El Correo de Burgos | Miércoles, 18 de septiembre de 2019

Burgos en camino

Una joya del románico burgalés en Quintanadueñas

Sobre la vieja iglesia románica se levanta hoy el actual templo del siglo XVII dedicado a San Martín, pero de la primitiva planta se conseva un pantocrátor y unos canecillos en su interior

11/02/2012

J. C. R. / Burgos

Fue la exposición de Las Edades del Hombre celebrada en Ávila en 2004 la que sacó casi del anonimato a una de las piezas más notable del románico burgalés. Se trata del Pantocrátor de la iglesia de San Martín, en Quintanadueñas. Siempre estuvo coronando el pórtico del templo, pero desde que se llevó a las Edades, se custodia en el interior, en el baptisterio de la iglesia en un lugar protegido de la intemperie.

Es una pieza de piedra caliza de gran valor histórico y artístico. Al observarla de cerca se puede contemplar en su totalidad y notar el fino trabajo de cincel del creador, un autor anónimo que manufacturó esta singular pieza a finales del siglo XII.

La iglesia parroquial sucede a otra románica, de mayores dimensiones que la actual, y de la que quedan algunos restos, el citado Pantocrátor de espléndida calidad y unos canecillos de finales del siglo XII.

El Pantocrátor representa a Cristo todopoderoso, autoritario y mayestático, muy frecuente en el románico y en el gótico. De hecho esta pieza procede de la primitiva iglesia románica, anterior al templo actual del siglo XVII.

Cristo aparece reinante rodeado de una mandorla, un marco en forma de almendra y que evocaría el simbolismo de la esfera celeste como imagen de perfección. Rodeándolo aparece también el tetramorfos o representación simbólica de los cuatro evangelistas: San Mateo, como un ángel; San Juan, como un águila; San Marcos, como un león; y San Lucas, como un toro.

Actual templo

La iglesia actual se construyó entre los años 1598 y 1620. Es obra de los arquitectos Pedro Rasines y Francisco de Hazas. A lo largo de los siglos XVII y XVIII se adorna con retablos, algunos de ellos interesantes: El retablo mayor es rococó, obra de Francisco Echevarría, construido entre los años 1766 a 1771. Los de la Santa Cruz y del Rosario son churriguerescos; contienen un Cristo y unas tablas, mietras que los de la Purísima y de la Magdalena son neoclásicos con imágenes de distintas épocas.

Dedicado a San Martín, el retablo central ofrece la figura de este santo tanto en su escena central, a caballo con una espada partiendo la túnica, como en el flanco derecho portando la cruz. A la izquierda, San Cristóbal con el niño Jesús a hombros y rematando el retablo rococó, la figura de Cristo crucificado.

Proyecto de futuro

El párroco de San Martín es el padre Ramón García, de la Congregación de la Misión, Padres Paúles. Lleva ya unos años trabajando la pastoral en la parroquia; una pastoral misionera, siguiendo la enseñanza del fundador de la orden, San Vicente de Paúl. Más allá de la tarea evangelizadora, que también lo es, la idea que tiene es crear en la sacristía un pequeño museo en el que dar a conocer piezas únicas de la parroquia. Mientras llega la financiación, hay que proceder a la limpieza del recinto y la clasificación de los bienes.