El Correo de Burgos | Viernes, 16 de noviembre de 2018

BALONCESTO

Carroll frena a un irreverente San Pablo Burgos

El conjunto azul se reinventa tras la baja de Kravtsov y la carga de faltas de sus interiores para tutear al Real Madrid durante 36 minutos

DIEGO ALMENDRES 09/09/2018

SAN PABLO BURGOS  85
REAL MADRID  98

San Pablo Burgos: Fitipaldo (10), Frazier (3), Radoncic (-), Thompson (15), Huskic (10) -quinteto inicial- Barrera (6), Vega (5), Alonso (-), López (13), Cancar (12), Jaramaz (8), Valge (3), Aguilar (-).

Real Madrid: Randolph (10), Campazzo (7), Ayón, (21), Yusta (4), Prepelic (9) -quinteto inicial- Caseur (4), Carroll (14), Tavares (6), Llulll (5), Deck (12), Taylor (6).

Árbitros: Peruga, Caballero y Fernández.

Eliminados: Álex López (min. 35).

Parciales: 20-24; 42-48 (descanso); 71-70 y 85-98 (final).

BURGOS
Aguantó 36 minutos al campeón de Europa, ofreció de nuevo grandes destellos individuales y colectivos y confirmó que está en la senda correcta. El San Pablo no pudo ofrecer una nueva victoria a su afición, pero mostró argumentos que refuerzan las buenas sensaciones de anteriores compromisos.

Irreverente y descarado, el Miraflores mandaba en el marcador mediado el último cuarto (74-72). Y cuando el Coliseum ya soñaba con la victoria, Carroll despertó a la afición con un recital anotador propio de un jugador tan talentoso como letal.

La ausencia de Kravtsov condicionó la rotación interior, una circunstancia delicada agravada con la rápida carga de personales de Goran Huskic. El San Pablo Burgos tuvo que adaptarse a las circunstancias, pero nunca renunció a ser protagonista del juego. De hecho, todo el mundo sabe cómo le gusta a Epi trampear en situaciones delicadas.

La buena circulación de balón y la aportación anotadora de Thompson impulsó a los azules de inicio. El Madrid, por su parte, no tardó en carburar sin necesidad de pisar a fondo el acelerador. Los blancos -sin Rudy, Felipe y Thompkins- encontraron a Randolph y a Yusta en las esquinas para castigar a un San Pablo abocado a mover ficha antes de tiempo.

La segunda de Huskic provocó un efecto dominó que descolocó al equipo. Epi situó a Cancar al ‘4’ y los azules tardaron en reubicarse. El mal balance defensivo castigó a los locales, quienes remaron contra corriente con el 8-15.

La entrada de los dos Álex y de Javi Vega revitalizó al bloque azul. Esa energía extra defensiva fue un buen punto de apoyo para los burgaleses (15-19) en una situación táctica sin parangón en la que Cancar y Vega eran los referentes interiores.

Resultaba muy chocante ver el emparejamiento defensivo del esloveno con Tavares en el arranque del segundo cuarto. El gigante merengue gobernó en la pintura, por lo que el San Pablo no tuvo otro remedio que jugársela por fuera. La circulación fue buena, pero el nulo acierto desde el arco lastró al bloque azul.

Cancar lo intentó una y otra vez, sin suerte. Su 0/6 en triples dejó sin el efecto deseado el esfuerzo colectivo. El Madrid se limitó a jugar sus opciones para abrir brecha (23-31) y, aunque la vuelta de Huskic permitió recuperar el orden en pista (29-31), Ayón se hizo grande en la zona para asentar la ventaja visitante.

El Madrid conectaba una y otra vez con el mexicano, quien se fue a los 16 puntos al descanso. A pesar del resultado (34-44) y de las tres faltas que acumulaban tanto Huskic como Thompson, los burgaleses encontraron la manera de agarrarse al partido al descanso (42-48).

Y tanto que estaban en partido. El San Pablo, por fin, pudo competir con normalidad y continuidad en un tercer cuarto muy positivo. El Madrid también pagó sus malos porcentajes en los tiros liberados y el bloque de Epi aprovechó la ocasión para subirse a las barbas del campeón de Europa. Eso, además, le permitió correr la pista y ahí se siente como pez en el agua. Del resto se encargó Thompson para llamar a las puertas del conjunto merengue.

El californiano puso por delante a los del Coliseum (56-55) y, aunque eso enfureció a un Madrid que parecía enchufarse con un parcial de 0-7 en un minuto, la dinámica del juego sonreía a los de casa. Superado el chaparrón, un triple de Vega y otro de Cancar -por fin- hizo que los azules iniciaran con ventaja el último cuarto (71-70).

Al campeón no le quedaba otra que apretar atrás para hacerse con el mando de un partido que el San Pablo deseaba con todas sus fuerzas. Otra vez con los cinco pequeños en pista, los castellanos defendieron su ventaja hasta que Llull y Carroll aparecieron en escena a cinco minutos del final (76-80).

El bloque de Epi se asomó al abismo con el 78-85 y, si bien le quedaba una bala, Carroll sofocó todo intento de remontada de un equipo castellano que solo asumió su destino en los últimos cuatro minutos.
El americano dejó al Coliseum con las ganas, pero el equipo se llevó el aplauso del público. A pesar de la derrota, el San Pablo Burgos cierra una semana muy positiva en su preparación y ahora inicia una nueva fase sin sus internacionales.