insisten a sabiendas de que la primera valoración es vital para que el médico decida si la dolencia requiere o no de una atención urgente o prioritaria. «Lo fundamental de la urgencia hospitalaria es atender de forma diferenciada según la gravedad: lo verdaderamente urgente con inmediatez, y lo leve en cuanto sea posible. Es decir: ningún paciente grave ha sufrido demoras importantes», aseguran.

Refuerzo

A la hora de mejorar el servicio, los expertos consultados entienden que cabría un refuerzo los fines de semana, así como poner una auxiliar más por las tardes. Ayudaría también el hecho de que la supervisora fuese en exclusiva de Urgencias y no compartida con Radiología, tal y como ocurre en la actualidad. Pero sobre todo, lo que hace falta es que las patologías banales sean tratadas en Primaria y no en Urgencias. «Nosotros entendemos que cuando viene un paciente no lo hace por gusto sino porque se encuentra mal pero debería haber una mayor coordinación», defienden los profesionales.

La solución para este problema podría estar cerca si el consejero de Sanidad, Antonio María Sáez Aguado, acepta la propuesta que le ha presentado el hospital arandino para que, cuando se construya el nuevo centro comarcal, el hospital y el ambulatorio estén conectados de tal forma que, una vez superado el triaje inicial, el paciente sea derivado a uno u otro en función del tratamiento requerido. «Sin duda redundaría en una mejora del servicio», concluyen.