Si ya eres usuario, accede...

Recordarme

¿No recuerdas tu contraseña?
Si todavía no eres usuario, regístrate...

¡Regístrate ahora! para recibir los titulares del día en tu e-mail.

¡Regístrate ahora! para poder comentar noticias, participar en sorteos y concursos.

Menú Accede
Si ya eres usuario, accede...

Recordarme

¿No recuerdas tu contraseña?
Si todavía no eres usuario, regístrate...

¡Regístrate ahora! para recibir los titulares del día en tu e-mail.

¡Regístrate ahora! para poder comentar noticias, participar en sorteos y concursos.

CARLOS GONZÁLEZ, DIRECTOR TÉCNICO DE LA 'GUÍA PEÑIN'

El juez del vino

Detrás de la ‘Guía Peñín’ se encuentra Carlos González, director técnico de la que está considerada una Biblia del vino. Nacido en Ávila, es una de las narices más prestigiosas de nuestro país. Cada año recorre 80.000 kilómetros para catar 11.500 referencias de toda de España. Un gurú del vino que nos descubre su lado más personal y sus últimos hallazgos

HENAR MARTÍN
25/11/2016

 

Carlos González puede presumir de haber catado todo o casi todo lo que se elabora en las bodegas españolas. Su vida es una búsqueda constante por encontrar el ‘mejor de los mejores’. Junto a su equipo rastrea y analiza el 70 por ciento de todas las referencias que se elaboran en el territorio nacional.

Una vida dedicada a evaluar y puntuar vinos (con un sistema métrico que va del 50 al 100) para elaborar la famosa Guía Peñín, la radiografía más completa que se hace en nuestro país. Bodegueros, enólogos y aficionados al mundo del vino están pendientes de cada nueva edición en la que dictan sentencia. Un termómetro que indica el estado de salud de todas las zonas vitivinícolas de España.

Ejercer este trabajo como «prescriptor» conlleva mucha responsabilidad aunque él lo ejerce con autosuficiencia. «Hay que ser serios y honestos. Yo me siento seguro. Me he breado en la bodega y en la comercialización y conozco bien el sector, desde el campo, pasando por la bodega, la venta, la comunicación y por supuesto la prescripción», apostilla.

Razón no le falta. Detrás de este abulense se esconde la vida un de soñador inconformista que ha sabido arriesgar para cumplir un sueño: vivir de su pasión por el vino.

A pesar de su juventud (tiene 37 años) habla con sabiduría. La culpa la tiene un pasado cargado de valentía y arrojo. Es el segundo de tres hermanos de una familia «modesta» como él mismo dice –su padre era taxista y su madre telefonista–. La muerte inesperada del cabeza de familia cuando tenía tan sólo 10 años obligó a este luchador incansable a trabajar con esfuerzo y tenacidad para poder salir adelante y ganarse la vida. «Mi madre Mª Luz, a la que le debo gran parte de lo que soy, me dijo a mí y a mis hermanos que teníamos que estudiar» recuerda con cariño González que desde pronto aprendió la lección y empezó a trabajar en distintos empleos eventuales para sufragar los estudios.

Sus buenas dotes para la natación le permitieron conseguir los primeros trabajos como socorrista en las piscinas municipales de los pueblos de la provincia abulense. «esa remuneración me permitía costearme mis gastos personales», relata. Y ahí empezó todo. Hizo las maletas y se fue a estudiar a Salamanca Ingeniería Agrícola.

Siempre hay un día en el calendario de nuestras vidas que por un motivo u otro marca un antes y un después, un día que se nos queda grabado a fuego y González lo recuerda todavía hoy –casi veinte años después– con una claridad como si fuera ayer. «Fue durante unas catas que la DO de la Rioja organizó en su Facultad». Aquel día descubrió una pasión oculta, o al menos, que permanecía dormida. «Aquello me encantó. El tiempo que pasé se me pasó volando, me pareció un mundo fascinante», confiesa.

