El Correo de Burgos | Jueves, 19 de septiembre de 2019

AL SERENO

Una agenda verde muy negra

02/03/2019

SE ACABARÁ resolviendo, pero el problema que ha puesto de manifiesto la resolución del Tribunal Superior que suspende cautelarmente el decreto que regula la conservación de las especies cinegéticas a instancias de una denuncia del PACMA revela que desde la administración las cosas no se hicieron bien. El fallo señala que los informe aportados por la Consejería de Medio Ambiente no sirven para justificar el decreto que regula las especies cinegéticas ni están lo suficientemente actualizados. Ahora todo son prisas, cuando la tramitación administrativa debería haber sido a prueba de minas, las que van sembrando los lobbys ecologistas y animalistas en cuanto ven la oportunidad. Y hay que reconocer que últimamente se están llevando unas cuantas satisfacciones. La caza, el no al fracking o el cierre de Garoña y los campos petrolíferos de La Lora entre ellas y sólo en Burgos. Volviendo al asunto de la caza y asumiendo que existirá un consenso en las Cortes para recuperar esta actividad, cabe reflexionar sobre lo insensato de pretender que el sector cinegético desaparezca por un pretendido deseo de salvar a la fauna. Lo decía claramente hace unos días en Burgos el líder regional de Asaja, Donaciano Dujo, quien levantó la voz para reprochar a la inacción de la administración y el oportunismo animalista. «No es de recibo que por una vaca enferma se sacrifique todo el ganado en una granja, y sin embargo, los estudios muestren que más del 50% de los jabalíes tienen tuberculosis y puedan campar a sus anchas, enfermando a nuestros animales y poniendo en peligro las vidas de todos causando accidentes, y a ellos no les sacrifican», lamentaba Dujo. A mayores, cabe preguntarse quién irá a los pueblos a ver esa fauna que se supone que salvan cuando estamos viendo como el turismo rural pasa por un momento delicado. Quién sino los titulares de las 176.949 licencias de caza de Castilla y León asoman por algunos pueblos de la región en los que ya no vive casi nadie. No parece importar a quienes tienen otros objetivos en su agenda verde, que para los demás está siendo muy negra. Como el Pacma, que tuvo 7.145 votos en las últimas autonómicas. Lo próximo será prohibir los molinos eólicos y entonces ya podemos mandar las excavadoras a tirar los pueblos abajo. Se acabó el problema de los consultorios médicos, salvo porque harán falta médicos por los accidentes de tránsito causados por la fauna salvaje. Hay ideologías que nos llevan al medievo. El caso de la caza sólo es la punta de un siniestro iceberg.