El Correo de Burgos | Miércoles, 24 de mayo de 2017

La inquietud investigadora que se aprende en el hospital

Tres alumnos de bachillerato presentan sus investigaciones sobre Oncogenes dirigidos por el oncólogo Carlos García Girón / Defenderán su proyecto el próximo sábado en Navarra

MARTA CASADO BURGOS 05/03/2015

El área de investigación del Hospital Universitario de Burgos no tenía ayer a sesudos médicos con canas como protagonistas. La investigación sobre la Oncogenética, genes presentes en la célula cuyo fallo puede ser origen de determinadas enfermedades cancerígenas, estaba protagonizada por tres estudiantes de segundo de bachillerato.en los colegios de Maristas Liceo de Castilla y La Salle.

Bruno Urien, Íñigo González y Cristina Cámara han participado en el proyecto de investigación Oncogen dentro del programa de enriquecimiento extracurricular Garex (Grupos de Alto Rendimiento y Excelencia Educativa) que defenderán el próximo sábado en la cita de todos los proyectos excellence del país que se celebrará en Navarra. En el proyecto han colaborado con la Fundación Burgos por la Investigación del Hospital Universitario de Burgos (HUBU) y con el Colegio Maristas que desarrolla este programa educativo para jóvenes con altas capacidades. El objetivo de la iniciativa es «fomentar la vocación investigadora en los jóvenes y son varios los que tienen una vocación médica, otros quieren dedicarse más a la investigación pero este es un programa que despierta vocaciones científicas y está abierto a toda la comunidad educativa», apuntó al respecto el director de Maristas, Nicolás García.

A principios de un curso trascendental para su futuro como el de segundo de Bachillerato, con las pruebas de acceso a la universidad soplando en la espalda, estos tres chicos apostaron por aumentar sus horas de estudio y dedicación a un proyecto alternativo, la investigación. «Cuando nos plantearon el proyecto ya sabíamos que el curso iba a ser complicado pero nos gustó la idea de conocer el hospital por dentro y descubrir que hay muchas disciplinas», apunta Íñigo González. Destacan los jóvenes que han podido conocer lugares particulares como el animalario o realizar prácticas con cultivos pero también ha sido una enseñanza para la vida. «Hemos visto lo importante que es el trabajo en equipo y la multidisciplinariedad de todos los trabajos», reflejó al respecto Bruno Urien.

El trabajo entre el área de Oncología del HUBU y el proyecto Garex se remonta a los últimos tres cursos. En este caso hay vocaciones médicas y otras científicas. Por ello es interesante conocer el proceso de trabajo real. «Hemos estado participando en actividades poco comunes, con mentores que nos han ayudado y colaborado cono nosotros y hemos hecho prácticas de cultivo o en el animalario donde hacen pruebas que son como las que se realizan en cirugía que es lo que yo quiero estudiar», apuntó Cristina Cámara.

Se decantaron por investigar los oncogenes porque «nos interesaba saber no sólo qué es el cáncer y descubrir si es cierto que esta palabra es igual a muerte y conocer qué hay antes de que aparezca», señalaban ayer en rueda de prensa. Los oncogenes son 150 génes de cuyo funcionamiento depende la esencia de la célula. La alteración de éstos puede provocar que una célula deje de funcionar y se inicia un proceso de calcinogénesis. Cuando eso sucede en seis u ocho genes de este tipo se inicia el cáncer desde el punto de vista clínico.

El trabajo ha permitido trabajar el problema a nivel microscópico en el laboratorio con la bióloga Raquel Alcaraz, pero también han analizado las características de estos genes desde la perspectiva macroscópica en un análisis clínico que han trabajado con Carlos García Girón. El resultado es, como reconocen los alumnos, que «las alteraciones genéticas no sólo tiene que ver con el ambiente y también que el cáncer no es el fin del mundo que se pueden paliar sus efectos o incluso curar», señalaron.