El Correo de Burgos | Miércoles, 26 de septiembre de 2018

EL EQUILIBRIO DEL TREN

Filosofía post-vacacional

11/09/2018

ES DIFÍCIL resumir en unas pocas líneas lo que suponen unas vacaciones, máxime en unos momentos en que el dolor todavía es latente por la cercana finalización de semejantes días de asueto pero, visto que no queda otra que esperar hasta el próximo junio para volver a soñar con playas, arenas, olas y demás parafernalias, intentaré ahondar en aquella parte de nuestra humanidad que nos anima a volver al tajo, a la cruda realidad.

Desde el primer día vacacional nos imbuimos directamente en la parte más notable de ese período que no es otra que evitar la visión o conocimiento de sucesos o vicisitudes dañinas para nuestra vista o nuestra salud veraniega. Así qué iluminados de un flagrante sentimiento de hastío, nos prohibimos los telediarios y dejamos de interesarnos por los taxis, Trump, el Brexit o la última ocurrencia del gobierno de turno. Dejamos de lado si el PP aguantará el tirón con su nuevo presidente, si la nueva TVE de Podemos será mejor o peor que la anterior o si Franco debe quedarse donde está o cambiar de ubicación…

Grandes cuestiones qué, otoño habrá para analizar y especular y qué por pereza, indolencia o flojedad abandonamos en la seguridad que será algo que dará para mucho en el próximo ciclo político. La desidia informativa, el tedio periodístico o que las noticias se agosten en estas fechas completan la pérdida de interés por la lectura de cualquier periódico o revista que no esté lleno de fotos o noticias cortas, cortísimas o que sea radical leer ciertas noticias bajo una sombrilla o al abrigo de un toldo de un bar. Es la auténtica esencia española veraniega. Profundizar en el uso de la terracita y la siesta. La pinta que nos acompaña en todo el período playero con los gayumbos y las chanclas como uniformidad obligada o los espetos y las cañas hacen el resto. ¡Ah! Las cañas, magnifico producto nacional que aun no siendo algo exclusivamente veraniego, disfruta de un consumo casi obligado. El cambio es radical, pero terminadas, volvemos a casa y ya llegando, aún en pantalones cortos y con el moreno todavía radiante, notamos como la temperatura baja paulatinamente a menos de 13 grados y aquellas grandes cuestiones que quedaron en el aire durante estos breves días vuelven y con ellas el despiadado retorno a la vida real. De inmediato asoma la vena filosofal y te preguntas porqué las vacaciones nos hace diferentes a quienes unos pocos días antes salimos de casa cargando maletas y material playero. La luz llega y de repente bajas la cabeza y cerrando los ojos pronuncias un mínimo de tres veces ¡joder! En fin, algo bueno habrá. El Motodown ha marcado el comienzo de la temporada motera. Ánimo.