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Contracumbre

Los líderes del G-7 se reúnen entre ciudades fantasma

Tensión sin incidentes en las calles de Bayona entre abertzales, ecologistas y gendarmes antidisturbios. Un enorme despliegue policial vacía los alrededores de Biarritz y disuade de montar manifestaciones

JUAN JOSÉ FERNÁNDEZ
25/08/2019

 

Una silenciosa extensión de calles vacías y locales cerrados, con los escaparates blindados con chapa o con planchas de aglomerado, rodea en 10 kilómetros a la redonda a los siete líderes del grupo de conversación política más poderoso del mundo.

La cumbre del G-7 se celebra en una ciudad turística, Biarritz, que muestra desde ayer sus playas vacías. El anuncio de movilizaciones en la corona de localidades que la rodean, Bidart, Anglet y Bayona, ha dejado sin gente sus calles, que este domingo han mostrado un aspecto inédito y fantasmal.

Por sus arterias principales circulan ahora solo vehículos policiales, a gran velocidad o patrullando muy lentamente, según los picos de alerta a los que está sometido el dispositivo de seguridad montado por el Ministerio del Interior francés, y que exhibe en cada rotonda furgones y policías ataviados con negras armaduras de fibra.

Solo Bayona mostraba alguna vida en su casco urbano al comienzo de la tarde, con uno de cada diez bares abiertos –o más bien con nueve de cada diez cerrados a cal y canto-, en los que pequeños grupos de militantes ecologistas, de la izquierda abertzale o de movimientos alternativos se arremolinaban al sol de las terrazas a la espera de alguna consigna que los activase.

Entre ellos, grupos de tres o cuatro o cinco hombres y mujeres atléticos, con gafas oscuras y ropa civil paseaban en silencio, sin hablar entre ellos, disimulando mal su condición de policías secretos.

CONCENTRACIÓN NO DECLARADA

Y la consigna ha llegado, en una manifestación "non declaré", explica Driss Alomare, un "ecologista independiente y migrante africano" que suele colocarse en las avanzadillas de los Chalecos Amarillos del País Vasco francés, y que ha llegado hasta el borde mismo del dispositivo policial junto a otro opositor, este en un artesanal bicicarro, que exihibía un curioso cartel: "Hemos perdido un millón de especies. Continuemos así y yo digo ‘Bravo y viva la muerte".
 
 
Un ecologista se opone a la cumbre del G-7 paseando su mensaje por BAyona (Francia). / ALBA F.P.

Ha sido una concentración no convocada más que de grupo en grupo y de viva voz, pues estos días los activistas más radicales evitan las redes sociales y la mensajería tradicional. Ninguna muchedumbre, pues, como explica Alomare, "es difícil llegar hasta aquí. Todas las estaciones de tren desde aquí hasta las Landas y hasta la frontera con España están tomadas por la policía".

De repente, y según se iban concentrando grupos de opositores -muchos de ellos venidos de Guipúzcoa y hablando en euskera y castellano por las callejuelas de la Petit Bayone-  un enjambre de gendarmes antidisturbios han hecho suyos los puentes sobre el Adour, que cruza la Bayona medieval, y han acordonado el ayuntamiento. Los policías han llegado ataviados con sus corazas y sus camiones portamuros, que llaman "draps", y que desdoblaban en los extremos de los puentes unas vallas infranqueables de alambre y vinilo.

Se les ha visto por la mañana también patrullar en pelotones de motos, a dos policías por vehículo, como los llamados "colectivos" de la policía venezolana, capaces de colocarse en cualquier punto rápidamente atronando con sus Yamaha, pero en este caso de uniforme con pequeñas sirenas azules y bien identificados.

LA MARCHA DE LOS CUADROS

Por la mañana, en un clima de silenciosa tensión, cerca de 2.000 manifestantes se han concentrado en la ciudad para hacer una marcha en la que exhibir ante los medios numerosos retratos oficiales de Emmanuel Macron, que han sido "requisados" por activistas de izquierda en salones consistoriales de toda Francia para denunciar sus políticas "neoliberales y contra el clima".

Los manifestantes llegaban hasta el lugar de reunión como si vinieran de visitar un mercado de arte, con sus retratos envueltos en papel de estraza y atados con cordel.

Ha sido una de las acciones de protesta contra la cumbre del G-7, suave y pacífica. Un objetivo de no identificación con la violencia ha marcado la organización de la contracumbre, convencidos los promotores en las plataformas G-7Ez –vascoespañola- y Alternatives G-7 -vascofrancesa- de que las algaradas alimentan a la prensa y la televisión "capitalistas" y traen como consecuencia, a la postre, la desmovilización.

Por eso, entre otras razones, ambas plataformas han renunciado a formar este domingo un círculo de concentraciones, como "un muro humano y multicolor" en las localidades de la periferia de Biarritz, llenas de barrios residenciales y de veraneo, y escasas de vecindario revolucionario.

Pero en la tarde del sábado, más de un centenar de activistas del Black Bloc, los más radicales y agresivos de Europa, habían conseguido superar los controles policiales y llegar hasta Bayona. La gendarmería disolvió una manifestación con contundencia y gran cantidad de gases lacrimógenos en el casco histórico.

Cuando terminó la acción policial, ya se contaban 78 detenciones e identificaciones policiales entre los activistas –teniendo en cuenta a 17 detenidos la noche del viernes en las afueras del campamento antiG-7 de Urrugne-, un balance que ha llevado a Alternatives G-7 a desconvocar sus protestas. Según han explicado en un comunicado, lo han hecho ante un "sistema de seguridad extremo y totalmente desproporcionado" y porque "nuestra prioridad es asegurar la seguridad (sic) de los manifestantes".

O sea, los 13.000 gendarmes que "secuestran la costa vasca", según se lee en pintadas hechas sobre las planchas de aglomerado, han disuelto las manifestaciones antes de que se produjesen, y, hasta el momento de cerrar esta crónica, las grandes algaradas que se han opuesto a otras cumbres no han prendido en torno a Biarritz.

 

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