Como en toda historia de superación y trabajo suele haber un ‘mentor’, una figura clave para comprender el éxito de una trayectoria. Y en su caso fue uno de sus profesores. «Se llamaba Joaquín. Recuerdo que en su despacho había una Guía Peñín, era la primera vez que la veía, nunca imaginé que después de un tiempo iba a acabar dirigiéndola», dice volviendo la vista atrás en el tiempo. Fue entonces cuando empieza a investigar y a sumergirse en un mundo hasta ese momento desconocido para él. «Seguí estudiando una asignatura optativa, ‘Viticultura y Enología’ que impulsó aquel profesor y al terminar la carrera continué con un Master de Enología que me costó un millón y pico de pesetas», narra con una precisión por aquel esfuerzo económico que tuvo que solventar.

Dos décadas después puede decirse que conoce bien los entresijos del sector. Ha pasado de ser bodeguero a vendedor en una tienda gourmet de Valencia para acabar siendo uno de los prescriptores más seguidos. «Gracias a que conozco todas las perspectivas que te da este oficio, puedo decir que tengo una visión amplia y enriquecida, porque he tocado varias patas, como productor, empresario...etc».

La otra persona que se ha cruzado en su camino para dar un giro inesperado es José Peñín, fundador de la famosa guía verde «a él le debo media vida profesional», reconoce. Y todo fue porque gracias a esa forma de entender la elaboración del vino desde el terruño a la botella le llamaron para una entrevista de trabajo en la publicación. «Me entrevistó José Peñín y la responsable editorial. Me dijeron: prueba estos vinos y hazlos una valoración. Acabé la entrevista y al instante me respondieron: si quieres el trabajo puedes empezar».

Diez años después de aquello reconoce que dirigir la mayor ‘Enciclopedia del vino’ es algo apasionante que no deja de sorprenderle.

Para ello él y su equipo formado por Javier Luengo y Alberto Ruffoni viajan durante 8 meses in situ a las zonas de producción. Un trabajo que le da muchas satisfacciones pero que, como en todo, también algún disgusto. «Yo he visto de todo en este mundillo. Cuando eres prescriptor y árbitro te das también muchos golpes, muchos varapalos».

Una de las señas de identidad de la Guía Peñín, es que sus catas son ‘a etiqueta vista’. Algo que defiende con convicción. «No creo en las catas a ciegas porque que la persona que lo está catando a ciegas está más pendiente de no equivocarse y menos en valorar de manera relajada y positiva el vino que tiene delante. Creo que es mejor tener la mayor cantidad de información del vino, la que también te da la etiqueta, así serás más objetivo en tu valoración. Además nadie, ningún consumidor compra y/o bebe a ciegas y yo quiero ponerme en la piel del consumidor».

Si se le pregunta por la zona de España donde se estén elaborando mejor los vinos, responde sin titubear: «sin duda el marco de Jerez atesora los mejores vinos de España y puede que también del mundo. Todo nace de su singular proceso de elaboración que da lugar a una amplia gama de vinos generosos con unos matices complejísimos y muy diferentes a los del resto de otras zonas, vinos que evolucionan y mejoran con el tiempo».

Asegura que en su trabajo se ha encontrado con auténticos «mirlos blancos». Uno de ellos ha sido De Alberto ‘dorado’. «Fue hace un año y medio cuando lo catamos para la Guía 2016 y nos deslumbró a todo el equipo, choca pensar que el vino esté elaborado con verdejo, a mí me trasladó a la infancia ya que era el vino que bebía mi abuelo». Se trata de un vino blanco de elaboración singular con crianza biológica y oxidativa, muy tradicional en la zona de Rueda, estilo que hasta hace unos años lo elaboraban varias bodegas y que había caído en el olvido tras la entrada de los vinos blancos modernos en la DO.

Otros de los vinos de Castilla y León que han conquistado su olfato y paladar han sido vinos nuevos que han obtenido 93 o más puntos, «vinos para conocer y disfrutar», dice. Entre esa amplia lista se encuentran Barcolobo El Jaral 2012, Dominio del Águila Albillo 2012, Pagos de Villavendimia, Varrastrojuelos 2011, La Moza 2014 Vinos La Zorra, Dominio de Anza 2014, Tierras de Javier Rodriguez El Teso 2011, Sofros El Monaguillo 2012, La Prohibición 2012.

