El Correo de Burgos | Miércoles, 17 de julio de 2019

Los vecinos del Crucero exigen que la autovía se transforme en bulevar

Pedirán al alcalde que se retome el proyecto de permeabilización de la vía planteado en el PGOU y que sea una realidad en 7 años / Cambiar el proyecto en ejecución de la pasarela retrasaría la obra 4 años

09/02/2019

BURGOS
Llegaron las obras de la desaparcida pasarela, cuya ausencia durante dos años ha separado el barrio de El Crucero en dos. Cuando empezó a levantarse el muro parecía enfrentar el barrio a un lado y otro de la autovía, pero ya han encontrado un punto de unión y demanda. Retomar la transformación de la Autovía BU-11, la Autovía de Ronda, en una vía urbana pasando su titularidad de estatal a municipal. «El muro nos lo tenemos que comer, no sabíamos que iba dispuesto así, nos lo hemos encontrado cuando ya se iba a levantar, es algo que no podemos cambiar. Pero hemos encontrado un punto de unión entre los vecinos que han demandado la pasarela y los que nos quejamos del muro de hormigón que nos han plantado delante de casa», explicaba una de las vecinas afectadas a este periódico.

Buscando alternativas y soluciones a esa pasarela, los vecinos acudieron al Ayuntamiento en busca de proyectos y planos. Allí duerme el sueño de los justos una transformación de la autovía en bulevar en forma de proyecto diseñado en el año 2013 y que está planteada en el Plan General de Ordenación Urbana. «Hemos visto este proyecto, que ya tiene un presupuesto de 5,3 millones de euros, que permitiría transformar esta autovía en una vía municipal, al estilo de un bulevar y solo falta que la autoridad municipal, el Ayuntamiento, solicite el traspaso de titularidad de esta vía como ya se ha hecho con otras y como ya se ha hecho con parte de esta carretera en lo que se refiere al acceso al futuro Corte Inglés», explica esta vecina.

Estos vecinos están a la espera de que el alcalde, Javier Lacalle, les reciba. Una reunión que en principio estaba pensada para ver cómo arreglar todo lo que tiene que ver con la Pasarela pero que ahora ha tomado el giro de «una demanda a medio plazo». Esperan que en cinco días les puedan dar fecha para reunirse con el alcalde. «Creemos que la transformación de la autovía en una especie de bulevar, donde hay registrada una rotonda donde ahora está la pasarela es una fórmula de regeneración urbana, pero entendemos que es un proceso que tiene su tiempo». Estiman que un tiempo prudencial para lograrlo podrían ser siete años.

Consideran que esta vía podría acabar con la «marginalidad» que genera el aislamiento de la autovía y «los muros que se han levantado favorecen eso los grafitis la acumulación de basura…». Apuntan que desde la administración de carreteras estatal ven con buenos ojos que esta vía pase a ser propiedad municipal. «En la reunión con el subdelegado ya nos explicaron que es difícil poder volver a atrás, que toda la zona se pondrá vegetación, se realizará una intervención en el muro… Pero es triste que una vez que habíamos podido acabar con el muro de las vías ahora se creen nuevos», señalan los vecinos reivindicativos pero resignados a este diseño de pasarela de la que esperan que en un plazo corto de tiempo se pueda transformar en «una vía urbana que conecte el barrio, que le de vida y que lo regenere desde un punto de vista urbanístico». Por eso remarcan que «el barrio defiende esta idea en unidad, el otro día en una reunión vecinal a la que acudimos una representación de 15 personas acordamos que es necesario unir fuerzas y mostrar a todos los vecinos las ventajas de una transformación así», sentencian.

La pasarela
A principios de noviembre, de un día para otro, la pasarela que durante 40 años había conectado la barriada de Los Ríos y García Bezoya con la calle Carcedo se retiró. Casi sin aviso y de forma inmediata dada la situación de deterioro que presentaba. Una inspección rutinaria detectó filtraciones de agua. Un análisis más exhaustivo expuso que el agua circulaba por el interior de la estructura de hierro que había perdido el 50% de su capacidad de resistencia. Era necesario retirarla.

Buscar una alternativa llevó un largo periodo. Lo que iba a estar en unos meses, acabó desechándose al no cumplir los criterios de accesibilidad necesarios a día de hoy. Hubo que plantear un nuevo proyecto que no vio la luz hasta enero de 2018. Después llegó el proceso de adjudicación, al que concurrieron 19 empresas, y los tiempos seguían alargándose. Se adjudicó el proyecto a la empresa Viales y Obras por un valor de 554.422 euros y cuatro meses de ejecución. Los trabajos arrancaron el pasado mes de octubre con la retirada de estribos de la antigua estructura y vallado de la zona. Está previsto que la intervención esté finalizada entre abril o mayo y, precisamente, por lo avanzado de las obras interrumpir y variar el proyecto previsto es algo que no se contempla en la administración. Hacerlo, tal y como anunció el subdelegado a los vecinos, supondría dilatar el proyecto un mínimo de cuatro años sin los que podrían contar con esta pasarela que permite a 500 vecinos del crucero acceder al otro lado de la ciudad en unos minutos.