«Estoy muy orgulloso de lo que se está haciendo en Castilla y León» dice el enólogo que a la hora de preguntarle por las creaciones que se están realizando en su tierra afirma que «todas las zonas están en la senda, mejoran sus calidades y muestran cada vez más singularidad y autenticidad en sus vinos». En la Guía Peñín 2017 son 2.211 los vinos de Castilla y León puntuados, de los cuales 851 obtienen 90 o más puntos, por lo tanto son muy buenos datos. Son vinos que tienen bastante tipicidad, calidad y diferenciación».

La Comunidad sale bien parada en lo que respecta a los vinos tintos. 23 de 73 referencias obtiene 95 o más puntos, unos datos que no tiene ninguna otra región española, «El gran dato en tintos es que 7 de las 11 zonas productoras de tintos de la comunidad (Ribera del Duero, Bierzo, Arribes, Arlanza, Toro, Sierra de Salamanca y VT Castilla y León) tienen la media de sus vinos por encima de la media de todo el vino español que está en 88 puntos. Este es el mejor indicador de que los productores lo están haciendo cada vez mejor», explica.

Si hay que ponerle nombre y apellidos, Dominio del Águila encabeza el ranking en su categoría con 98 puntos. «Es de los vinos más sutiles, complejos y suaves que hay no sólo en Castilla y León sino en España. Es un estilo de vino que hacía falta en la Ribera del Duero, en él se conjugan el equilibrio entre los matices frutales de las cepas más antiguas de tinto fino con los matices propios de la crianza en roble francés, todo ello acompañado de la mineralidad propia de los suelos de la zona de la aguilera».

Y si entramos a valorar alguna zona nos da su opinión «En los últimos años me están sorprendiendo mucho Cebreros (que ya tiene próxima su aprobación como nueva DOP) y Sierra de Salamanca, ambas zonas con variedades menos utilizadas en la comunidad como garnacha y rufete respectivamente están mostrando al panorama vitícola español vinos frescos, finos, frutales y muy elegantes. También los vinos que se elaboran en la Tierra de Castilla y León, ya que aquí hay más libertad de actuación que en una DO y los enólogos suelen ser más creativos».

Toro vuelve a estar en la franja de los 97 puntos con el tinto Alabaster «una pieza clave en la enología española ya que son vinos potentes, carnosos y con un tanino muy redondo. Nosotros hemos catado 250 vinos de Toro, 94 con más de 90 puntos y 4 con más de 95. Son muy buenos datos». En lo que respecta al Bierzo hace años que viven su época dorada, en tintos con mencía, y godello y dona blanca en vinos blancos, «muestran cada año un mejor nivel. En esta edición de la Guía, hemos catado 210 vinos y la mitad de ellos tienen 90 o más puntos, eso está más que bien». Pero si una asignatura que puede mejorar las bodegas es la unión entre ellas. «Todo lo que sea comunicar unidas más eficazmente, principalmente en el extranjero será un acierto».

A pesar de autodefinirse como un «altavoz del vino español» no duda en reconocer con humildad que a la hora de irse a cenar con amigos le gusta escuchar otras propuestas. «Hubo un tiempo en el que me dejaban elegir para que les mostrase vinos diferentes. Ahora soy yo el que me dejo llevar».

© Copyright El Correo de Burgos
Avda. de la Paz 28, Entreplanta - 09004 BURGOS. España
Contacte con nosotros: info@ecb-elmundo.com

El Correo de Burgos se reserva todos los derechos como autor colectivo de este periódico y, al amparo del art. 32.1 de la Ley de Propiedad Intelectual, expresamente se opone a la consideración como citas de las reproducciones periódicas efectuadas en forma de reseñas o revista de prensa. Sin la previa autorización por escrito de la sociedad editora, esta publicación no puede ser, ni en todo ni en parte, reproducida, distribuida,comunicada públicamente, registrada o transmitida por un sistema de recuperación de información, ni tratada o explotada por ningún medio o sistema, sea mecánico, fotoquímico, electrónico, magnético, electro óptico, de fotocopia o cualquier otro en general.

Edigrup Media: Diario de León | Diario de Valladolid | El Correo de Burgos | Diario de Soria